martes, 10 de marzo de 2015

Capítulo 69. RASPA.

                                                      Hay quien dona su cuerpo a la ciencia; yo lo he entregado al arte.
                                                                                                                                                        Orlan.



La Performance Art se ha convertido en una disciplina artística muy difundida en los últimos años y es hoy, más que nunca, cuando el gran público tiene en mente algunos de los principales representantes como Marina Abramović. Ella se ha convertido en ídolo de masas, más aún, desde su colaboración con Lady Gaga a la que impartió clases del Método Abramović. El vídeo resultado de estas clases se convirtió en viral en tiempo récord.

Lejos de las muchedumbres, la Performance Art ha estado, desde que se configurara como disciplina en los años 60, alejada de lo institucional, celebrándose en ambientes intelectuales, o bien, llevándose a cabo en lugares públicos con la intención de remover conciencias, de provocar al transeúnte. Podemos encontrar sus antecedentes en diferentes acciones poéticas y teatrales realizadas por futuristas, dadaístas y surrealistas.

El performer, como bien dice Orlan, entrega el cuerpo al arte, convirtiéndose así en soporte de la obra y, con ello, lo pone a su servicio pintándolo, mutilándolo, travistiéndolo, transformándolo en acción (siendo el cuerpo el que la realiza), en gesto. La desobjetualización artística que se da en la performance, y que la hace partícipe del arte conceptual, supone que ésta sea un arte efímero, imposible de poseer en el tiempo. Es indispensable, por tanto, el documento. Son tanto las fotografías como los vídeos la única huella que queda de la misma y que nos hace posible el estudiarla, investigarla, disfrutarla o, también, comprarla y venderla. Es un arte de emoción y comunicación que establece una relación directa y empática con el público.




Ligada a los movimientos artísticos más transgresores y reivindicativos política y socialmente hablando (prueba de ello son las performances feministas de los años 70 de Susan Lacy, Ana Mendieta o Valie Sport, entre otras), la performance puede reunir en sí misma diferentes categorías: happenings, body-art, behaviour art, action painting, etc, que se diferencian en matices, siendo los elementos aglutinadores el cuerpo y la acción.

Algunos de los principales representantes a nivel internacional son Bruce Nauman, Vito Acconci, Yoko Ono, Gilbert and George, Charlotte Moorman o Carolee Schneemann.





La situación política en España a lo largo del siglo XX hizo difícil el desarrollo de ciertas disciplinas artísticas, la performance es un claro ejemplo de ello. No es extraño, pues, que la mayor parte los performers nacionales sean unos grandes desconocidos entre las personas no especialistas. A pesar de ello, en nuestro país ha habido y hay, artistas dedicados a este arte que no están, ni mucho menos, alejados de las tendencias internacionales.

Como principales representantes podríamos señalar a Joan Brossa con sus accions espectacle o post teatre, en las que el artista juega con la sorpresa y el desconcierto que producen en el espectador sus diferentes acciones; a los integrantes del grupo Zaj, -formado en 1964 por Esther Ferrer, Juan Hidalgo y Walter Marchetti-, que aunque creado como grupo de música de acción, contó con la participación de pintores, poetas y artistas de diferentes disciplinas creativas. Zaj está claramente influenciado por el artista y compositor John Cage y el movimiento artístico Fluxus; o Isidoro Valcárcel Medina que ha hecho de su actividad artística una trayectoria vital, siendo un artista comprometido socialmente, que se aleja de la burbuja económica del arte. Ya desde los Encuentros de Pamplona de 1972 comienza a desarrollar ese papel social del arte, basándose para ello principalmente en el arte de acción, y otorgándole al público el papel de coautor. Podemos entender su filosofía con esta frase: “El arte es una acción personal que puede valer como ejemplo, pero nunca tener un valor ejemplar".





En Asturias, la Performance Art tuvo un representante de peso en panorama artístico nacional. Se trata de Nel Amaro. Fallecido en 2011, fue poeta visual, novelista, dramaturgo y performer, miembro de la Academia de la Llingua Asturiana y considerado uno de los impulsores del Surdimientu, también dirigió las revistas Sapiens y El cuélebre. Artista inclasificable como él mismo decía:

"Creo que todo lo que hago viene a ser lo mismo: teatro, poesía, narración o performances, pero claro está, los criticos, los profesores, periodistas y hasta los vecinos y amigos prefieren siempre simplificar, etiquetar y reducir, catalogar en definitiva."




LABoral ha decidido dar un papel relevante a la performance en su programación y para ello ha auspiciado la creación de una red dedicada al fomento de la teoría y la práctica de la misma, incentivando la investigación, la reflexión y la colaboración entre artistas y gestores de Asturias, y poniendo el centro de atención en el territorio como elemento identitario. Se trata de RASPA, Red Asturiana de Performance y Acción.

Esta iniciativa aspira a situar Asturias en un lugar de relevancia dentro del estudio de la performance y de su desarrollo teórico y práctico. El Centro de Arte se coloca así en el papel de mediador, facilitando espacios, colaboraciones y poniendo en valor a los diferentes agentes que se dedican a la performance en Asturias, con idependencia de su tipología. Durante 2015 se pondrá en marcha esta nueva red, llevándose a cabo en LABoral un programa de actividades centrado en las líneas temáticas que relacionan cuerpo y performatividad, que dé cabida a cada uno de los agentes implicados, así como al público interesado o a expertos en la disciplina.

Paraíso Local Creativo/Imagen: Fredy F.

En este momento, RASPA está formada por diversos artistas y colectivos: la Asociación del Atenéu Nel Amaro, que nació con el objetivo de difundir y promover la figura del artista multiciplinar, así como los estudios e investigaciones dedicados a su figura; el Colectivo Artistas Independientes (CAI), que reúne a artistas de cualquier procedencia y modalidad creativa con la intención de incentivar el trabajo colaborativo, apoyar la creación, difusión, investigación artística y la educación del público, dinamizando la escena artística local; y el espacio colectivo autogestionado Paraíso Local Creativo, en el que se desarrollan proyectos artísticos colaborativos y multidisciplinares.

En los próximos meses debemos marcar en el calendario tres citas:

- Del 7 al 29 de marzo se llevarán a cabo un ciclo de talleres para la formación en performance llamado Cuerpos, identidades y territorios. El el colectivo Paraíso Local Creativo el organizador de esta actividad que pretende transmitir la consideración de la performace como una herramienta de transformación social y política, acercándola al público, creando lazos entre los diferentes participantes y estableciendo procesos creativos conjuntos. Estos talleres serán impartidos por los creadores Ánxel Nava, Anto Rodríguez y María Rodríguez Suárez.


Colectivo Nel Amaro/Imagen: cortesía del colectivo

-Del 4 al 17 de mayo se desarrollarán el IV Alencuentru con Nel Amaro. LABoral, a través de RASPA ofrece una residencia artística de una semana de duración en el pueblo asturiano Columbiel.lo, que se encuentra en las inmediaciones de Pola de Lena. Allí, desde 2012, gracias al esfuerzo de familiares y amigos del artista, los Encuentros de Performances de Pola de Lena, que Nel Amaro y Abel Loureda pusieron en marcha en los años 90, vuelven a ser una realidad. Durante estos siete días, creadores de diferentes procedencias artísticas y geográficas colaborarán para la realización un trabajo colectivo, y además, se podrá disfrutar de exposiciones, talleres para niños y adolescentes, presentación pública de performances y de la revista Caminada, entre otras actividades.


-Del 15 al 30 de septiembre, la performer Marta Medina Álvarez realizará una residencia en las instalaciones de LABoral para seguir desarrollando su proyecto Mov. Ámate Ur.0x. Esta residencia está organizada por el Colectivo de Artistas Independientes y tiene como objetivo el encuentro con los diferentes participantes de RASPA para generar colectivamente una presentación pública a partir de la experiencia vivencial de la pieza Mov. Ámate Ur.0x. En ella se pondrán en juego todos los recursos expresivos, escenográficos y comunicativos de las diferentes tipologías del arte de acción, y será Marta la que haga de conductora de la experiencia. Tanto el proceso creativo como el resultado final serán recogidos en un vídeo que servirá como documento y herramienta para el análisis de la obra.


Marta Medina Álvarez/Imagen: cortesía de la artista

2015 es el año en el que nace RASPA, Red Asturiana de Performance y Acción. Una red que quiere ser punto de referencia nacional sobre teoría y práctica de la Performance Art, que cuenta ya con los ingredientes para conseguirlo.

También puedes leer este artículo en la web de LABoral. En #LABlog.

English version.


Referencias:

-http://www.lacajarevuelta.com/2014/06/capitulo-60-marina-abramovic-la.html

-http://artesescenicas.uclm.es/index.php?sec=texto&id=96

-http://performancelogia.blogspot.com.es/2007/04/performance-art-la-revancha-del-cuerpo.html

-http://performancelogia.blogspot.com.es/2006/11/el-arte-de-accin-en-espaa-entre-los.html

-http://www.accionmad.org/textos/texto18.pdf

-http://esferapublica.org/nfblog/la-incesante-repeticion-del-gesto-los-10-gestos-y-elementos-formales-mas-utilizados-en-el-arte-de-accion/

-http://www.uclm.es/cdce/sin/sin1/valcar1.htm

-http://www.klaussvandamme.net/nel/bmz_nel_amaro.htm







sábado, 7 de marzo de 2015

Capítulo 68. CUATRO MIRADAS DE UNA MISMA HISTORIA: FERIAS Y BLOGGERS #PostEncadenados.

Cuatro blogs amigos (Contemporaneidades de Emma Trinidad, Cultura Suicida de Diana Guijarro, Why on White de Julio Muncio y este que leéis), unimos miradas y esfuerzos para contaros cómo vivimos "la semana del arte en Madrid". Recojo el relevo de Julio y os cuento mis reflexiones personales a continuación. La segunda visión de esta semana loca en estas letras: 

No hace demasiado que acudo cada año a la semana de las ferias. Deben ser unos 5 años, más o menos, pero ya me ha dado tiempo a notar ciertos cambios, ciertas tendencias. La verdad es que no soy experta en mercado de arte aunque pertenece a mi mundo y me interesa. Todos sabéis que lo mío son los museos donde la perspectiva, aunque sólo contemplemos la forma en la que se organiza una exposición, es muy diferente. Quiero decir con ello que mi visión es personal, profesional (por ser gestión y difusión del arte contemporáneo), pero no experta.

En los últimos años ha habido una proliferación de ferias de arte (algunas, en mi opinión, no entrarían en esta categoría por falta de calidad) que me sorprende muchísimo. Ferias que con el pretexto del arte emergente consiguen poner a las obras y galerías el cartelito de low cost. Eso sí, normalmente el adjetivo "low" no irá acompañando a los intermediarios: hoteles (por ejemplo) y gestores. Es una moda, parece ser que cada capital de provincia debe contar con su propia feria. Yo, desde la ingenuidad, me pregunto: ¿es necesario esto? ¿hay mercado para tanto mercado (o mercadillo)?

ARCO Madrid 2015
A la sombra de la feria más importante del país, ARCO, también ha ocurrido algo semejante pero todo indica que algunas de ellas (Just Mad, que traía propuestas muy interesantes y accesibles gustándome especialmente las galerías que representaban al país invitado, Colombia, o ArtMadrid Fair) ya se han consolidado y cuentan con un público fiel que va con la clara intención de comprar. Esto puede parecer algo obvio, pero quizá no lo es tanto: ¿cuántos, de los más de 100.000 visitantes que ha tenido ARCO, compraron?

Me quedé con muchas ganas de visitar Casa Leibniz porque es un proyecto que me parece muy interesante: una exposición contemplativa para un tiempo nuevo; porque había obras de buenos artistas amigos como Antonio Fernández Alvira, y textos de grandes profesionales como Vila-Matas o Estrella de Diego. Es una de mis espinitas clavadas de este año pero apenas dos días no dan para más. Espero que se repita.

No os voy a engañar, a mí ir a las ferias me gusta. Como imaginaréis, ni tengo dinero para comprar, ni formo parte de exquisitos grupos. Normalmente, ni sé qué cara tienen la mayoría de los artistas, ni mis favoritos, así que me puedo cruzar con el mismísimo Hirst que no me daría cuenta. Supongo que el despiste es parte de mi encanto (...).

Lejos de todo esto, cuando voy a alguna feria lo primero que me interesa es ver obra, conocer nuevas propuestas curatoriales, charlar con personas del ámbito que puedan enseñarme, aprender de ellos, observar a la gente, las actitudes, y mantenerme al margen. No soy muy de "postureo". El estrictamente necesario, no más, por favor.

Este año en ARCO me he sentido cómoda. No tan perro verde como años anteriores. Supongo que será porque ya no lo encuentro un lugar tan ajeno, pero sobre todo, siento que el motivo principal es que el arte que había este año, era un arte amable. Muy pocas cosas saltaban a la vista. Con ello, el recorrido se hizo mucho más complicado. Había que ir mirando atentamente para no perderse esa pieza que no se te quitaría de la cabeza una vez todo hubiera pasado. Poco arte político y social, o mejor dicho, menos evidente; poquísima videocreación; poca instalación, o quizá, instalaciones menos engorrosas, más comprables (?); bastantes piezas (de Daniel Canogar, Helena Almeida, etc) vistas en repetidas ocasiones en la misma feria, en el mismo stand, que puede ser hasta cierto punto normal, pero si hasta a mí me pareció cansado...

Como la primera vez que fui a la feria, pasé por ADN. Una de mis galerías preferidas por llevar a artistas comprometidos política y socialmente: Mireia Sallarès, Núria Güell o Eugenio Merino.

Eugenio Merino en ADN.
Elvira González nos proponía nombres consagrados entre los que destaco (mi adorado) Olafur Oliasson.

La Deweer Gallery nos trajo al artista español Enrique Marty, con esas esculturas que sobrecogen, que ejercen esa atracción extraña que hace que quieras huir y permanecer al mismo tiempo. La crueldad y la crítica social como elementos propiamente humanos están presentes en su obra.


Enrique Marty en Deweer Gallery
El stand de la galería italiana Studio Trisorio me gustó. Era limpio, con obras sutiles, delicadas, que transmitían calma... Ahora mientras escribo, me doy cuenta de que es una de las mejores muestras de lo que argumentaba al principio: es un arte amable.


Fabrizio Corneli en Studio Trisorio
En Travesía Cuatro me llamó mucho la atención la obra de Asunción Molinos Gordo, con un técnica más bien artesanal (cerámica) pero cargada de contenido ideológico "Hambre. Un objeto hecho por el hombre".


Asunción Molinos Gordo en Travesía Cuatro
Por supuesto pasé por Juana de Aizpuru que, sin lugar a dudas, fue uno de los stands que más me gustó. Obras de Alicia Framis, Cristina Lucas o Yasumasa Morimura. Combinó una gran presencia femenina, española, comprometida, con grandes nombres internacionales. Una gran propuesta la de este año.

Cristina Lucas en Juana de Aizpuru
Alicia Framis en Juana de Aizpuru
La Galería Horrach Moya seguro que ha sido una de las más fotografiadas: Joana Vasconcelos, Jorge Mayet (con obras que ya había visto en años anteriores pero que me encantan) o Sylvie Fleury con sus neones de crítica y autocrítica sobre sociedad consumista.


Jorge Mayet en Horrach Moya
El gesto exagerado y el desnudo sin filtros de Esther Ferrer mientras vomita cientos de monedas, nos daba la bienvenida al stand de la galería Altxerri, que traía un monográfico sobre esta artista a la que tanto admiro, y la mayoría de vosotros también.

Esther Ferrer en Altxerri
De Rolf Art Gallery me atrapó la fotografía en blanco y negro de Adriana Lestido, que presentaba mujeres en diferentes situaciones de marginación.

Adriana Lestido en Rolf Art Gallery
La galería de Michael Zink siempre trae buena pintura. En este caso las poderosas imágenes de Rinus Van de Velde, en grandes formatos en blanco y negro, me fascinaron. Me habría llevado a casa uno de ellos sin pensarlo.


Rinus Van de Velde en Gallery Zink
Mi repaso acaba en Colombia, que como sabéis, fue el país invitado. Las propuestas artísticas colombianas me parecen realmente interesantes. Un arte sentido, crítico, que mezcla tradiciones ancestrales con modernidad absoluta... Tengo que seguir profundizando en el arte colombiano porque me parece apasionante.

Resaltaré la propuesta de la galería Valenzuela Klenner. Sí, cierto es que allí sufrí un flechazo, pero la razón principal es que las obras de Liliana Angulo y Edwin Sánchez me resultan muy atractivas. Fotografía, instalación, vídeo y carteles que consiguen obras estéticas, políticas y armónicas.


Edwin Sánchez en Valenzuela Klenner
Mi visita a ARCO, a pesar de ocuparme todo el día, se quedó corta. Me faltó tiempo para pasar por la galería El Museo de Bogotá, ver la obra de Juan Francisco Casas, y como no, la tan comentada obra de Jorge Magyaroff. Eso sí, el vaso de agua de Wilfredo Prieto sí que lo vi. Un vaso más agua. Allí. La obra de la polémica. Pero qué serían de las ferias de arte contemporáneo si no provocaran la discusión recurrente, trillada y necesaria acerca de qué es el arte.


Wilfredo Prieto en Nogueras Blanchard

Y en menos de un par de horas será el turno de la personal perspectiva de Diana Guijarro en Cultura Suicida. ¡A por el tercer post encadenado!





martes, 3 de febrero de 2015

Capítulo 67. LABconciertos.

Desde hace más de una década en museos y centros de arte de todo el mundo ha habido una creciente preocupación por abrir estas instituciones a los públicos, por hacerlas más accesibles y conectadas con la comunidad. Desde el departamento pedagógico, que comenzó a cobrar relevancia en España sobre todo a partir de los años ochenta, hasta los nuevos departamentos de actividades culturales, intermediación o difusión, todos ellos se vuelcan en la búsqueda de acciones que fortalezcan la transmisión de contenidos a los ciudadanos, proporcionándoles no solo disfrute, sino también, descubrimiento y aprendizaje.

Black Mirror Festival. Fotografía cortesía Javier Bejarano.
Si bien es cierto que este camino de apertura es largo y, en muchos casos, está basado en el ensayo-error de nuevas estrategias que hagan atractivos los relatos proporcionados por museos y centros de arte a la comunidad, en el caso de las actividades complementarias las experiencias de éxito son muy alentadoras.

Todos estos cambios fueron propuestos primero desde la teoría museológica en los años 60, y más tarde desde la práctica en las instituciones más representativas, que han animado a todas las demás a seguir ese mismo camino.

Hoy por hoy es muy común encontrar ofertas de actividades de lo más variadas en las instituciones museísticas. Desde las más habituales como conferencias o mesas redondas, a las más atrevidas como danza contemporánea en las propias salas de exposición, teatro, circo, dj's set, y por supuesto, conciertos.

Los museos más conocidos y visitados del mundo cuentan con una programación consolidada dedicada a la música o al arte sonoro. Estas programaciones están prestando atención y ofreciendo no únicamente obras maestras que podríamos considerar ya clásicas, además se apuesta firmemente por las propuestas más actuales e innovadoras, o por músicas que forman parte del imaginario contemporáneo como el pop o el rock.

El MET de Nueva York, con su programa Spectrum, ha llevado a cabo diversas iniciativas que tienen como objetivo atraer a jóvenes audiencias al museo. Mesas redondas o conciertos que, aprovechando el fenómeno fan, articulan el diálogo entre artistas y público. Ejemplo de esta iniciativa es el concierto que la cantante y multiinstrumentalista St Vicent dio en agosto de 2011 en la sala del museo que alberga el Templo de Dendur, donde lejos de tener que sentirnos cohibidos por las piezas, se pudo bailar, tomar algo y divertirse, consiguiendo aunar arte y ocio.




También la Tate Modern de Londres ofrece iniciativas que acercan la música al público. Muestra de ello fue la actuación de la banda alemana de música electrónica formada en 1970, Kraftwerk, en la que los asistentes pudieron disfrutar en directo de su disco de 1981 Computer World.




Siguiendo esta tendencia y en total sintonía con los objetivos de LABoral, desde el Centro de Arte se ha lanzado un programa de conciertos estable: LABconciertos. Además del conocido LEV Festival, del que ya os hablé en LABlog y que este año celebra su novena edición, LABoral ha querido abrirse a diversos tipos de públicos interesados en las novedades musicales, que este año más si cabe, encontrarán en el Centro de Arte un lugar perfecto para reunirse, disfrutar y conocer nuevos talentos.


Black Mirror Festival. Fotografía cortesía Javier Bejarano.
El día 21 de febrero podréis asistir en las instalaciones de LABoral al Black Mirror Festival, que nació en 2013 y este año acoge el Centro de Arte. Organizado por Javier Bejarano, en él vais a encontrar las últimas tendencias en música y creación audiovisual que están desarrollándose a nivel internacional, aunque prestando especial atención a la creación asturiana.

El Black Mirror Festival es gratuito por lo que pretende llegar a la mayor cantidad de público posible, haciéndole partícipe de lo que ocurre dentro de la institución, proporcionándole la oportunidad de disfrutar de propuestas sonoras y visuales experimentales y de vanguardia que usan la tecnología como herramienta creativa. 


http://aletterforelise.bandcamp.com/album/four-tapes-collection
El cartel de este año está formado por Sara Galán, licenciada en BBAA y violoncellista, que centra su creación sonora en la experimentación con la improvisación y los medios digitales; Alfe (A letter For Elise) que combina el noise con sonidos industriales y el dark ambient; y Elle Belga, dúo formado por el ex guitarrista y voz de Manta Ray, José Luís García, y Fany Álvarez que cuentan ya con tres discos de sonidos cálidos, oscuros y melancólicos donde las voces y la melodía son las protagonistas, acompañadas de guitarras y samplers.


http://www.saragalan.net/
De forma paralela al festival, se realizará el ciclo Trashumancias con la intención de crear lazos con otros centros de arte del país, exportando el festival y fomentando la colaboración entre artistas, instituciones y proyectos.


http://ellebelga.bandcamp.com/
También LABoral ha incluido en su programa de residencias la convocatoria para bandas asturianas. El fin es poner las instalaciones del Centro de Arte y sus recursos al servicio del panorama musical asturiano, en particular, el que incorpore el uso de las nuevas tecnologías, la electrónica y el DIY (do it yourself) en su creación sonora, pudiendo participar de la programación del centro de arte, e involucrarse en las actividades y proyectos de la institución, estableciendo además relaciones con otros artistas y entornos creativos. Ya ha finalizado esta residencia la banda Arkanine, que combinan influencias del post-rock con electrónica, y recientemente ha comenzado su estancia Xelar, proyecto musical que mezcla sonidos minimalistas, ambient o música concreta, entre otras.

LABoral está apostando por la música dándole la relevancia que merece dentro del arte y la cultura contemporánea, e impulsando a los creadores locales. Nosotros como público, estamos invitados a disfrutar y participar de sus iniciativas.

También encontráis este artículo en la web de LABoral. En #LABlog.

English Version.



lunes, 12 de enero de 2015

Capítulo 66. FOTOPSIAS O CÓMO ENSAMBLAR DESTELLOS.


Hace tiempo que el arte no es lo que era y es todo lo anterior. (re) hacer, (re) pensar, (re) formular conceptos y técnicas, que vuelven a la vida aunque nunca se abandonaron. Que son nuevas y viejas, y respiran, comunican, transmiten, enganchan. Esto es lo que hace Andrés Torca con sus Fotopsias. (re) piensa la técnica, (re) descubre los resultados, se (re) crea a sí mismo (re) haciendo imágenes de los demás.

Fotopsias es el resultado de la combinación de las palabras FOTOgrafía + autóPSIAS. Es curioso, casual y también poético, que ese mismo término se use en el campo de la medicina para designar los destellos luminosos que percibimos en ocasiones, cuando cerramos los ojos.



Andrés Torca ha vuelto a hacer fotografía analógica (¿artesanal?) para representar lo humano. Algo que nunca abandonó porque en su dominio y experimentación con diferentes técnicas y procesos (instalación, escultura, pintura) lo humano siempre está, y en Fotopsias se convierte en universal. Personas fotografiadas elegidas a través de llamamientos informales, otras seleccionadas al azar mientras paseaban por alguna calle de Ecuador, Colombia, Italia, Alemania, España o Argentina, que si bien son solo unos cuantos países y no el mundo entero, la necesidad de desbordamiento por comparación de etnias, razas y rasgos, hace de estas obras piezas de lo colectivo y lo común. Del ser que es igual y diferente al resto. Del detalle al todo.

Cada obra es un proceso terminado y abierto. Cada fotografía final es descompuesta por el ojo, que unas veces se para en el detalle, y otras en el conjunto. Un juego, quizá mágico, que consigue gracias al uso de un mismo negativo, fragmentar imágenes que se (re) harán luego, descomponiéndolas, multiplicándolas, (re) construyéndolas a base de tiras de prueba, sin de dejar de ser un todo que toma forma en el laboratorio-forense-creativo-cuarto-oscuro de Andrés, como si se tratase de una escultura de barro o un elemento arquitectónico.



El papel como una piel, como todas las pieles posibles. Esas personas, ancianos, niños, jóvenes, mujeres, hombres, blancos, negros, guapos, feos, simpáticos o tímidos, como ellas mismas y como todas las demás. Fotografía en blanco y negro (con diversos matices y gradaciones) como elección estética y nostálgica que bebe de fotógrafos clásicos o consagrados como Cartier Breson, Álvarez Bravo o Mapplethorpe, a modo de eje vertebrador y democrático de lo que somos, de lo que la exposición es. 30 imágenes de cuerpos enteros, medios cuerpos, rostros, fragmentos como hiperenlaces a escala 1:1, que nos enfrentan con un espacio, pues las fotografías ensambladas ocupan un lugar en 3 dimensiones, con una presencia/ausencia con la que relacionarnos íntimamente. Por lo que compartimos, por lo que nos diferencia y acerca. La exposición como lugar de encuentro con lo cercano y descubrimiento de lo lejano. Como una plaza en la que reunirse y conocerse. ¿No es una buena manera de conocernos a nosotros mismos, conocer a los otros?

Las obras de las que se compone esta muestra son el resultado de un largo proceso que ha llevado a Andrés por diferentes continentes geográficos y personales. Diez años en los que experimentó, usó, abandonó para volver a encontrar, (re)encontrar, la fotografía como método idóneo para comunicar su presente, el nuestro, compuesto de mínimos acontecimientos (una sonrisa, un recuerdo), y nuevas concepciones globales de ciudadano, persona, sexo, raza, ser. Piezas para las que ha puesto al servicio todo su bagaje cultural y emocional.



Porque los lenguajes del antes pueden pertenecer al hoy si usamos la imaginación para (re) inventarlos. Porque nosotros no somos los de ayer. Somos los de ahora pero forjados con lo vivido, con nuestra propia historia y la historia común. Agrandando las conexiones, simplificándolas, yendo a lo común, a la naturalidad dentro del acelerado momento en el que vivimos.

Párate, deja que tu ojo baile, que observe ese gesto de la boca, ese brazo extendido, esa cara que habla o pregunta en cada una de sus partes físicas y psíquicas.



Hablar de las personas buscando lo común y lo lejano es hablar de esencia pues el simple hecho de estar aquí y ahora nos proporciona una. Hablo de esencia porque es lo que encontrarás en esta exposición que podéis visitar desde el pasado día 9 hasta el próximo día 22 de enero, en el Consulado del Mar de Burgos. La esencia del ser múltiple que somos todos.




martes, 30 de diciembre de 2014

Capítulo 65. DE CÓMO DEJAR DE HUIR, LLEGAR Y QUEDARSE.

Hace un par de años escribí un post a modo de resumen. Ese artículo, uno de los que más me gusta por ser muy personal y a la vez colectivo, reflejaba una realidad fatal y desesperante en la que hoy seguimos inmersos. Eso no ha cambiado. Lo que sí lo ha hecho es mi situación. O mi persona. O las dos cosas.

El 2014 ha sido un año durísimo, lo que no es ninguna novedad. Mucho trabajo casi siempre por el simple hecho de sentirme útil, de vivir la experiencia, de compartir y ampliar horizontes. Y sí, me ha hecho feliz. Esos momentos (pues cada vez estoy más segura que todo, todo lo que nos ocurre al final, solo son instantes) me han ido descongelando.

Os aseguro que estar lejos de aquello de lo que quieres formar parte, no poder tocar o tomar un café con aquellas personas que te activan mente y cuerpo, sentirte fuera, lejos, que suponga un esfuerzo gigantesco moverte a cualquier lugar para estar, tocar o sentir, acaba convirtiéndose en una especie de cárcel. Una cárcel más o menos dulce porque la comparto con aquellos que nunca fallan y siempre están, mi familia, pero encerrada al fin y al cabo.

... Así, después de cuatro años en coma, congelada, petrificada, en los que he querido hacer mucho y solo he hecho lo que he podido; años en los que he querido sentir mucho pero siempre huía; días, semanas y meses en los que el miedo a todo hacía que me temblara la voz y no quisiera llamar a nadie; horas en las que necesitaba mucho y no sabía cómo expresarlo sin sonar trágica o cómica. Cuatro años, milcuatrocientossesenta días, treintaycincomilcuarenta horas que desde hace un tiempo (inexacto, claro) han dejado de pesar.

La cáscara dura que me cubría, sin saber cómo, ha empezado a caer. He comenzado a decidir y a dejarme llevar, y me siento viva, y quiero arriesgarme, y quiero hacer muchas cosas. Que me ericen la piel, pasarme horas delante del ordenador superando otro reto, quiero reír, llorar, trabajar, saborear, enfadarme, gemir, VIVIR, y no solo ver pasar los días.

Quiero ESTAR, porque ser siempre he sido, pero ser sin estar sirve solo a medias, calma solo un rato. Quiero formar parte de ésto, de aquello, de vosotros, de ti.

Y no ha pasado nada y ha cambiado todo. El 2015 empieza con planes. Me mudo allí donde, por mucho que nos joda (o no), se cuece todo. Quizá el ver las cosas de otra forma ha hecho que mucha gente y cosas buenas, vengan a mí. También los había antes y quiero darles las gracias por haber estado en este tiempo tan difícil. Si hoy puedo escribir esto es por esa “red de afectos” que me ha cuidado. Espero haber correspondido.

... Soy muy afortunada y por eso prometo que haré todo lo que se espera de mí en este nuevo año de planes nuevos y vida nueva: me equivocaré, me caeré, trabajaré duro, besaré, aprenderé, escucharé, abrazaré, diré cosas "sentías", seguiré imaginando un museo más social, compartiré, me cabrearé, buscaré calor, tardaré en llamar, contestaré rápido, me olvidaré de en qué día vivo alguna vez...

Hacedme un hueco. He dejado de irme. Estoy llegando. Ya voy y es para quedarme. ¿Me esperáis?





sábado, 4 de octubre de 2014

Capítulo 64. ¿POR QUÉ EL MUSEO DEBE SER SOCIAL?

 ¿Por qué preguntarse esto ahora? Como sabéis, soy muy defensora de la teoría museológica. La considero un marco en el que encuadrar la práctica, que en la mayoría de los casos, sigue sin apropiarse de estas filosofías, o cuando lo hace, la usa parcialmente buscando básicamente una apariencia de apertura y una subida en las estadísticas de visitantes.

Para otros muchos museólogos y para mí, este cambio debe ser más profundo y radical. Por desgracia, en la mayor parte de los museos de nuestro país, no se ha producido.

Y es que, cuando hablo con amigos que no se encuentran dentro del ámbito de los museos, me sorprende darme cuenta del concepto que tienen de estas instituciones: un lugar en el que se exponen obras maestras del arte (u obras que no comprenden cuando hablamos de arte contemporáneo), que solo visitan ocasionalmente y aprovechando las visitas guiadas como modo de sentirse integrados.

Fundación Jiménez-Arellano Alonso, Arte Africano.Valladolid

Esta situación hace que me plantee muchas preguntas y las respuestas suelen ir siempre en la misma dirección: la mayoría de los museos del Estado Español son públicos, sin embargo, son instituciones que no están verdaderamente comprometidas socialmente, no atienden a las necesidades de la comunidad que las sustenta, siendo su principal objetivo servir de oferta turística. Hablo de generalidades. Tenemos muchos y buenos ejemplos de museos que se esfuerzan por ofrecer servicios útiles a la sociedad, pero mi sensación es que se reduce a ciertos departamentos, como el pedagógico o educativo. No es un fin del museo en sí mismo.

Tres teorías claves nos han llevado a repensar el museo hoy en día. Estas son:

-La Nueva Museología nacida en la década de los sesenta, que tiene como principal representante a Georges Henri Rivière y como principal avance los museos comunitarios y ecomuseos. Esta teoría caló profundamente en la latinoámerica, principalmente en México.

-La Museología Crítica, que aunque se puede decir que nació paralelamente a la teoría anterior, se ha centrado en la crítica de la misma y da pasos decisivos en el avance hacia lo social, pensando el museo como lugar de conflicto en el que todos los agentes sociales tienen cabida en la construcción de conocimiento, incluidas las minorías sociales.

-La Museología Social, muy en la línea de la Museología Crítica, que tomó como marco teórico la Mesa redonda de Santiago de Chile 1972 , pretende hacer del museo una institución dinámica y comprometida con su comunidad, usando para ello las políticas públicas, y de este modo ser nexo de unión entre el pasado y el futuro, tomando parte en la construcción de la realidad.

Fundación Mapfre. Madrid.

La teoría, pues, está muy avanzada respecto a la práctica si entendemos que es el museo social el museo del presente y del futuro. Un museo de todos y para todos. Un ente que construye conocimiento y realidad pero no desde dentro hacia fuera, muy al contrario, debe ser en horizontal. Una herramienta de la que la sociedad se sirve para analizar su estar en el mundo. Quizá esta definición puede parecer idealista y difícil de alcanzar, lo sé. A mí misma me lo parece, pero creo, es aquello hacia lo que debemos tender desde la política, el profesional y los ciudadanos en su conjunto.


"Claramente es un momento para flexibilizar, hackear y transformar la institucionalidad, encontrando las grietas y ubicando dentro de ellas zonas de prototipado; laboratorios de la imaginación dónde mixturar experiencias alternativas de gestión cultural, educación expandida, trabajo en red, activismos, colaboraciones extradiciplinares y de construcción de lo público. "

Por todo ello, somos los mismos profesionales los que debemos fomentar este cambio en el museo no solo desde la teoría, también desde la práctica. Debemos exigir a los políticos que gestionan la cultura y el Estado en general, la responsabilidad e implicación necesaria para que esto suceda. Debemos, como ciudadanos, valernos de estas herramientas que son los museos, que albergan nuestro patrimonio, nuestra identidad, nuestro pasado y presente, apropiarnos de ellos y participar en la construcción de lo que está por venir.

Centro José Guerrero. Granada.

Un museo no puede ser social atendiendo solo al departamento pedagógico o de intermediación, los cuales, hacen una fantástica labor hoy por hoy en la mayoría de ejemplos. Ser social debe contemplarse por adelantado, desde el mismo proyecto museológico, orientando todo el trabajo que se haga en esta dirección. Lo social empieza desde el mismo equipo que compone el museo: departamentos que trabajen de forma transversal y en comunicación, de forma conjunta. Se debe dar voz a los públicos, que son muchos y variados, creando diálogo y participación. Y no solo a ellos, el museo debe servir también a los profesionales y a los artistas. Hoy en día un artista español es reconocido y expuesto antes fuera de nuestras fronteras, que aquí. No se les da la oportunidad que les corresponde. Y esto mismo pasa con los museólogos, educadores, etc, aunque quizá es menos visible.

El boom que vivimos hace pocos años, que dio como resultado enormes museos vacíos de contenido y sin raíces en la comunidad de la que forman parte, nos debe hacer recapacitar y exigir que el dinero público se use por y para lo común. La mayoría estamos hartos de directores y trabajadores de museos que usan su puesto como lanzadera profesional, ideando estrategias para un grupo minoritario de ciudadanos (élite) y hablando al resto desde un escalón superior, prepotente y paternalista. Repito, no siempre es así pero ocurre muy habitualmente.

Dora García.

Sé que muchos pensáis como yo. Otros seguramente no, pero por eso escribo, para que al leernos encontremos quizá puntos de encuentro y nuevas vías de las que aún no nos habíamos percatado.





martes, 16 de septiembre de 2014

Capítulo 65. CUANDO EL ARTE TIENE OLOR.

"Hay perfumes frescos como carnes de niños,
Suaves cual los oboes, verdes como las praderas,
Y otros, corrompidos, ricos y triunfantes,

Que tienen la expansión de cosas infinitas,
Como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso,
Que cantan los transportes del espíritu y de los sentidos”


                                                                                                 Correspondencias. Charles Baudelaire.


Imagen: LABoral

¿A qué huele unaexposición? es una de esas propuestas redondas, sin cabos sueltos. En ella se expone una selección de obras de la colección del perfumista Ernesto Ventós y la pieza nanoEsencia_Grafeno, resultado de la residencia del artista e ingeniero Hugo Martínez-Tormo en LABoral.

La colección OlorVISUAL, fue comenzada en el año 78 por Ventós. Las piezas han sido seleccionadas con mimo por él mismo, en un principio yendo a los talleres de los propios artistas para hacer encargos concretos. Es una colección íntima, que se relaciona directamente con el sentimiento y con el oficio de Ventós: las obras deben despertar la memoria olfativa del coleccionista. Desde entonces, los nombres que forman parte de ella se han ido multiplicando, apostando no solo por artistas consagrados como Hirst o Tàpies, sino incluyendo a artistas que aún se están haciendo un hueco en el mercado y ayudándolos, de este modo, a conseguirlo. No tienen una temática o técnica única, son reflejo de la contemporaneidad desde los temas a los formatos. Su mayor y más interesante peculiaridad es que las piezas deben oler.

Para Ernesto es muy importante la dimensión social de su colección. Por ello desde la exposición Olor de Cadaqués. Percepciones olfativas de la colección olorVISUAL, celebrada en el Museo de Cadaqués en 2013, se decide que cada muestra debe ir acompañada por talleres educativos y visitas (“experiencias olfativas”) que ayuden al público a sumergirse en la obra, a traspasar la barrea visual y navegar más adentro, donde a través del olor se despiertan relaciones muy personales y subjetivas, que nos ayudan a establecer conexión directa con el arte. Por supuesto, esta exposición en LABoral también ha contado con sus propios talleres.

Fruto de este carácter social que el coleccionista ha dado a la colección, se convocó públicamente una beca de residencia en colaboración LABoral, para artistas menores de 40 años que trabajen conjugando arte y tecnología. Esta beca fue ganada por Hugo Martínez-Tormo, que durante dos meses ha podido disponer de las infraestructuras del centro de arte y de presupuesto suficiente para la producción de su obra nanoEsencia_Grafeno, y que entrará a formar parte de la colección OlorVISUAL.

Hugo, partiendo de complicadas operaciones matemáticas y valiéndose de investigaciones nanotecnológicas, con nanoEsencia_grafeno nos muestra el sonido y el color que tienen los átomos, algo para nosotros imperceptible y que gracias a esta instalación inmersiva de arte generativo, podemos intuir e imaginar, ayudados como no, por una esencia creada por Ernesto Ventós.





La muestra comisariada por Alicia Ventura, está pensada para presentar la pieza de Martinez-Tormo, y recoge una selección de obras audiovisuales de diversos artistas y colectivos: Andrea Bátorfi, Democracia, Nanna Hänninen, Carlos Irijalba, Clare Langan, Cristina Lucas, Albert Merino,Fleur Noguera, Marina Núñez, Javier Peñafiel, Benet Rossell, Charles Sandison, Amparo Sard, Martín Sastre, Hiraki Sawa, Mariana Vassileva,Tim White-Sobieski y Carla Zaccagnini.

Las piezas de esta exposición estimulan en el espectador sentidos que no está habituado a usar cuando se sitúa ante a una obra de arte. Aquí todo es sensitivo, emocional. Todas ellas se acompañan de un texto escrito por el artista sobre el olor que le sugiere su obra, y de un olor diseñado por el coleccionista.

Con la sinestesia, mezcla de sensaciones de órganos distintos o mezcla de dichas sensaciones con sentimientos, como hilo conductor paseamos por diferentes propuestas que nos llevan desde lo posible y apocalíptico (Clare Langan, Glass Hour 2002) a lo soñado (Hiraki Sawa, Sleeping Machine I 2009). De lo imaginado (Amparo Sard, Hauptpunkt, Esencia 2013) a la crítica de la realidad (Cristina Lucas, El eje del mal 2003 o Democracia, Pablo España & Iván López, Charity, el olor de la caridad 2006). De lo personal (Nanna Hänninen, Meditation practices II. Trying to be a better me 2009) a lo universal (Javier Peñafiel, Conquista básica te vuelvo a pedir que te definas 2004). En el recorrido por los espacios de LABoral se apela en todo momento a nuestra subjetividad que, atendiendo a la imagen, al sonido y al olor, invita a crear nuestra propia experiencia. A aceptar el olor ideado para cada obra o proponer el que hace referencia nuestra impresión personal.





Por todo esto, ¿A qué huele una exposición? Es un gran proyecto: una colección muy particular que propone un reto al visitante; una exposición no convencional en la que podemos usar sentidos hasta ahora olvidados en la gran mayoría de ellas; una selección de obras de gran calidad; la oportunidad que se le ha brindado a artistas que empiezan de producir, exhibir y formar parte de una gran colección; la experiencia educativa y sensitiva llevada a cabo por el departamento pedagógico; la unión del esfuerzo público y privado por promocionar y difundir el arte contemporáneo.


La muestra se puede visitar hasta el día 13 de octubre. Aún tenemos casi un mes para poder oler el arte.

También encontráis este artículo en la web de LABoral. En #LABlog.

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