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jueves, 19 de marzo de 2015

Capítulo 70. ¿POR QUÉ EL MUSEO DEBE SER SOCIAL? (II)

Tengo que confesar que el título de esta nueva entrada es un poco tramposo. No voy a dar razones para justificar el porqué un museo debe ser social como hice en aquel post de octubre. Y es porque, en mi opinión, que el museo sea social es algo tan obvio que no debería siquiera cuestionarse. De todas formas, seguramente volveré a retomar el asunto y habrá un "¿Por qué el museo debe ser social? III". Es uno de los temas que más me motivan.

Este post, pues, lo que pretende es dar claves para poder esclarecer cuándo un museo no es social, e incluso, cuándo aún luciendo ese letrero en la entrada, no debería considerarse museo.



Para no dar lugar a confusión en conceptos, os facilito la definición de museo del ICOM, que muchos de vosotros conocéis tan bien como yo. Esta es la definición aceptada a nivel internacional que enmarca (o debería enmarcar) los deberes y relaciones que el museo establece con el patrimonio, con el visitante, con el marco legal, con la comunidad:

Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo.

Por lo tanto, aquí tenéis diez pistas de lo que un museo no es (o no debería ser):

-Un lugar pensado únicamente para el turista, que se gestiona con el dinero público de la comunidad que lo alberga.

-Un lugar pensado sólo para el entendido o el experto.

-Un lugar que vive de espaldas a la sociedad que lo acoge, que no escucha, que no atiende sus necesidades culturales.

-Un lugar en el que se obtenga una visión histórica fragmentada, sectaria, condicionada.

-Un lugar que es usado como lanzadera de profesionales del arte, la historia o la ciencia, o gestores de lo público, sirviendo sólo a los intereses de éstos mismos.

-Un almacén de obras de arte.

-Un lugar donde hacer negocio. No es un sitio en el que el dinero recaudado sirva para otra cosa distinta a mejorarlo como espacio de aprendizaje y conocimiento para todos.

-Un lugar en el que no se puedan expresar opiniones, plantear nuevos discursos, hacer crítica de la realidad.

-Un lugar que envíe mensajes elitistas y alejados de la sociedad.

-Un lugar del que tú no puedas formar parte.



Siempre es interesante y necesario refrescar la memoria.


sábado, 4 de octubre de 2014

Capítulo 64. ¿POR QUÉ EL MUSEO DEBE SER SOCIAL?

 ¿Por qué preguntarse esto ahora? Como sabéis, soy muy defensora de la teoría museológica. La considero un marco en el que encuadrar la práctica, que en la mayoría de los casos, sigue sin apropiarse de estas filosofías, o cuando lo hace, la usa parcialmente buscando básicamente una apariencia de apertura y una subida en las estadísticas de visitantes.

Para otros muchos museólogos y para mí, este cambio debe ser más profundo y radical. Por desgracia, en la mayor parte de los museos de nuestro país, no se ha producido.

Y es que, cuando hablo con amigos que no se encuentran dentro del ámbito de los museos, me sorprende darme cuenta del concepto que tienen de estas instituciones: un lugar en el que se exponen obras maestras del arte (u obras que no comprenden cuando hablamos de arte contemporáneo), que solo visitan ocasionalmente y aprovechando las visitas guiadas como modo de sentirse integrados.

Fundación Jiménez-Arellano Alonso, Arte Africano.Valladolid

Esta situación hace que me plantee muchas preguntas y las respuestas suelen ir siempre en la misma dirección: la mayoría de los museos del Estado Español son públicos, sin embargo, son instituciones que no están verdaderamente comprometidas socialmente, no atienden a las necesidades de la comunidad que las sustenta, siendo su principal objetivo servir de oferta turística. Hablo de generalidades. Tenemos muchos y buenos ejemplos de museos que se esfuerzan por ofrecer servicios útiles a la sociedad, pero mi sensación es que se reduce a ciertos departamentos, como el pedagógico o educativo. No es un fin del museo en sí mismo.

Tres teorías claves nos han llevado a repensar el museo hoy en día. Estas son:

-La Nueva Museología nacida en la década de los sesenta, que tiene como principal representante a Georges Henri Rivière y como principal avance los museos comunitarios y ecomuseos. Esta teoría caló profundamente en la latinoámerica, principalmente en México.

-La Museología Crítica, que aunque se puede decir que nació paralelamente a la teoría anterior, se ha centrado en la crítica de la misma y da pasos decisivos en el avance hacia lo social, pensando el museo como lugar de conflicto en el que todos los agentes sociales tienen cabida en la construcción de conocimiento, incluidas las minorías sociales.

-La Museología Social, muy en la línea de la Museología Crítica, que tomó como marco teórico la Mesa redonda de Santiago de Chile 1972 , pretende hacer del museo una institución dinámica y comprometida con su comunidad, usando para ello las políticas públicas, y de este modo ser nexo de unión entre el pasado y el futuro, tomando parte en la construcción de la realidad.

Fundación Mapfre. Madrid.

La teoría, pues, está muy avanzada respecto a la práctica si entendemos que es el museo social el museo del presente y del futuro. Un museo de todos y para todos. Un ente que construye conocimiento y realidad pero no desde dentro hacia fuera, muy al contrario, debe ser en horizontal. Una herramienta de la que la sociedad se sirve para analizar su estar en el mundo. Quizá esta definición puede parecer idealista y difícil de alcanzar, lo sé. A mí misma me lo parece, pero creo, es aquello hacia lo que debemos tender desde la política, el profesional y los ciudadanos en su conjunto.


"Claramente es un momento para flexibilizar, hackear y transformar la institucionalidad, encontrando las grietas y ubicando dentro de ellas zonas de prototipado; laboratorios de la imaginación dónde mixturar experiencias alternativas de gestión cultural, educación expandida, trabajo en red, activismos, colaboraciones extradiciplinares y de construcción de lo público. "

Por todo ello, somos los mismos profesionales los que debemos fomentar este cambio en el museo no solo desde la teoría, también desde la práctica. Debemos exigir a los políticos que gestionan la cultura y el Estado en general, la responsabilidad e implicación necesaria para que esto suceda. Debemos, como ciudadanos, valernos de estas herramientas que son los museos, que albergan nuestro patrimonio, nuestra identidad, nuestro pasado y presente, apropiarnos de ellos y participar en la construcción de lo que está por venir.

Centro José Guerrero. Granada.

Un museo no puede ser social atendiendo solo al departamento pedagógico o de intermediación, los cuales, hacen una fantástica labor hoy por hoy en la mayoría de ejemplos. Ser social debe contemplarse por adelantado, desde el mismo proyecto museológico, orientando todo el trabajo que se haga en esta dirección. Lo social empieza desde el mismo equipo que compone el museo: departamentos que trabajen de forma transversal y en comunicación, de forma conjunta. Se debe dar voz a los públicos, que son muchos y variados, creando diálogo y participación. Y no solo a ellos, el museo debe servir también a los profesionales y a los artistas. Hoy en día un artista español es reconocido y expuesto antes fuera de nuestras fronteras, que aquí. No se les da la oportunidad que les corresponde. Y esto mismo pasa con los museólogos, educadores, etc, aunque quizá es menos visible.

El boom que vivimos hace pocos años, que dio como resultado enormes museos vacíos de contenido y sin raíces en la comunidad de la que forman parte, nos debe hacer recapacitar y exigir que el dinero público se use por y para lo común. La mayoría estamos hartos de directores y trabajadores de museos que usan su puesto como lanzadera profesional, ideando estrategias para un grupo minoritario de ciudadanos (élite) y hablando al resto desde un escalón superior, prepotente y paternalista. Repito, no siempre es así pero ocurre muy habitualmente.

Dora García.

Sé que muchos pensáis como yo. Otros seguramente no, pero por eso escribo, para que al leernos encontremos quizá puntos de encuentro y nuevas vías de las que aún no nos habíamos percatado.





martes, 8 de julio de 2014

Capítulo 62. AULAB: LA EDUCACIÓN DESDE EL DESCUBRIMIENTO. EL CENTRO DE ARTE COMO HERRAMIENTA.

La realidad de los departamentos educativos de museos o DEAC (departamentos de educación y acción cultural) en el Estado Español tiene sus propias peculiaridades. No es de extrañar pues, que en todos los casos, la historia ha ido marcando y propiciando el nacimiento de estos departamentos en unos contextos muy determinados.

Imagen: LABoral

Históricamente, estos departamentos surgen de la necesidad de la nueva pedagogía implantada en las escuelas españolas en los años 60, que alejándose del modelo de educación memorística en el aula, optan por una escuela activa. El profesorado inserta las visitas a museos en el programa educativo con la intención involucrar al alumnado, a través de la experiencia, en la construcción de conocimiento. De este modo, los museos comienzan a necesitar profesionales que puedan ofrecer respuesta a esta creciente demanda que llena sus salas. En un primer momento serán los mismos profesores los que realicen esta actividad en museos. Algunos incluso, abandonarán la enseñanza reglada para incluirse en la dinámica de las instituciones museísticas.

Será en los años 80 cuando las visitas pedagógicas amplíen su abanico, hasta entonces muy centrado en los escolares, influenciados entre otras corrientes por la Nueva Museología. La demanda casi masificada ocasionará que se ideen actividades para colectivos predeterminados, pero también para público en general. Esta actitud fue criticada como populista, ya que gracias a las visitas y actividades organizadas por los departamentos de educación, el museo conseguía gran número de visitantes, valorando así la labor pedagógica más por lo cuantitativo que por lo cualitativo.

Hoy día la situación no ha cambiado radicalmente, si bien los avances, tanto en investigación como en práctica, son considerables y de calidad. Los profesionales de los DEAC no se suelen sentir integrados dentro de la propia dinámica del museo, y en muchos casos, se entiende como un departamento accesorio y fácilmente externalizable. La necesidad de incluirlos dentro de la concepción general de la institución, de cualquier planteamiento de la misma, es una urgencia. Además, los educadores de museos piden construir relatos críticos y maduros, en los que la voz institucional pueda confrontarse. La creación de conocimiento de forma colaborativa basada en la inteligencia colectiva es su mayor argumento.




Extraigo palabras del texto Del paradigma modernista al posmuseo: seis retos a partir del giro educativo, de María Acaso:

"En la conjunción del arte, la tecnología y los museos nos encontramos con lo colaborativo como un eje central en la ejecución de este giro que estamos viviendo. Las referencias a este concepto son constantes en prácticamente todos los textos de los teóricos que escriben sobre educación y arte en estos momentos y, en la mayoría de los casos, la herramienta para conseguir una colaboración eficaz es la tecnología. Pero ¿en cuántas instituciones esta apuesta por lo colaborativo se está ejecutando de manera real?, ¿en cuántos centros la tecnología no deja de ser una herramienta de gestión o de exposición?, ¿no sería ahora el momento de utilizar la tecnología para generar canales de comunicación verdaderamente interactivos de manera que los públicos se inserten en los procesos de selección, de diseño y de construcción de las actividades del museo? Algunas instituciones han comenzado a desarrollar este giro como La Laboral (Gijón), donde en el año 2009 se invitó a una escuela tal a desarrollar junto con un grupo de artistas un proyecto sobre el tiempo, los caracoles y el correo electrónico en el que los estudiantes de primaria ejercían un rol protagónico. Pero este caso sigue siendo una excepción".

Desde sus inicios, en LABoral la preocupación por lo educativo ha sido una constante. Se concibe el museo no como un espacio al que asistimos como agentes pasivos, sino muy al contrario, como agentes activos en el que se aprende a través de la experiencia personal, colaborativa y común.


Imagen: LABoral.

AuLAB nace como un proyecto didáctico destinado a los alumnos de enseñanza primaria, secundaria, bachilleratos y módulos formativos. Para ello, las propuestas se elaboran contando con los centros y el profesorado, para así adaptarlas específicamente a las necesidades y particularidades de cada grupo. Para ello se elaboran programas educativos en forma de proyectos, en los que el centro de arte es un dispositivo pedagógico en sí mismo. LABoral abre sus talleres, pone a disposición de los escolares y ciudadanos sus instalaciones y equipamientos, ofreciéndonos todos los recursos disponibles a su alcance para construir aprendizaje a través del descubrimiento de los procesos, del estímulo de la creatividad, y del sentido crítico: aprender a aprender.

Los objetivos planteados en el proyecto, que encabeza Lucía Arias, son los siguientes:

- Diseñar y analizar diferentes actividades formales y no formales que contribuyan desarrollar en el centro un espacio de participación y una cultura de trabajo abierta al entorno, que favorezca los diferentes ámbitos de desarrollo personal del alumnado.

- Proporcionar al profesorado saberes y herramientas que le permitan acercarse a nuevos espacios de aprendizaje.

- Lograr la autonomía del profesorado en el diseño, desarrollo y evaluación de actividades y entornos de aprendizaje basados en la metodología de trabajo por proyectos.

- Fomentar una reflexión crítica sobre el papel de las tecnologías de la información y la comunicación en el contexto educativo.

- Cambiar la percepción del alumnado y del profesorado sobre su relación con las tecnologías: pasar de ser usuario pasivo a conocedor de las mismas.

- Promover cambios en los modelos organizativos y curriculares de los centros educativos.

Estos objetivos se materializan en diferentes niveles de actuación y de actividades, en las que el uso transversal, educativo y social de las TIC es el punto de partida:

- Programa anual de visitas-taller a las exposiciones y proyectos, que pretende acercar la práctica artística, los temas clave del arte y la cultura tecnológica al público, especialmente a la comunidad educativa, los más jóvenes y colectivos en riesgo de exclusión.

- Programa AuLAB, en colaboración con la Dirección General de Formación Profesional, Desarrollo Curricular e Innovación Educativa de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Principado de Asturias. Se trata de un aula experimental, integrada en la vida de los centros que se articula a través de la programación didáctica y que tiene como finalidad última el desarrollo personal del alumnado a través de las competencias básicas. Su objetivo es proporcionar un conocimiento del lenguaje tecnológico y lograr un uso transversal de las TIC fomentando, al tiempo, la experimentación y el pensamiento crítico en esta ocasión con centros educativos participantes en el programa contrato programa. En el curso 2013-2014 han participado 23 centros educativos de Asturias

- La programación anual se articula en torno a tres ejes: Aprender a través del diseño, dirigido por Susanna Tesconi, en el que se realiza la fabricación de un artefacto diseñado digitalmente en los talleres del FabLAB; TV-LAB, dirigido por el colectivo Neokinok, es un laboratorio de televisión experimental en el que se reflexiona sobre los medios de comunicación y se activa la creatividad realizando programas televisivos emitidos en internet; e Introducción a la programación, en el que Luis Díaz, responsable de proyectos de fabLAB Asturias, pone en contacto a los alumnos con los conceptos y funcionamientos básicos de la tecnología digital, de manera que el alumnado pase de ser simple consumidor de tecnología, a convertirse en un conocedor de sus procesos y funcionamientos.




AuLAb ya ha recibido un merecido reconocimiento, no solo en nuestro país, sino a nivel internacional.

En octubre de 2013, Lucía Arias y Susanna Tesconi, fueron invitadas a la Universidad de Stanford (EEUU), reconocida como una de las instituciones claves en la investigación educativa, para compartir la experiencia del Programa de Prevención del Abandono Escolar llevado a cabo en LABoral, en un foro de expertos o FabLearn. El proyecto fue realizado con alumnos de 12 centros escolares asturianos durante el curso 2012-13, con alentadores resultados.

También en 2013, LABoral recibió el premio al Mejor Programa Pedagógico en los RAC, los premios del arte contemporáneo nacional, organizados entre otros por el IAC, Instituto de Arte Contemporáneo.

Recientemente, el mes pasado para ser exactos, LABoral presentó su Programa de Diseño y Fabricación Digital en FabLearn Europe, la primera conferencia europea sobre fabricación digital y educación. El evento ha sido organizado de forma conjunta por tres universidades de prestigio: la Universidad danesa de Aarhus, la de Stanford (EE.UU) y la Bremen (Alemania).

En la sede de la Universidad danesa, Lucía Arias y Susanna Tesconi, presentaron la experiencia educativa realizada con el colegio público La Ablaña-La Pereda, de Mieres. En ella, el colegio junto con el FabLAB Asturias de LABoral, proyectaron la producción de una casa para gusanos en la que todos los escolares participaron de forma activa ideando y produciendo prototipos. Una vez elegida conjuntamente la propuesta más adecuada, los alumnos diseñaron una estrategia de difusión de los resultados a través de su blog y sus redes sociales.


Imagen: LABoral

Por todo ello se puede afirmar que AuLAB es un ejemplo dentro de los departamentos educativos españoles, que pone en práctica iniciativas originales, que aporta valor y enriquecimiento tanto a nivel individual como colectivo a los alumnos, impulsando la construcción de ciudadanos críticos, con capacidad en la toma de decisiones y resolución de problemas. Los excelentes resultados avalan estas líneas de trabajo, resaltando el compromiso de sus profesionales con la educación y el acercamiento de la tecnología a la sociedad.

Referencias:







martes, 1 de julio de 2014

Capítulo 61. Conclusiones #MuseosPro.

Hace ya más de dos meses, el primer post lo escribimos días antes de Semana Santa, Almudena y yo nos pusimos manos a la obra con #MuseosPro. Y no solo nosotras, desde el primer momento la iniciativa ha sido colaborativa. Os consultamos sobre cada nueva acción a llevar a cabo, desde el hashtag, hasta la periodicidad de los debates. Desde el horario, hasta el nombre del proyecto. Por ello, #MuseosPro es de todos nosotros. Por nuestra parte, el trabajo, que ha sido mucho, consistió en darle forma y materializar la plataforma para que todos pudiéramos aportar.

#MuseosPro acaba aquí y mirando hacia atrás, valorando pros y contras, no puedo estar más contenta. Muchos días lo he odiado: más de diez horas delante del ordenador, cientos de correos con Almudena para acordar cualquier mínimo detalle, numerosas reuniones por skype entre nosotras y con nuestro patrocinador BAU app... Pero ahora, ya pasado, creo que ha sido verdaderamente enriquecedor. Para mí personalmente muchísimo. He aprendido a velocidad récord las labores básicas de community manager, a organizar ideológicamente una web, a gestionar los contenidos, a darle lógica a una idea que me pasó por la cabeza y lancé al aire durante la #MuseumWeek, sin saber que se convertiría en una colaboración en la que se implicarían tantos profesionales

Sé que hay detractores, nunca llueve a gusto de todos, pero por mi parte, aún sabiendo que existen cosas mejorables, estoy convencida de que hemos cumplido los objetivos que nos proponíamos: sacar a la luz las problemáticas que los trabajadores de museos y museólogos tenemos a la hora de trabajar o de buscar trabajo; aportar experiencias y reflexiones sobre temas como formación, contratación, etc; compartir visiones acerca de qué debería de ser el trabajo en un museo, cómo se debería distribuir, qué características debe tener un equipo de trabajo, cómo se debería configurar, qué perfiles debe contener, etc; hacer autocrítica, mirarnos a nosotros mismos para ser conscientes de nuestros fallos y poder corregirlos...

En todo esto, Almudena y yo hemos actuado como directoras de orquesta, poniendo por supuesto nuestro granito de arena en forma de opiniones, posts, experiencia y formación personal que pudiera, al compartirla, hacernos ver problemáticas o puntos fuertes de este ámbito. Pero no puedo estar más orgullosa de los posts escritos por nuestros colaboradores. A cuál mejor. Todos llenos de coherencia, ilusión y ganas de mejorar nuestro terreno de trabajo. Alimentándose los unos de los otros. Todos de todos. En mi opinión, no solo hemos cumplido con las expectativas: las hemos superado con creces. Hemos creado una red, y no una cualquiera. Esta red se basa en el respeto mutuo, en la profesionalidad, en las ganas de compartir para mejorar lo que es una situación común y verdaderamente preocupante. ¿No es para sentirse feliz?

La participación ha sido asombrosa: nos hemos movido entre los 1715 tuits del primer debate, el de mejores resultados, a los 570 del último, en el que se experimentó una caída considerable y que asocio a la temática del mismo y al cansancio tras un mes de colaboración y de trabajo voluntario. La transcendencia de los debates y de la iniciativa en general, ha sido muy considerable. Desde España hasta latinoamérica, profesionales, instituciones y empresas, se han unido en diferentes formas: dando difusión en sus perfiles, aportando textos, participando activamente en los debates.

Cómo no, también hay que valorar los resultados menos alentadores. Me refiero a la escasa participación de instituciones museísticas. Algunas de ellas han dado difusión al proyecto desde sus perfiles, cosa que agradezco de corazón, pero no han participado en los debates de forma significativa. Creo que en ello nosotros tenemos parte de culpa. El horario no era el más apropiado, ya que de 19 a 21 horas los CM's ya han terminado su jornada laboral y nadie les puede exigir que se unan sacrificando horas de descanso. Pero es cierto que esto me deja un sabor agridulce. ¿Nos han leído? ¿Han escuchado nuestras preocupaciones, críticas y las diferentes soluciones que proponíamos? ¿Sacarán conclusiones de las mismas? Espero que sí. Tengo confianza en ello.

Como resumen, estos son los puntos claros que he sacado:
  • Un museo necesita personal cualificado en su propia área, con conocimientos básicos en museología (puesto que trabaja en un una institución con unas características propias) pero, lo más importante, con una mente abierta, preocupada en aprender, renovarse y colaborar.
  • El museo ideal debería contar con una estructura lo más horizontal posible, en la que los departamentos trabajen de forma transversal, enriqueciéndose los unos de los otros y evitando a toda costa el aislamiento.
  • Se necesita y debe promoverse por parte de la institución, la formación continua de sus trabajadores para estar al tanto de las últimas tendencias, estudios y modos de hacer.
  • Necesitamos formación específica de calidad y en contacto con la realidad. Profesores que tengan formación teórica y práctica, que estén al tanto de lo que ocurre en el momento presente y que formen a profesionales, no a ratones de biblioteca.
  • La sobreformación teórica como respuesta a la falta de salida profesional.
  • La universidad y los museos deberían establecer relaciones y acuerdos para que las prácticas y las necesidades que surjan desde la institución, sean cubiertas por la cantera que se está preparando.
  • Las prácticas formativas no son un trabajo. Los museos no deben valerse de ellas para suplir al profesional que no pueden (o no quieren) contratar. Deben comprometerse en formar a través del trabajo cotidiano.
  • Pedimos transparencia en procesos de contratación y de concesión de becas, en base a las necesidades del puesto y al currículum del candidato. Basta de puestos dados a dedo. Más aún si hablamos de museos públicos.
  • Aumento de la externalización de servicios, sea a empresas o autónomos, para cubrir plazas que deberían ser de acceso público y democrático. Normalmente estos servicios se entregan a dedo.
  • Sobrecarga de trabajo en un mismo profesional a causa de los recortes y/o la desviación de fondos.
  • Precarización del trabajo. Sueldos por debajo de la categoría profesional.
  • Personal sobreformado en puestos básicos con sueldos mínimos.
  • Adecuación de las oposiciones (que no salen desde 2009) a la realidad de los museos y de los profesionales que se están demandando. Procedimientos absolutamente obsoletos.
  • Redes de profesionales, como las asociaciones, que se comprometan con la sociedad, con los mismos profesionales, y que establezcan relaciones de cooperación con los museos. Para ello, necesitamos de compromisos reales y sólidos, de dentro hacia afuera y en sentido inverso.
  • Proliferación de redes espontáneas y virtuales que hay que fomentar y promover.

Por todo ello, en mi opinión, #MuseosPro ha servido para sacar a la luz nuestras preocupaciones, nuestras necesidades, nuestras ilusiones y nuestras posibles soluciones. Ha creado comunidad y ese es el mayor logro. Esta relación que hemos establecido, basada en la confianza, debería servir para sentar las bases del camino que queremos seguir y establecer acciones al respecto. Todavía no sabemos cómo. De momento el proyecto acaba aquí, pero seguimos con ganas de avanzar, de colaborar con vosotros y de seguir marcándonos retos conjuntos. La manera no se sabe aún. Es cuestión de ponernos a pensar entre todos.

Espero no dejarme nada en el tintero... Millones de gracias a todos los que, de una u otra forma, habéis participado. Ha sido un auténtico placer compartir tanto con vosotros.






martes, 15 de abril de 2014

Capítulo 57. ENTREVISTAS.

El mes pasado quisieron hacerme un par de entrevistas. Con esta entrada en el blog quería agradecer el interés y cariño de María Salas, creadora de Agenda Magenta con la que colaboro desde hace un año y que me hace muy feliz porque creo en ella y en su proyecto, y por supuesto también el de Denise Osicka, que lucha por abrirse camino en el mundo de la comunicación.

Si aún no las habéis leído, aquí están. Espero que os gusten.




lunes, 14 de abril de 2014

Capítulo 56. #MuseosPro.

Más o menos una semana después de haber lanzado la convocatoria, habiendo leído vuestras propuestas y habiéndolas contrastado con las nuestras, Almudena y yo hemos concretado varios puntos. Hemos querido aclarar qué queremos conseguir con esta iniciativa tuitera. Pues bien, queremos poner sobre la mesa la situación actual de los museólogos, trabajadores de museos y agentes afines. Esto no es hablar sobre museos sino algo más especifico: es hablar sobre las personas que hacen posible que los mismos existan y se gestionen (con más o menos éxito).

Cierto es que el tema es muy concreto, pero en este momento es el que nos interesa a nosotras, y por la respuesta recibida, creemos que a muchos de vosotros también. Por ello, seguimos contando con vosotros para construir este debate.

Bien, pues los puntos que ya tenemos establecidos son los siguientes:
  • El HT: todos queríamos uno más corto y fácil. Barajando las opciones y teniendo en cuenta que además lo usaremos como título para el blog que recoja toda la iniciativa el elegido es #MuseosPro.
  • Fecha y duración: el debate tendrá lugar todos los jueves de junio (cuatro) de 19 a 21 horas. Creemos que con dos horas de charla se podrán tratar largo y tendido los tema propuestos en cada sesión. Nos decidimos por junio por ser un mes lo suficientemente cercano para que nada de lo propuesto pierda fuerza, y lo suficientemente lejano para poder organizarnos e implicar al mayor número de personas e instituciones posible.
  • Invitamos a todos los bloggers que les interese a participar activamente con posts en sus blogs y estamos estudiando la forma idónea de conectarlos todos y relacionarlos entre sí.
  • El blog #MuseosPro se abrirá en mayo. Durante este mes contendrá posts que vayan explicando cada tema y el funcionamiento de la iniciativa. Cuando llegue junio, además, se incluirán los posts que resuman cada sesión y reflexionen sobre ellas.
  • Nos ayudaremos de redes como LinkedIn o Google+ para la difusión del evento y los contenidos generados durante el mismo.
  • Aún siendo una charla abierta a todo aquel que se quiera incluir, debemos tener en cuenta que los principales interesados y conocedores de la temática somos los trabajadores de museos, las instituciones, las empresas colaboradoras y profesionales independientes. Queremos una visión completa del sector en cuestión.

Aún quedan cosas por perfilar, pero este es el primer paso. Esperamos vuestra colaboración y participación.  


viernes, 4 de abril de 2014

Capítulo 55. ¿COMENZAMOS? #MuseumProfessionalsWeek

Como cuenta en este post Almudena López Molina, la semana pasada mientras participábamos en la #MuseumWeek, iniciativa en twitter, en la que durante una semana museos de varios países europeos (entre ellos España), se me ocurrió casi como anécdota, organizar una #MuseumProfessionalsWeek. Si es verdad que dije que sirviera para incentivar la contratación, pero claro, no era una propuesta en firme. Era más que nada, un comentario. En cualquier caso, fue genial encontrar respuesta inmediata en Almudena que se puso manos a la obra con ese post que habéis leído. Hoy en twitter ha comenzado el debate/organización de la propuesta. Estamos en marcha y os invitamos a todos a participar.

Bien, lo primero, creo, es organizar el formato: según hemos visto tras la #MuseumWeek, una semana entera dedicada a diario podría resultar contraproducente, pesada e incluso perdernos en la búsqueda de nuestro objetivo. ¿Sería mejor, entonces, concretar un día de la semana y una hora para comenzar el diálogo?

Segundo: ¿cuáles son nuestros objetivos?

-Definir el perfil profesional del trabajador de museo, en sus diferentes departamentos y funciones.
-Dar luz a las vías para acceder a un puesto de trabajo para museólogos y profesionales de museos.
-Hacer partícipes a todos los agentes. Debate abierto a todos los profesionales que deseen aportar ideas en una situación de crisis y un entorno complejo.
-Fomentar el debate entre profesionales (con trabajo remunerado o sin él) para que las diferentes visiones y propuestas enriquezcan la labor de todos ellos.
-Incentivar las iniciativas comunes entre los diferentes agentes (profesionales de instituciones, profesionales independientes, gestores culturales, educadores, etc).
-Usar las herramientas a nuestro alcance para dejar constancia de la iniciativa y de los resultados. ¿Un blog, por ejemplo?
-Poner sobre la mesa las debilidades y fortalezas del sector. Promover un debate sin complejos y sin autocomplacencia. La crítica constructiva y autocrítica como lema.

Tercero, elaboración de la iniciativa y el plan de acción de forma conjunta entre todos los interesados.

Cuarto y último, puesta en común de las conclusiones y evaluación de los resultados. ¿Habrá alguien dispuesto a publicarlos más allá de nuestros propios blogs?

Hace más de una año, en otra de las interesantes charlas que se dan en twitter, unos cuantos (ahora no recuerdo bien quiénes eramos, pero bastantes), decidimos montar #MuseumRevolution, que básicamente quedó en un conjunto de buenas intenciones sin continuación. Eso sí, aún tenemos nuestro grupo privado en Facebook. Con #MuseumProfessionalsWeek nos empeñaremos en que no ocurra lo mismo.

Pues esto es todo. Más o menos lo que contaba Almudena en su post. ¿Comenzamos? Podéis ir dejando vuestras impresiones, sugerencias, ideas, en los comentarios de cualquiera de los dos posts. Almudena y yo (aún no sé cómo), iremos organizando la información para hacerlo realidad cuanto antes.

#MuseumProfessionalsWeek, #MuseumPrefessionalsDay, #MuseumProfessionalsHour... cualquiera, pero ya. Es necesario, nos divierte y nos motiva.


lunes, 20 de enero de 2014

Capítulo 50. EL EVENTO DEL AÑO.

Ya acabó 2013. Un año complicado para los museos e instituciones públicas por la falta de recursos, de personal, de maniobra, todavía más si cabe, que los años anteriores. Aún así, hemos podido ver muestras maravillosas que nos han acercado arte de todos los tiempos y de cualquier lugar del mundo. Algunas de ellas con presupuesto mínimo, otras no tanto. 

Personalmente, admiro los esfuerzos que hacen profesionales e instituciones por mantener su actividad, por seguir aportando soluciones para solventar los obstáculos que ahora, más que nunca, se hacen visibles.

Pero en todo ésto hay algo que me sorprende: ahora que estamos tan necesitados de cultura, una cultura que nos sustente, que nos alivie, que nos mueva y nos haga reflexionar, ¿qué sentido tienen las exposiciones espectáculo? Cuando digo "exposiciones espectáculo" me refiero a todas esas que salen a página completa en los periódicos, a esas a las que se les dedica un par de minutos en los telediarios, a las que se le pone el titular: "la exposición más visitada de los últimos 10 años", "la primera retrospectiva del artista en España", "horas de cola para visitar la exposición del año", etc.

Bien, no seré yo quien esté en contra de que la gente vaya al museo, pero, ¿qué tal si reflexionamos sobre el porqué de las visitas a esas exposiciones? En primer lugar, la cantidad de publicidad sobre ellas es tal que crean la necesidad de ir. Una necesidad, a mi entender, más basada en la moda que en las ganas de aprender y disfrutar: hay que estar. En segundo lugar, son exposiciones que, por lo general, nos acercan artistas, estilos o colectivos ya muy consolidados y conocidos, lo que supone un éxito casi garantizado de ante mano. No arriesgan. En tercer lugar, son exposiciones caras, donde encontrarás obras "dificilísimas de conseguir", que crean la expectativa de contemplar algo "único".

Museo del Louvre
Y os preguntaréis si ésto es criticable. Tal y como yo lo veo, estas exposiciones no se centran en enriquecer sino en "hacer caja". A más visitantes, más venta de entradas, más dinero para la institución que pretende no sólo sufragar gastos sino conseguir fondos. 

Y al final cuando se hacen cuentas ¿mereció la pena? No sólo me refiero al desgaste de la institución, al que llega una cantidad de público muy complicada de gestionar, ampliación de horarios, más asistentes de sala... Y al público mismo ¿le mereció la pena asistir? ¿Se puede disfrutar de una exposición cuando tienes que luchar para poder estar delante de la obra un minuto? ¿cuando es imposible leer los textos de pared porque las cabezas que van y vienen y se ponen delante no te dejan?...

Que conste que yo creo que el museo es un lugar para todos, y por eso mismo, pienso que ir al museo debe responder a un deseo personal, a una necesidad cultural, a una curiosidad artística, y no a una moda. ¿Es positiva la experiencia que el público que no suele visitar museos, o incluso el que sí, tiene después de haber asistido a una exposición de este tipo? ¿Tras haber hecho horas de cola? ¿Después de haber pagado una entrada, en muchos casos, más cara de lo habitual?

¿Y el resto de servicios que acompañan y nos hacen entender mejor una exposición como el pedagógico? Es una labor que necesita de un cuidado, una planificación, unos medios y un personal tan especializado y entregado que en este tipo de exposiciones no suele resultar fácil llevarla a cabo. Es más, normalmente se reduce a visitas guiadas por lo inabarcable del asunto.

En mi humilde opinión, la ganancia más clara es para el/la director/a de turno, y tras él, el/la político/a que la promueve. Es una cuestión de ranking, de estar en la lista de los "más visitados", de los que "más minutos han tenido en tv", "o más reportajes en prensa escrita", los "más nombrados por medios internacionales", etc... Los más, los más, los más... Y en ninguna de estas listas se hace referencia al poso cultural que esta exposición dejó en la comunidad a la que se debe el museo o institución que la llevó a cabo. ¿Era realmente necesaria ahora? ¿La comunidad en la que el museo está inmerso ha crecido, es más sabia con ella? ¿Ha respondido a alguna cuestión social, política, cultural, de las que ahora tanto nos preocupan? No debemos cometer el error de confundir cantidad con calidad. Una exposición muy visitada no es sinónimo de una buena exposición. De hecho, soy muy fan de los museos pequeños. No todos (doy fe) pero la mayoría suplen su falta de presupuesto con grandes ideas, ingenio, muchas horas de estudio para sacar el máximo partido al poco dinero. Estos museos no suelen estar en la lista de "los más" y sin embargo su labor es digna del máximo reconocimiento.

Museo Británico
Habría que aprovechar la crisis para plantearnos estas cuestiones ya que en otros tiempos, cuando se hacían edificios desorbitados para museos que no tenían colección ni proyecto, no se hicieron. Y es que quizá habría que dejar de querer ser "los más citados en medios internacionales", para pasar a ser "los más queridos por los vecinos del barrio, la ciudad, la comunidad". Para mí esa, y no otra, es la razón de ser de un museo: servir a la sociedad que le alberga, ser un lugar de reflexión y crecimiento personal y conjunto.

Muchos museos públicos han optado por producir exposiciones temporales con sus propios fondos o bien, a través de becas o residencias que además reducir costes, promocionan a artistas nacionales emergentes. Ejemplo de ésto que digo son el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo o LABoral. Me parece una idea acertadísima que pone en valor la colección propia, ayuda en la difícil carrera de nuestros artistas, reduce costes y sigue manteniendo vivas nuestras instituciones. Si crisis es oportunidad, en este caso no puede estar más claro.

Creo que el problema es de concepto. No estoy en contra de traer exposiciones únicas de artistas "mito" pero quizá este no es el momento, y desde luego, esa no es la manera. El dinero gastado en una exposición en un centro público debe de servir para algo más que para mejorar reputaciones personales.

Y este artículo, amigos, es solamente una reflexión personal...



sábado, 14 de diciembre de 2013

Capítulo 49. AITZIBER URTASUN: EL ARTE COMO HERRAMIENTA DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL.

Nunca lo habría pensado pero twitter me ha acercado a mi vocación, los museos y el arte contemporáneo, no solo por mantenerme informada de todo lo que ocurre, sino también, por ponerme en contacto con esos profesionales con los que comparto visiones, problemáticas, ideas e ilusiones. Gracias a él he conocido, entre otros, a una gran profesional y persona, Aitziber Urtasun, con la que mantengo charlas sobre arte, museos y vida, que sin duda me enriquecen y me hacen crecer. Es una persona cercana, que siempre está dispuesta a colaborar, reflexionar y compartir, por lo que pensé que sería muy buena idea preparar una charla que reflejara los temas que solemos tratar y que seguro son de importancia para todos los que leéis el blog.



Nacida en Bilbao, Aitziber estudió  Empresas y Actividades Turísticas en la Universidad de Deusto e Historia del Arte en la Universidad Pública del País Vasco. Cursó también un Máster de Arte Contemporáneo en la Universidad de Deusto.

Su carrera profesional comienza en Bilbao donde tras varios años como guía profesional independiente, empieza a colaborar de forma permanente con el Departamento de Educación del Museo de Bellas Artes y del Museo Guggenheim Bilbao. El Guggenheim le ofrece la oportunidad de colaborar puntualmente con otras instituciones internacionales como la Kunsthaus de Zürich y el Art Institute of Chicago organizando visitas a coleccionistas y galeristas y realizando tours culturales en España y Europa.

Dirige el Departamento de Didáctica del Museo Oteiza desde el año 2003, siendo éste una apuesta totalmente personal ya que lo puso en marcha desde cero. Su labor abarca desde el diseño de los programas y actividades educativas, la formación de educadores y profesorado, hasta  la colaboración en el diseño de las exposiciones.

En paralelo, realiza comisariados de exposiciones pues entiende que es una fantástica herramienta para contar historias. En el Museo Oteiza comisarió “Homo Ludens. El artista frente al juego”, pero también ha comisariado para otras instituciones como el Musée Guetary de Francia o La Ciudadela  y Centros culturales de Pamplona y Bilbao.

Actualmente imparte conferencias  y colabora como docente en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Pamplona.

Ya sabéis quién es ella y quién soy yo. Comenzamos la charla. Os invito a participar. Entre todos encontraremos respuestas y plantearemos más preguntas. ¡Adelante!

P. Tu formación ha estado siempre enfocada al arte y la cultura. ¿Qué retos te planteó el museo como institución a la hora de realizar tu trabajo?

R. El museo es un espacio único para desarrollar escenarios de diálogo entre el público, la historia, el arte y, por extensión, la cultura pero también puede resultar una trampa porque para una inmensa mayoría de público la visita es una acción que se desarrolla en sus momentos de ocio. Este hecho puede rebajar la capacidad de la institución como centro con plena capacidad para formar y educar. Creo que lo más complejo es siempre encontrar el término medio entre esos dos aspectos: el museo como agente de entretenimiento y de formación a un mismo tiempo.



P. ¿Es el museo el organismo más indicado para la difusión y socialización del arte contemporáneo?

R. A partir de los años 60 el artista y su obra multiplican las formas de mirar el arte. Este, a través de su creador, deja de lado la estética y el metarrelato como eje central de su discurso y comienza a preocuparse por los microrrelatos. Aparecen conceptos de género, sexualidad, violencia, política, etc. El arte tiene, más que nunca, una relación con la sociedad, con sus virtudes y sus defectos, con sus logros y sus males. Si el artista mira por fin de frente a su sociedad, el museo, como representante (no único pero si fundamental en la estructura cultural) debe hacer lo posible por conectar también con ella.

En este sentido creo que aún queda mucho recorrido por realizar. La mayoría de museos centran sus esfuerzos en la creación de exposiciones y publicaciones ofreciendo muy pocos recursos (tanto humanos como económicos) para desarrollar actividades que permitan transformar el arte en una herramienta de acción social.  Además, dichas actividades suelen realizarse en total desconexión con los agentes externos y, generalmente, siempre en el espacio físico del museo. El museo del futuro tiene que ser más activo y dinámico y debe romper sus barreras físicas y virtuales. No hay que trabajar sólo para la sociedad sino por, desde y con ella.

P. Has comisariado exposiciones tanto en España como en el extranjero, ¿piensas que una exposición debe ser didáctica también desde la labor del comisario?

R. La mayoría de los profesionales del arte cuando escuchan el término “exposición didáctica” se ponen a temblar porque lo relacionan con una muestra diseñada y explicada desde términos superficiales, fáciles e incluso infantiles. No tiene nada que ver con eso. El hecho de que una exposición tenga que ser didáctica significa que toda muestra debe generar la posibilidad de activar procesos educativos a distintos niveles. No se trata de explicar al lado de cada obra todo tipo de detalles sobre la misma sino de utilizar la diferente variedad de recursos de que dispone un museo o centro de arte (folletos, textos, de salas, códigos QRs, publicaciones, redes sociales, blogs, etc) para trabajar la exposición desde diferentes niveles de lenguaje. No debemos olvidar que la exposición no es visitada por el público sino por “públicos” que traen consigo experiencias muy diversas y tienen necesidades muy distintas.

La famosa frase de “el arte no necesita justificación” es válida para el creador pero en el momento que la situamos en un entorno público y democratizamos el acceso a ella (y en la mayoría de los casos cobramos por verla) es necesario generar herramientas y acciones de acercamiento. No como justificación del valor de lo expuesto sino como medio de comunicación y educación entre el público y la obra.



P. ¿Qué diferencias has observado entre el público español y el extranjero a la hora de enfrentarse al arte contemporáneo?

R. Mis conocimientos a nivel profesional se centran principalmente en Estados Unidos y Francia. En el primer caso, el arte contemporáneo es una herramienta de trabajo mucho más trabajada y valorada en las escuelas de lo que es actualmente en España y los proyectos tienen más conexión con los diversos colectivos sociales que conforman la comunidad. En el ámbito adulto, el arte contemporáneo se “consume” más que aquí pero bien es cierto que no a un nivel popular sino más especializado.

Francia por el contrario es un país donde la cultura es valorada y tratada con un respeto mucho mayor que aquí por todo tipo de público. Cuando empecé a trabajar con franceses me sorprendió por ejemplo el gran interés de asociaciones de la tercera edad en el aprendizaje y disfrute del arte moderno y contemporáneo.

En ambos países se genera un enorme esfuerzo en hacer llegar el arte a todo tipo de colectivos y programas de acercamiento a grupos de exclusión social que aquí nos parecen casos aislados pero que allí forman parte permanente de las programaciones educativas.

P. Tu trabajo en museos comenzó en el Museo de BBAA de Bilbao y el Guggenheim ¿existe gran diferencia en el trabajo que se realiza en instituciones públicas y privadas?

R. En principio, según mi experiencia la gran diferencia entre lo público y lo privado son los tiempos. El museo privado te permite más flexibilidad a la hora de programar y desprogramar y también algo más de libertad para innovar. Pero las diferencias no son muy grandes. Creo que la diferencia mayor se da entre un museo de estructura grande como el Guggenheim y uno de estructura pequeña como el Museo Oteiza en el que trabajo actualmente ya que en el primero las distancias entre departamentos son muy grandes y eso genera una gran incomunicación. Por el contrario, en el segundo caso se trabaja de forma transversal y el trabajo de los técnicos se mejora, se enriquece e incluso se corrige con la visión de los demás.

P. Pusiste en marcha el departamento didáctico en el Museo Oteiza, ¿cuál es la mayor dificultad que te ha planteado el proyecto? ¿Cuáles las mayores satisfacciones? ¿En qué museos te inspiras para realizar tus programaciones?

R. Poner en marcha un departamento de un nuevo museo supone un reto que puede llegar a generar mucho vértigo pero también es todo un regalo. El ámbito de la educación no es tan lineal ni cerrado como el de la conservación por ello empezar de cero te permite dar un carácter propio desde el que marcar diferencias con otros centros.

En el caso del Museo Oteiza existían dos dificultades evidentes que creo han sido solventadas a día de hoy. Por una parte, Oteiza fue un artista muy activo social y políticamente, con un fuerte carácter y muy polémico. Ello hizo que al final de su carrera el personaje hiciese sombra a la obra. El primer reto era por lo tanto devolver luz a la colección y ayudar al público a conocerla en mayor profundidad. La obra siempre debe ser más importante que el autor.

Por otra parte, desde un departamento de didáctica es necesario estructurar un plan de actividad destinado a centros escolares de todas las edades. La obra de Oteiza a nivel plástico es muy difícil para el niño ya que en su mayoría es abstracta, carece de color como elemento narrativo o estético y basa su composición en conceptos relacionados con las matemáticas, la física cuántica, la geología o la filosofía. ¿Se puede explicar una obra así a un niño? Claro que sí pero hay que deconstruirla hasta encontrar elementos de conexión. Como bien decía el propio Oteiza: “la obra de arte no educa. La obra de arte es una herramienta para servirnos de ella”.



No tengo un museo claro de referencia. Suelo fijarme más en proyectos que en la totalidad del servicio educativo del museo. Si es cierto que los museos que con independencia de su tamaño han conseguido una mayor activación de su entorno social despiertan más mi interés. En ese sentido me resulta muy interesante la experiencia del Centro de Arte la panera de Lleida, el Museo del Romanticismo de Madrid, las programaciones destinadas a adolescentes (un público difícil de captar) del MNACRS o las acciones más experimentales de centros como Matadero. Un caso que me ha resultado revelador es el caso del Museo de Brooklyn que ha sido capaz de triplicar en muy poco tiempo sus visitantes y desarrollar una enorme conexión con su comunidad gracias a su presencia en las redes.

P. Desde el principio has querido crear un tejido social que sustente y legitime tu labor y la del propio museo Oteiza, ¿crees que es algo habitual o que, por el contrario, las actividades didácticas se centran en el entretenimiento más que en la socialización del arte?

R. Tal como comentábamos al principio para la mayoría de la gente el arte es un medio de entretenimiento. Lo hemos visto claramente en estos tiempos de crisis en los que tanta gente se indigna por los recortes en educación pero pocos por los recortes en cultura. ¿Pero acaso la cultura no es educación?

La situación actual debe activar nuestra alerta y recordarnos que todavía hay mucho por hacer para crear una verdadera conexión entre la cultura y la sociedad de nuestro tiempo  y concienciarla de su importancia.

En mi caso además, es cierto que en los últimos años, y gracias al apoyo del museo Oteiza, he trabajado firmemente en el objetivo de acercar al arte a los colectivos más desfavorecidos. En primer lugar, porque creo firmemente en el poder del arte como herramienta de transformación social y en segundo lugar, porque considero que todo el mundo tiene derecho a tener la oportunidad de encontrarse frente a una obra de arte y disfrutar en la medida que pueda de ella. Por eso, trabajo de forma continua para romper las barreras físicas del museo como institución y en los últimos diez años he llevado proyectos a lugares tan diversos como centros de educación especial, hospitales, centros penitenciarios o centros de salud mental.  Si el arte, tal como Oteiza creía, pertenece a su sociedad, debe pertenecer a TODA su sociedad.

P. ¿Cuáles son los puntos clave que te planteas a la hora de idear una actividad? ¿Y para el comisariado de una exposición?

R. El desarrollo de una actividad tiene para mí siempre una estructura bidireccional. Me pregunto a mí misma qué conceptos quiero trabajar desde ella pero también qué necesidades pueden surgir desde el  tipo de público con el que trabajo. También es muy importante que la estructura de la actividad no resulte alienante ni excesivamente direccionada. Es decir, que se planteen actividades que no sólo den respuestas sino que generen preguntas que en muchas ocasiones el participante tendrá que buscar por si mismo tras la actividad.

Cuido también mucho los materiales con los que trabajo. No me gusta trabajar con materiales propios de bellas artes porque siento que la actividad puede confundirse con una búsqueda artística y la función de la mayoría de las actividades que desarrollo tienen como objetivo potenciar la creatividad y activar la capacidad de reflexión y crítica del participante. Para eso no se necesitan materiales especiales.



En el caso de realizar una actividad o programa con un colectivo de exclusión social creo que es fundamental ser humilde y contar siempre con la orientación y el apoyo de los profesionales que trabajan con ellos (psicólogos, terapeutas, etc).

Si hablamos de la construcción de una exposición siempre busco dos cosas: por una parte que la muestra tenga diferentes niveles de lectura para que la pueda disfrutar un público diverso y que me permita contar algo. Para mí el comisariado es una forma de contar historias. No quiero decir que siempre deba ser así sino que para mí es una forma de literatura. En cualquier caso, siempre que la ocasión me lo permite escucho mucho al artista antes de componer esa narración y siempre la construyo desde su aprobación porque aunque a algunos no les ha quedado claro todavía, el comisario no es un artista.

P. ¿Realizas evaluaciones de tus actividades y comisariados? ¿Qué cosas has ido mejorando con la experiencia? ¿Cómo ha evolucionado el público en su relación con el museo desde que existe el departamento didáctico?

R. Si se trata de actividades escolares realizo una evaluación formal a través del profesorado. En el resto de actividades, como trabajo siempre con grupos reducidos, pregunto sus impresiones no sólo al finalizar la actividad sino también a lo largo de la misma  si se trata de un programa de varias sesiones, porque siempre me gusta reajustar cosas a lo largo del proceso.

En el caso del comisariado me apoyo mucho en los auxiliares de sala. Les pido que observen, que escuchen y su opinión me ayuda mucho a tomar conciencia de la muestra. Por ejemplo, en la exposición “Homo Ludens” que realicé hace varios años en el Museo Oteiza seleccioné varias piezas de carácter interactivo. Como el museo tiene un corte clásico por representar a un artista de los años 50, su público no está acostumbrado a tener una actitud participativa. Los auxiliares de sala fueron los que me informaron de que la gente no tocaba ni jugaba con esas piezas por lo que no se entendían. Así una semana después de la inauguración añadí una cartela al lado de cada una indicando que esas piezas sí se podían tocar.



Este año celebramos el décimo aniversario del museo algo que puede parecer mucho pero que a nivel educativo es muy poco. No obstante, creo que hemos conseguido que el público local sienta como suyo el museo respondiendo muy activamente a todas las actividades. La presencia de la colección es  muy notable en la estructura escolar de la Comunidad de Navarra y muy valorada por los centros educativos de otras comunidades. Comenzamos abriendo la puerta a un público que venía buscando las huellas del artista por una vinculación personal y ahora las puertas se abren para un público muy diverso no sólo en edad y conocimientos sino también en procedencia. Creo que no lo estamos haciendo nada mal.

P. ¿Qué opinas de la situación actual de los museos (falta de fondos, carencia de personal, etc)? ¿Qué propuestas pondrías sobre la mesa para solventar la situación?

R. Por una parte, tal como comentaba antes la sociedad actual de nuestro país no siente que la cultura sea un bien educativo y eso hace que nuestra estructura sea muy débil frente a la crisis. Hay que incentivar el “consumo” de cultura sin culpabilizar solamente a las instituciones públicas. A veces, somos los propios profesionales del arte los que en nuestro afán de intelectualizar toda acción cultural alejamos al público y desactivamos el consumo.

En un ámbito interno, hay que ampliar el trabajo en red. Sumar esfuerzos y aprovechar sinergias. Yo siempre digo lo mismo: cuando vas a un congreso de educación todo el mundo te cuenta los proyectos que ha realizado pero nadie te explica cómo los ha hecho ni las dificultades que se ha encontrado por el camino. Tenemos que ser más transparentes entre nosotros y aprender a compartir.

P. También impartes clases y conferencias, ¿crees suficiente la formación artística y cultural en el sistema educativo español?

R. Absolutamente no. En los niveles básicos educativos el arte está relegado a un mero escenario de desahogo creativo para el niño cuando desde el arte se puede reforzar el conocimiento de cualquier materia del currículo.

En el ámbito universitario existe una total desconexión entre las materias impartidas en las aulas y las necesidades reales del mercado. Se sigue enseñando al alumno a memorizar datos pero en ningún caso se potencia la capacidad reflexiva y crítica del mismo, algo que es fundamental en la construcción de un futuro tejido cultural.

Por otra parte, habría que desmitificar ciertas profesiones. Hoy en día hay muchos estudiantes que quieren ser comisarios porque les parece glamuroso y una forma de ganar mucho dinero y en la mayoría de los casos lo que hay detrás es muchísimo trabajo y mucha hambre a fin de mes.

Museo Oteiza (Navarra)
P. Algunos estamos en el mismo camino que tú aunque nos queda mucho por andar para alcanzarte ¿qué consejos nos darías a los museólogos y aspirantes? ¿Crees que es una profesión necesaria, de futuro?

R. No creo que deba dar consejos a nadie pero si recordar que esta es una profesión absolutamente vocacional. El que quiera ganar dinero y tener un horario fijo que se dedique a otra cosa.

Es una carrera de fondo que te obliga a no bajar la guardia nunca y eso hace que tengas que ser una persona curiosa y con ganas de aprender constantemente porque si no  te quedas en el camino.

Y algo que es fundamental hoy en día es la capacidad de trabajar en equipo y tener conocimientos de otros departamentos y funciones porque te ayudará a trabajar de forma transversal. Ya no vale eso de que el conservador es conservador, el comisario es comisario y el educador es educador.

Estamos pasando un momento difícil en el que hay que rediseñar y replantear parte de las estructuras culturales así como nuestra forma de trabajar en ellas, pero siempre será una profesión de futuro porque el arte es un órgano vital de nuestra sociedad.