Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de febrero de 2014

Capítulo 52. GIJÓN EN LOS OJOS DE GUILLERMO G. PEYDRÓ

Guillermo G. Peydró es un joven cineasta  e historiador del arte nacido en Madrid en 1981. Ha sido co-programador del Greenpoint Film Festival (Brooklyn, NY) en 2011, y cuenta ya con premios y reconocimientos de festivales alternativos de Europa y América: sección oficial del DocumentaMadrid 2012, Cinespaña 2012 (Toulouse, Francia),  FIC Puebla 2013 (México), entre otros muchos. Acaba de entregar su tesis en la que profundiza en la relación del film-ensayo sobre arte y las artes plásticas desde el inicio del s. XX.


El Jardín Imaginario
Sus trabajos, encuadrados dentro del cine-ensayo, aúnan un gran conocimiento teórico cinematográfico y artístico, además de aportaciones propias nacidas de la reflexión sobre el propio género, acerca del reconocimiento de la creatividad intrínseca al ser humano o sobre la sociedad como motor de cambio político y cultural. Las imágenes, que en unas ocasiones son recuerdos y en otras intuición, tocan desde lo documental a lo poético, viajando desde su subjetividad (la del autor) a la objetividad de los acontecimientos pasados y presentes.





Participó en la muestra Universo Vídeo_El Otro Audiovisual Español, del 21 de octubre de 2013 al 5 de enero de 2014, comisariada por AlfredoAracil en LABoral, con sus películas Art of The Actor y Louie’s Toy Garden. Tras ello, Guillermo ha resultado ganador del premio Universo Vídeo, convocado conjuntamente por LABoral y el Festival Internacional de Cine de Gijón, pudiendo así disfrutar de una residencia de producción en el Centro de Arte durante el mes de febrero, y que dará como resultado un corto donde Gijón es la protagonista.

Justo unos días antes de comenzar la residencia, Guillermo contestó a mis preguntas y este es el resultado:

Laura: ¿Ha sido el film-ensayo definido por lo que no es más que por lo que es? ¿Nos ofrecerías una definición propia?

Guillermo: El cine-ensayo ha sido acotado por aproximación, a partir de una serie de propuestas que nunca llegan a converger. No es ficción, ni documental, ni experimental (definición en negativo), pero puede incorporar registros de todos ellos. En los libros colectivos sobre el tema, como L'essai et le cinéma (2003) o La forma que piensa (2007), cada uno de los autores propone lecturas distintas, características distintas que sólo coinciden en parte. Cada ensayo busca su forma a partir de su contenido, cada film-ensayo también. La forma de un ensayo de Montaigne sobre la fuerza de la imaginación es completamente distinta de la forma de un ensayo de Thoreau sobre la desobediencia civil, y ésta lo es del gran ensayo de Barthes sobre Japón; pero los tres son perfectos ensayos. El ensayista busca la manera adecuada de ordenar los materiales de que dispone, poniendo énfasis en la forma, y compartiendo, en ocasiones, sus decisiones con el espectador. En un film-ensayo todas las opciones expresivas de la historia del cine son posibles, reunidas por un pensamiento discursivo. Intentemos una definición: un film-ensayo es una obra audiovisual que comparte un pensamiento en acto, partiendo de una serie de intuiciones visuales y temáticas, utilizando para ello cualquier material disponible sin detenerse en fronteras artificiales establecidas por críticos o distribuidores.

L: ¿Cuál es, en tu opinión, el lugar ideal para disfrutar de tu cine? ¿Qué contexto es el adecuado para la exhibición de tus obras?

G: Una de las cosas que más disfruto con respecto a mi cine es precisamente la transformación de la mirada en función del lugar de proyección. El espacio transforma la obra, y una película como Las variaciones Guernica ha tenido un significado radicalmente distinto en sus proyecciones en el festival Documenta Madrid, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Cinémathèque de Toulouse (antigua sede del gobierno republicano español en el exilio), el Parque España de México DF, la New York University o el Museo Reina Sofía, donde está el propio Guernica. El espacio, la historia del espacio, la función del espacio (festival, museo, universidad, galería de arte...), cambian la película cada vez, de la misma manera que el tipo de público de cada uno de esos lugares es diferente en sus expectativas y me enseña a mirarla de forma distinta. La proyección ha sido sin duda de más calidad en la extraordinaria Cineteca de Madrid, donde se vio por primera vez, que en la librería Traficantes de Sueños, pero el debate posterior en esta librería fue sin duda más largo y fructífero, uno de los mejores. El lugar ideal para disfrutar de mi cine son todos los lugares posibles, y a ser posible varios distintos para un mismo espectador.





L: Escribes artículos, haces películas, fotografías…  ¿Es tu cine una manera de extrapolar a la imagen tus reflexiones teóricas sobre arte y sociedad?

G: Mis tres películas principales han sido creadas al hilo de mi tesis doctoral, para ser incluidas en ella. Las he adjuntado en un DVD en la contratapa. Han sido mi laboratorio práctico, con el cual hacerme preguntas sobre mis intuiciones teóricas con respecto al cine-ensayo. Todo film-ensayo es una manera de extrapolar a la imagen las reflexiones teóricas del autor sobre arte y sociedad, pero en mi caso había además una ligazón directa con mi tema de tesis, el cine-ensayo sobre arte. Intento que toda mi actividad vaya en una misma dirección, por economía y ecología de medios. No tengo tiempo físico de dar forma a todos los proyectos que tengo ya previstos, así que al menos intento que mis investigaciones teóricas estén directamente ligadas a mis propuestas prácticas.

L: Parece esencial en tu obra la aportación de las personas de a pie a los actuales problemas políticos, humanos, artísticos…

G: El centro de todo mi trabajo es la capacidad de transformación del arte. El arte es un espejo que refleja a la sociedad que lo produce, es un lenguaje libre cuya misión es decir las cosas que no pueden decirse normalmente (por censura o por pura incapacidad del lenguaje cotidiano). Toda persona es un creador en potencia, pero el sistema educativo institucional se encarga de ir limitando progresivamente el alcance de nuestra imaginación. Algunos de mis artistas de referencia han trabajado este conflicto, formulando nuevas propuestas de ampliación del significado del arte: Jean Dubuffet con respecto al art brut, Joseph Beuys con su idea de la escultura social, donde todos somos artistas, y todos tenemos una gran responsabilidad en la toma de decisiones políticas de nuestra ciudad y país. Beuys era un firme defensor de la democracia directa, el polo opuesto de la idea de votar cada cuatro años y dejar hacer cualquier cosa que el elegido crea conveniente, incluido lo contrario de aquello por lo que fue votado. Este conflicto puede y debe ser pensado (también) desde la perspectiva de la creación estética. El artista aporta mecanismos nuevos para pensar la realidad, el ensayista comparte nuevas formas extraordinariamente libres y arriesgadas de establecer nexos entre ideas, deseos, recuerdos o sueños, y el ensayista audiovisual amplía esta enseñanza al pensamiento en imágenes. Todo ello funciona de manera opuesta al planteamiento clásico del cine de Hollywood: no evasión, sino implicación activa; no montaje invisible, sino manipulación ostensible. Hacer que el espectador salga del cine y el museo con capacidades nuevas de establecer conexiones y formular propuestas.





L: ¿Crees que la verdadera cultura está fuera de la cultura institucional? ¿En qué medida es libre el creador que está institucionalizado?

G: Un artista que trabaja fuera del sistema institucional del arte permite al investigador aislar mejor, quizá, lo esencial del arte como hecho antropológico (caso del art brut), y en ocasiones puede ser más libre desde el punto de vista político (caso del street art). Pero esto no conlleva necesariamente una valoración de que las esculturas del agricultor protagonista de mi película El jardín imaginario sean más válidas o verdaderas que las de Cellini o Brancusi, o que dentro de lo institucional sea imposible la crítica política efectiva. La libertad del artista es una cuestión compleja. No tiene por qué ser más verdadera una que la otra, la que ha sido ya aceptada o recibe apoyo institucional y la que se ejerce en los márgenes, de forma apasionada y en ocasiones sólo reconocida de forma póstuma. Creo que esa verdad depende de la actitud y compromiso del creador con su obra, no del apoyo o aceptación externa que reciba. La libertad del creador fuera del sistema es seguramente mayor en cuanto al planteamiento y menor en cuanto al resultado. Tiene todas las opciones abiertas sobre el papel, sobre el lienzo en blanco, ante la cámara; no tiene ningún compromiso, no se espera nada de él, pero lo que haga tendrá un menor impacto y una menor capacidad de influir en otros. Y una gran parte de la importancia del arte pasa por su capacidad para alcanzar a los demás, ampliar su forma de mirar, su conocimiento, su capacidad crítica. Hacia el lado contrario, las grandes producciones creativas suelen estar maniatadas en demasiados sentidos, y se llega a momentos de anquilosamiento total que en esas alturas resultan difíciles de desbloquear por los compromisos adquiridos. Una posible solución, entonces, es intentar desbloquear la situación desde abajo: buscando nuevas fórmulas con los medios más básicos. En eso ha consistido la carrera de algunos de los cineastas más inquietos, como Alain Cavalier. En todo caso, lo que habría que hacer es dotar de autonomía y libertad suficiente los espacios institucionales de creación, para permitir que la creación sincera tenga cabida en ellos, y que los criterios de aceptación no sean invariablemente económicos, ideológicos, o propagandísticos.


Las Variaciones Guernica
L: ¿Qué artistas han influenciado tu manera de ver el mundo y, por lo tanto, tu manera de hacer en lo artístico?

G: La vida de todo creador es un aprendizaje permanente. Mis influencias con respecto a la idea de arte vienen de todas partes: desde la pintura a la música, la literatura o evidentemente el cine. De El Bosco a Messiaen, de Miles Davis a Cortázar, de Sófocles a Wajdi Mouawad, de Montaigne a Chris Marker. Hoy tenemos acceso a una cantidad desbordante de arte, y todo lo que consumo está de alguna manera en mi cabeza cuando miro a través de la cámara y cuando me siento en la mesa de montaje. En lo estrictamente cinematográfico, tres cineastas han supuesto un punto de inflexión, ampliando decisivamente mi idea de cine. Son Kubrick, Tarkovsky y Chris Marker.

L: ¿Qué retos artísticos y creativos te ha planteado esta residencia en LABoral?

G: En Gijón quiero desarrollar mi trabajo anterior con respecto a las ciudades. La ciudad y sus espacios ha sido desde el principio un espacio metafórico íntimamente ligado con el cine, tanto en el cine de ficción como en el de no ficción. De las sinfonías urbanas de los años veinte a la exploración poética y psicoanalítica de las ciudades contemporáneas, del Berlín de Walter Ruttman al de Wim Wenders, del París de René Clair al de Rivette o Leos Carax, de la contraposición campo/ciudad en Murnau a los finales de Hitchcock en espacios icónicos (British Museum, Estatua de la Libertad,...), la ciudad moderna, que empezó a comprender y retratar Baudelaire, que diseccionó Benjamin, alcanza con el cine nuevas posibilidades de interpretación. Este es mi punto de partida, que contrastaré con la realidad de la ciudad y sus habitantes al otro lado de mi cámara; el de llegada, por el momento, lo desconozco. En todo caso, tengo que ser realista con el tiempo de grabación y los plazos que tengo. El resultado será un acuerdo de mínimos entre la realidad y el deseo.

L: ¿Cómo se relata una ciudad como Gijón a través de la cámara? ¿Qué diferencias encuentras con las otras ciudades en las que has estado investigando?

G: Esto lo sabré a partir del día de mi llegada, porque no conozco Gijón. Hay ciudades más connotadas por la literatura que otras, como París o Londres, y el recorrido creativo puede consistir en dialogar con las miradas previas sobre esos mismos espacios; ésa es la base de mi película El jardín imaginario. En Gijón no tengo toda esa cantidad de literatura asociada, y la mirada será más libre. 


La obra de Guillermo nos coloca ante una variedad de caminos, o dicho de otro modo, de reflexiones, críticas, hipótesis, otorgando al espectador la capacidad de tomar partido. Debemos seguir indagando y preguntándonos. Él abre el diálogo. Nosotros entramos en el juego.

Tendremos que esperar todavía un poco para conocer las preguntas que Gijón nos plantea a través del ojo de su cámara.

                                                                             
                                                                                                 Muchas gracias Guillermo por tu amabilidad


También encontráis este artículo en la web de LABoral. En #LABlog.

English Version.



domingo, 14 de julio de 2013

Capítulo 43. NUESTRA BREVE, LARGA HISTORIA

En marzo de 2012, os presenté en el blog un proyecto del que me había enamorado. Como ya imaginaréis, hablo de la serie de microcortos La Breve Historia. Os dejo el enlace del artículo (es uno de mis favoritos del blog) para que refresquéis la memoria o para que lo leáis por primera vez.

En este tiempo La Breve Historia ha crecido, y como no podía ser de otra forma, este crecimiento no ha sido sólo en número sino también en perspectiva, repercusión y difusión. 





En junio de 2012 se presentaba La Nada, historia protagonizada por Miguel Diosdado que nos narra cómo a través del sueño conseguimos eludir la soledad y recrear la vida que queremos. La vida con ELLA: "A veces algo cambia en la realidad y el sueño tiene la necesidad de darle un sentido al cambio".





El pasado 6 de junio, se presentó La Guerra Fría en Madrid, el último corto. El número 9. Inés y Pablo, los directores y creadores de estas historias, me invitaron y estuve encantada de asistir y conocerlos. Desde que me puse en contacto con ellos para escribir aquel primer artículo, nos seguimos de cerca. No quiero que se me escape nada. Hay que dejar espacio a lo bello que entra por casualidad en nuestro día a día.



"Hay una guerra entre la gente que está sola y la que no, pero todos hemos estado en los dos bandos". Esta frase sirve de introducción, de aperitivo, para La Guerra Fría. Nadia de Santiago, Vicente Navarro y Nico Romero son los actores encargados de mostrarnos dos formas diferentes de afrontar una relación fallida: el que opta por la soledad y el que necesita recomenzar rápidamente, repitiendo momentos e instantes. Para este último corto pidieron fotos a sus seguidores en redes sociales, que se incluirían en la historia. Creo que fui de las primeras en aportar la mía. Como digo, pequeñas cosas bellas que nos sacan una sonrisa un día que no lo esperabas.

¿Y qué mejor para conocer el proyecto y su evolución que a través de las palabras de Inés y Pablo? Les he hecho una breve entrevista que podéis leer a continuación:




- ¿Cómo os conocisteis y decidisteis comenzar esta colaboración?
Nos conocimos cuando empezamos a estudiar Comunicación Audiovisual en Madrid en el 2007, desde poco después tuvimos las ganas de hacer algo juntos, de contar nuestras historias, que estaban muy en sintonía. El proyecto comenzó en el 2010, y después decidimos utilizarlo como Proyecto Final de Carrera. Entonces sólo iban a ser cinco breves historias y ahora vamos a por la décima.

- ¿Teníais la idea desde antes de conoceros o surgió conjuntamente?
Conjuntamente. Desde que nos conocimos vimos que teníamos ideas muy parecidas. Una vez que nos lanzamos al proyecto, utilizamos textos que ya teníamos escritos y también escribimos unos nuevos. Los diferentes guiones casaban muy bien entre ellos y así nació La breve historia.




¿Qué dificultades encontrasteis a la hora de poner el proyecto en marcha? ¿Os decidisteis por la financiación colectiva por tener mayor libertad de maniobra?
Sobre todo notamos la falta de conocimientos técnicos. Todo era un poco ensayo y error. Mucha, mucha intuición. En cuanto a la financiación colectiva, fue la única solución que vimos en ese momento. Probamos suerte y funcionó. Desde luego, sin el crowdfunding no podríamos haber hecho todo lo que hicimos y cómo lo hicimos.

¿Cómo os distribuís el trabajo? ¿Delegáis o tomáis todas las decisiones en común?
Siempre escribimos por separado cada uno su idea. Después discutimos el guión los dos y nos lanzamos a prepararlo. La dirección es compartida 100% aunque podemos delegar el uno en el otro en las cuestiones que mejor se nos dan. A medida que La breve historia crece hemos pasado a ser un equipo de dos a un equipo mucho mayor. Ahora contamos con más gente que participa en que el corto salga adelante.




- Y el resto de colaboradores, ¿cómo conseguisteis el equipo?
Son todos amigos y compañeros que les gusta el proyecto y que les apetece trabajar en él. Nosotros encantados de poder tenerles cerca y que se involucren tanto.

- En todos los cortos de La Breve Historia hay una sensación de desasosiego, de búsqueda y de inconformismo ¿Reflejan vuestra actitud personal ante la vida? ¿Creéis que son sentimientos típicos del momento que vivimos?
La breve historia tiene mucho de nosotros, volcamos mucho desde dentro en cada cortometraje. Es cierto que la época en la que nos ha tocado vivir ha influido mucho en la forma en que vivimos, a veces todo parece inseguro y fugaz. Estamos más conectados que nunca pero a la vez más aislados que nunca. Y todo esto puede verse en nuestras historias.

- ¿Cuál pensáis que es la clave para conectar de forma tan directa con el público, para emocionar como lo hacéis?
Nosotros tratamos sentimientos universales, que todos hemos conocido alguna vez. Contamos una historia común que todo el mundo puede continuar con su propia y única historia.

- ¿Qué referencias artísticas y musicales tenéis en mente en vuestro proyecto? ¿Qué obras os inspiran?
Nos emociona desde estética de Julio Medem hasta la de series como Skins; el aislamiento de cualquier personaje de Wong Kar Wai; el juego imaginación/sueño/realidad de películas como La ciencia del sueño y Olvídate de mi de Michel Gondry o de Beginners de Mike Mills, etc.

- En vuestras dos últimas historias La Nada y La Guerra Fría siento que hay un cambio que las une, el deseo de no estar solo, el echar de menos esa relación que necesitas. ¿Existe esta relación directa entre ambas?
Los temas de La breve historia van evolucionando, al igual que nosotros vamos creciendo poquito a poco o lo que sentimos va cambiando. Es cierto que tanto La nada como La guerra fría abordan diferentes formas de hacer frente a la soledad. En el caso del personaje de Miguel Diosdado en La nada, su respuesta era la negación, la angustia, la desesperación. En cuanto a los personajes de Nadia de Santiago o Vicente Navarro en La guerra fría, estos no niegan su situación, pero la abordan de formas totalmente opuestas.

En La Nada el protagonista intenta apresar sus recuerdos (soñados) escribiéndolos en la sábana. ¿Es un guiño a la película del año 2000 de Christopher Nolan, Memento?
Ninguno de los dos hemos visto Memento. La idea de escribir los sueños en la colcha nació hace algunos años. Teníamos un amigo que escribía en su blog lo que había soñado la noche anterior. Le comentamos que a nosotros nos sería imposible hacer eso, porque sólo nos acordamos de lo que soñamos justo cuando despertamos, que a lo largo de día lo vamos olvidando. Dijimos que la única solución sería tener un boli en la mesita y escribir de qué iba el sueño en la propia colcha al abrir los ojos.

¿Ha influido en el éxito de La Guerra Fría contar con una actriz tan conocida como Nadia de Santiago? 
Una cara conocida siempre ayuda a que la gente se anime a ver un corto. Además Nadia se ha involucrado muchísimo en el corto y en el proyecto, y eso siempre se nota en el resultado. Es un lujo poder contar con ella.




- ¿Seguirán las breves historias? ¿Tenéis ya la próxima en mente?
Seguirán, eso sí. No te podemos dar una fecha concreta pero hay una breve historia lista para grabar y un par más de ellas en la recámara. Mientras haya historias que contar…

...Y nosotros seguiremos pendientes para vivirlas, porque ellos saben hacer bello lo cotidiano, reflejarlo con sutileza, acercarlo con caricias. Las Breves Historias son un reflejo de inquietudes comunes, de sentimientos guardados, miradas personales despojadas del yo que cosifica, convirtiéndolas en un yo contemporáneo. Un yo que es tú y es nosotros. Uno que somos todos.

                                                                                                                        Gracias a Inés y Pablo
                                                                                                                            @labrevehistoria



miércoles, 7 de marzo de 2012

Capítulo 13. (MI, TU, SU) BREVE HISTORIA

"Pequeños fragmentos de vidas de personas anónimas, gente que espera, que busca finales, que sueña, que tiene esperanzas y ausencias. Imágenes cotidianas cargadas de sentimiento".





Así definen los creadores de estos cortos su propio trabajo. Inés y Pablo, licenciados en comunicación audiovisual que han conseguido dar vida al proyecto gracias al "crowdfunding" y con licencia "Creative Commons", lo que demuestra que entre todos es posible hacer cosas de calidad y compartirlas. La cultura, la creación, la imaginación y su disfrute, pueden tener lugar fuera del reducido espacio que, institucionalmente, nos han dejado.

Yo tenía una idea para mi siguiente post, pero hace unos días y casi por casualidad, me di de frente con "La Breve Historia". Llamada por las preciosas fotografías, entré, miré la primera historia que me atrajo, "Mentiras", y me enamoré inmediatamente.




"La Breve Historia" son 7 microcortos: "Cada punto un pensamiento", "Treinta y ocho", "Peceras", "Mentiras", "La Montaña en el Mar", "El Azul perfecto" y "Epílogo". Todos ellos relacionados entre sí estética y argumentalmente. Cada historia nos narra la reflexión personal de cada uno de sus protagonistas. Una mirada hacia dentro, hacia el YO esencial del SER, lo que convierte estos diálogos con uno mismo en universales, por tocar sentimientos y sensaciones propias de la condición humana. La sencillez, la cotidianidad de las palabras hace que nos metamos de lleno en ese YO ajeno, que acaba siendo el nuestro propio. Empatía instantánea.

Las imágenes y la música están muy cuidadas. Hacen un todo perfecto. Una estética audaz, moderna, sin ser estridente. Un color, una luz, una música casi intuida. La calma aparente llena de angustia melancólica. Un caos sereno. No podría hacerse de otra manera. El resultado es perfecto. La simplicidad del todo, la elegancia en la presentación cautiva, engancha. Quizá soy una sentimental. Bueno, no quizá, lo soy, pero estas historias consiguieron agarrarse a mi corazón y estrujarlo.

Cada una de ellas parece contar algo de mí, de ti, de nosotros. Puedes hacerlas todas tuyas. Las adoptas desde el primer minuto. Seguramente soy una buscadora incansable del amor, puede ser que viva imaginando lo posible, a lo mejor "Te espero. Hace mucho que te espero" y quizá "Esté sola. Con estas soledades que llegan a 38 cm a tu alrededor". A lo mejor siento que cada cosa me habla, a mí personalmente. No lo sé. Por ello las comparto con vosotros. Quizá os toquen tan de lleno como lo han hecho conmigo. Ojalá lo hagan, estaría encantada de compartir con vosotros lo que yo he sentido.






Soy una gran defensora de la sencillez, de las cosas libres de artificios exagerados. Creo que la simplicidad es capaz de dar la belleza más pura y genuína. "La Breve historia" es muestra perfecta de ésto que digo. Porque lo sencillo es inmensamente difícil de entender en ocasiones, lo más básico a veces se nos escapa. Pero no a Inés y Pablo. Ellos lo han expresado a la perfección. Su proyecto ya es mío también, porque sentimentalmente he entrado a formar parte. Soy protagonista de cada uno de los cortos. De esos momentos concretos que después completo en mi mente con pasajes de mi propia vida. Con fotogramas de mi propia historia.

Resaltaré ahora, tres de ellos. Los que primero me atraparon:

Ver el corto "Mentiras"

"(...) Y que el amor debería ser más simple, como esos cepillos de dientes de cuando éramos niños que cambiaban de color cuando los dientes ya estaban limpios". 

Sí, el amor debería ser más simple, debería ser más posible. Debería poder tenerte, ahora, en este mismo momento.

Ver corto "El Azul Perfecto"


"Se despidió lo mas rápido que pudo del color azul, por miedo a que las lágrimas fuesen de ese color, y emprendió el viaje en busca de otros colores a los que amar".

Una persona que me desordena el corazón siempre me dice: "Las canciones que escuchas son azules. Todas azules". Sí, las canciones que más me emocionan son azules. Lo busco. Busco el azul y también el rojo. Soy, como la protagonista, una buscadora de colores a los que amar.


Ver el corto "Epílogo"

"Me gusta ir a algún sitio donde pueda observar a la gente. Buscar un punto cualquiera y fijarme en las personas que están en él. Es curioso, mire donde mire, siempre está ella. (...) No importa cuantas canciones escuche. Canciones que hablan de grandes amores. Amores que duran para siempre y van contigo allá donde vas. Ella sólo espera"

Yo sólo espero que allá donde mires esté siempre yo. Con mis 38 centímetros alrededor. 

Disfrutad de este estupendo proyecto. Pronto habrá más breves historias. Ya están grabando. Espero ansiosa. Las emociones me hacen sentir viva.

                                                                                                              
                                                                                                                  Muchas gracias a Inés y Pablo               
                                                                                                                              @labrevehistoria