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lunes, 21 de octubre de 2013

Capítulo 47. VUESTRO ARTE. LAS REDES DE TODOS.

Como ya sabréis todos, el pasado 27 y 28 de septiembre tuvo lugar el encuentro "Arte y Redes: Agentes y Contenidos" en Etopía, un nuevo centro para el arte y la tecnología en Zaragoza.

Cuando recibí la invitación para participar como ponente, estuve a puntito de borrarla pensando que era alguna nueva newslettter en la que me habían incluido. Por suerte no lo hice. Abrí el correo y, ¡sorpresa!, me estaban invitando, a mí, como ponente. ¿Yo?

Esto me obligó a plantearme muchas preguntas. La primera y más importante: ¿soy un agente que difunde y promueve el arte en las redes? Pues parece ser que sí. A ver: ¿investigo sobre arte contemporáneo y lo comparto? Sí. ¿Escribo y reflexiono sobre arte, museos y redes sociales? Sí. ¿Me he incluido en una comunidad con mis mismos intereses, aprendo y crezco con ellos? Sí. No os creáis que es fácil darse cuenta de que eres una voz a la que algunos gusta oír, por hacer, decir y pensar sobre arte y museos con ganas, por pasión y conseguir reconocimientos que nunca hubieras pensado. Es como poco, para saborearlo y disfrutar.




El segundo paso, la siguiente pregunta fue: ¿y qué les cuento? ¿Y qué iba a contar si no es mi propia experiencia? No creo que mi experiencia sea un modelo de nada, ni que mis consejos sean más válidos que los de cualquiera, pero llegados a este punto, en mi cabeza tengo unas pocas ideas claras: ¿qué he hecho para llegar hasta aquí? Quizá algunas de ellas os sirvan a vosotros. Sería estupendo.

Pues el día 26 me fui de viaje a Zaragoza, es decir, me crucé la península. Iba tan asustada como emocionada. Asustada porque, aun habiendo ya participado alguna vez en una mesa redonda, nunca había sido "tan en serio". Emocionada por muchas cosas: encontrarme con colegas que son AMIGOS (lo pongo en mayúsculas porque son amigos mayúsculos); conocer a otros nuevos con los que, seguro, compartiré, disfrutaré, aprenderé y discutiré; desvirtualizar a artistas y profesionales que admiras y conoces por sus obras, libros, aportaciones. La cosa prometía y no hizo más que mejorar.

El día 27 comenzó la jornada. Apenas tuiteé pues reconozco que prefiero no perder detalle de lo que se dice y estar pendiente de las redes me hace despistarme. Disculpadme. 

Primero habló Soledad Gómez, compañera y paisana, que nos dio una visión general de los grandes cambios tecnológicos que han influído de forma decisiva en el mundo del arte. Siguió Remedios Zafra, conferencia en la que no pude ni parpadear por la gran cantidad de información aportada y lo interesante del tema: la identidad en la red y cómo los artistas la han usado en obras por y para internet. Más tarde, Domenico di Siena (Think-Commons) y Carmen Morales Martínez (Tucamon) compartieron sus experiencias como creadores y difusores de contenidos desde dos perspectivas muy diferentes: institucional y no institucional.

La tarde comenzó fuerte. Fue Juan Martín Prada quien dio inicio con "poéticas (visuales) de la conectividad". Intervención que veré muchas veces para sacarle todo el jugo, todo el conocimiento y descubrimiento que contenía. Para finalizar, mesa redonda de artistas: Cristina Riera como moderadora acompañada de María Sánchez, Abel Azcona, Antonio R. Montesinos y el representante de Intimidad Romero. Nos dejó boquiabiertos no solo por lo mucho que tenían que contar todos los que la formaban, experiencias que se enriquecen con la red, arte que llega mucho más lejos gracias a ellas. Además por la (re) presentación del (re) presentante de Intimidad que, en mi opinión, nos deleitó con una performance de unos 40 minutos dejando a sus compañeros sin apenas tiempo (ejem...). Por suerte, a Cristina se le ocurrió seguir la mesa días después en twitter.

Fue un día intenso, de esos a los que quieres volver una y otra vez.

Y llegó el sábado. La primera conferencia corrió a cargo de Javier Díaz-Guardiola que nos contó los nuevos retos a los que se enfrenta el periodismo cultural en la red. 

Justo después de la visión del periodista, nos tocó el turno a las bloggers. El no periodismo que muchos creen que sí lo es.




Nuestra mesa fue moderada por Kamen. Él ya sabe que le aprecio y admiro, y tras ella, solo puedo hacerlo más. A mi lado, mis colegas, amigas, compañeras Nuria García (Veo Arte en todas pArtes), Pilar DM (El Dado del Arte) y Nati Guil (Musas 20) abriéndonos, como yo hice, su proyecto, sus blogs, como canales de enriquecimiento, diálogo, reflexión entorno al arte, a la sociedad, a los museos. Salieron a la luz problemáticas como la discriminación de género, las colaboraciones, la crítica a las instituciones, etc, que son los puntos candentes de esto que hacemos "por amor al arte".




Acabó y poco a poco nos fuimos yendo, todos, con una sonrisa y habiéndolo pasado increíble, no me queda duda. Rut lo cuenta muy bien en su blog y Mónica lo recogió todo en un storify.

Agradecer mil veces a Araceli Corbo, Carlota Santabárbara, al equipo de Etopía y al del Musac, por la oportunidad que me dieron, su compañía y su cariño.

Espero volver a veros muy pronto. Es un gusto tener a gente que me aporta tanto tan cerca, aunque para ello necesitemos de una pantalla.




martes, 18 de junio de 2013

Capítulo 40: LAS REDES DEL PRADO.

El pasado 8 de junio asistí al "III Encuentro sobre Redes Sociales en Museos, Centros de Arte y de Producción" celebrado en el Musac de León. Fue un auténtico placer conocer más a fondo los proyectos de centros de arte y museos de toda España. Intervenciones como las de Sònia López responsable de la web y las publicaciones digitales del Macba (Barcelona), Anna Roigé del Centre d'Art La Panera (Lleida), Albert Sierra de proyectos web y comunicación de la Direcciò General del Patrimoni Cultural de la Generalitat de Catalunya o Paula Susaeta del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre y otros, hacen que seas consciente de lo importante de desarrollar buenos proyectos on-line. Porque para establecer una buena comunicación en las redes sobre todo y ante todo, lo más importante es la actitud.

Me resulta curioso, además, que los mejores proyectos de web, redes, apps, etc son desarrollados por instituciones pequeñas. Y sí, tiene sentido si piensas que en una institución de pequeño/medio tamaño la capacidad para tomar decisiones como la capacidad para ejecutarlas, existe verdaderamente. Se hace de forma rápida y eficaz. Esta es una gran ventaja para el trabajo on-line que requiere de esa capacidad de maniobra, de respuesta, de feedback...

...Pero, ¿sirve esto para excusar una mala gestión de redes como la que hasta ahora está haciendo el Museo del Prado?

Sobre este tema ya hablaron Pilar DM y Montaña Hurtado y la charla tuitera estuvo amenizada con el hashtag #UnCMparaElPrado. Bien, ellas planteaban la necesidad de un profesional especializado en la gestión de redes o community manager. Y sí, estoy totalmente de acuerdo con ellas. Es una profesión que existe, que es necesaria y que, en cierto modo, está en ciernes, pero está. De todos modos, creo que después de asistir a la conferencia de Javier Pantoja, jefe del servicio web y comunicación on-line del Museo Nacional del Prado en el encuentro del Musac, el problema, tristemente, es más profundo que la falta de un community manager. El verdadero problema es la falta total de una estrategia de comunicación en redes sociales, unido a la falta de capacidad de maniobra. De lo segundo Javier no es responsable. De lo primero, ¿quién es?.

Pero, como no quiero decir nada sin que se pueda corroborar, aquí os dejo el vídeo de la mesa redonda en la que participó Javier. Nos explicó con pelos y señales el funcionamiento de la web, pues es sobre lo que trataba su conferencia. 
           
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Bien, pero lo más interesante para este artículo viene al final del vídeo con las preguntas del público. Pilar DM y Nati GG hicieron la pregunta clave (¡gracias!): ¿Por qué no abrís en fb la opción para que los usuarios puedan hacer comentarios? ¿Por qué no aprovecháis la voz de la gran comunidad que os apoya? Las respuestas de Javier Pantoja fueron muy reveladoras (lo entrecomillo aunque no sea exactamente literal, de todas formas, tenéis el vídeo para contrastar lo que aquí digo):

"Nuestros recursos son limitados (...) Con los comentarios ya estamos saturados (...) Abrir nuestro perfil a todo tipo de público se está valorando pero de momento gana más el no que el sí. Hasta que no lo tengamos claro, no lo haremos (...) Yo creé la cuenta del Prado de Twitter y nos recomendaron. Ocurrió el efecto matrix: en un día subimos a 97.000 seguidores (...) El error fue abrirla (...) Es imposible contestar a todas las menciones (...) El museo del Prado tardó tanto porque no había infraestructura ni estrategia (...) Tienes que responder a la demanda pero en función de lo que puedes dar (...) Nuestro objetivo en rrss es dar a conocer la colección del museo”.

Decir que los recursos en el Museo del Prado son limitados es algo que, verdaderamente, me parece osado. Ningún museo tiene suficientes recursos, por lo general, pero el Prado es uno de los más ricos en recursos de nuestro país. Si ellos no tienen, por esa regla de 3, ningún museo podría plantearse el uso de las redes ya que la mayoría tienen un presupuesto ínfimo. Ejemplo de un museo público (del ministerio) que usa las redes de manera magistral, es el Museo del Romanticismo. Estrategias muy acertadas, trabajo en equipo, proyecto previo antes de cualquier actuación, etc. Su trabajo es ejemplar, ¿por qué no se fijan y aprenden de él?. Lo principal para gestionar redes es una mentalidad participativa. Esta es la verdadera clave.

Abrir los comentarios a todo tipo de público es, esencialmente, lo que se debe hacer en redes porque no olvidemos que el Prado, aún estando autogestionado en un 60% de su presupuesto, es un museo público. La colección, el edificio, los trabajadores y el 40% del dinero, son públicos por lo que ese "todo tipo de público" es tú público y es, por decirlo de alguna manera, su dueño. Están obligados a prestar un servicio al ciudadano, a todos los ciudadanos, por lo que no podemos diferenciar entre ciudadanos de primera (expertos) y ciudadanos de segunda (público en general). Por supuesto que gestionar las redes del Museo del Prado es algo muy complicado, no solo por el volumen de menciones, sino también, por la falta de maniobra, pero por eso mismo, hay que estudiar bien el proyecto antes de ponerlo en marcha. Debe existir una estrategia minuciosa y una revisión constante para corregir los posibles errores y reforzar los aciertos. En este ámbito se experimenta continuamente. No es un problema el no acertar con una propuesta o una actividad, el problema es no aprender del error, obviarlo, y no cambiar la actitud que te llevó a cometerlo.

Por otro lado, una institución de esta envergadura no puede abrir una cuenta en redes sin un gran proyecto previo. La expectativa que genera el Prado es tal que cada acción necesita ser pensada concienzudamente. Es preferible no estar, que estar haciéndolo mal, y solo abrir la cuenta cuando tengas claro cuál es tu cometido y cómo vas a afrontarlo. Por supuesto que el Prado consiguió en un día 97.000 seguidores, pero eso es predecible si tienes un proyecto previo, un estudio del caso, una programación.

Otra gran error de algunas instituciones, y del Prado, es usar las redes como tablón de anuncios. Esto solo demuestra que no se ha comprendido la filosofía de la red. Para eso ya está la página web. Las redes son otra cosa. Son interacción, comunidad, aprendizaje. El mal uso de redes consiguen exactamente un efecto contrario al deseado. En lugar de crear comunidad, creas falta de confianza y descontento. Eso le ha ocurrido a este museo, y es una lástima. Yo misma reconozco que desde que sigo su actuación en redes he dejado de ir al Prado, y como yo, sé de más gente a la que le ha ocurrido lo mismo. Hay que usarlas en nuestro beneficio y no en nuestra contra. Y este ha de ser el punto 1 de cualquier institución que decida usarlas.

Con una cosa de las que dijo Javier Pantoja estoy muy de acuerdo: "Tienes que responder a la demanda pero en función de lo que puedes dar". Bravo, exacto, justo esa es la idea. Está claro que no se puede responder a todas las menciones que se le hacen al Prado, porque serán miles, pero hay formas con las que se puede solventar el problema: seleccionar menciones, hacer tuits generales que agradezcan los retuits, menciones y favoritos, hacer favoritos, hacer RT's, contestar de forma amigable... Habría que estudiarlo pero se puede, y se puede por una sencilla razón: otros museos de igual relevancia lo hacen.

¿Quién sabe? Un buen uso de estos recursos podría suavizar ese 25% menos de visitas que se prevén para los próximos años.

Con este artículo pretendo hacer una crítica constructiva y argumentada. No quiero hacer daño. Espero que sea tomado así. Pensé, incluso, en proponer un unfollow masivo para el Prado, pero después de pensarlo mucho, no. Debemos estar presentes para detectar cuando, por fin, su gestión de las redes sea una gestión a la altura del propio museo. Espero que sea pronto.

Perdonad que no haya usado imágenes que alegren el texto. No quería buscarme problemas por los derechos de las mismas.


lunes, 19 de diciembre de 2011

Capítulo 7. SEGUIDORES Y SEGUIDOS.

  La idea para este post me vino de diferentes lugares. Por un lado, el artículo de "El País" basado en el estudio que había realizado el portal Dosdoce sobre museos y redes sociales. Por otro, el curso al que asistí en el Museo Picasso Málaga, los días 17 y 18 de noviembre, titulado "Redes sociales y museos: reputación y credibilidad en la red", y en el que Javier Celaya, socio-fundador de Dosdoce, hablaría de éste y otros temas relacionados en su ponencia (Link de Cultopía Gestión Cultural donde están colgados los audios de las ponencias). Por último, el artículo de Dosdoce  "Conexiones entre museos en las redes sociales",  que es el resultado de una investigación en la que han seguido la actividad en las redes sociales de 50 museos, centros de arte e instituciones culturales españolas.

  Pues bien, sí, los museos están en las redes sociales, principalmente en Twitter y Facebook y es hoy, a diferencia de unos años atrás, cuando verdaderamente las usan. Han pasado de la página web en la que se muestran contenidos de forma unidireccional, a ampliar su presencia con perfiles en estas redes 2.0., pero, ¿han cambiado su discurso?.

  Si algo sacamos en claro del curso "Redes sociales y museos", es que el lenguaje 2.0. se está elaborando en este preciso momento, por ello, damos palos de ciego todos, pues no hay aún un código específico, una formulación idónea que nos haga tener éxito y cumplir con nuestros objetivos. Aún así, cabe tener claro diferentes aspectos:

-Una institución cultural debe marcarse unos objetivos concretos, unas directrices que marquen su presencia en las redes. 
-Deben tener presente que, en una red 2.0. es básica la interacción con sus seguidores y fans (para informar exclusivamente ya están las páginas web). 
-Es necesario escuchar y hacer partícipes a sus seguidores, pues la comunicación es enriquecimiento.
-Aprender de las estrategias fallidas es una forma de avanzar, y no sólo de las nuestras, sino también de las de otras instituciones con intereses y contenidos semejantes a los nuestros, con las que además, debemos mantener un contacto, buscando nexos de unión, de debate, de esfuerzos comunes.

  Hasta ahora y todavía hoy, hemos trasladado los códigos y formas de actuar de la realidad, o si queréis, de lo analógico, a lo digital. Pero es hora de que nos demos cuenta que las redes son otra cosa. En mi opinión, una de las transformaciones básicas es la democratización y el potencial de cada uno de nosotros en ellas. Allí no hay jerarquías ni clases, por lo que cada usuario es susceptible de atraer seguidores y generar contenidos altamente interesantes para el círculo en el que se mueve. Este es el gran fallo de las instituciones. Llegan a Twitter o Facebook con el atril a cuestas, esperando que ellos hablen y todos callen y escuchen, pues ha hablado la autoridad. ¡ESTO ES UN GRAVE ERROR!. Como digo, hay mucha gente que dice cosas muy interesantes, tanto o más que las instituciones, es más, las instituciones ¿quienes las forman?. La sabiduría, ahora más que nunca, en un mundo donde das una patada a una piedra y aparecen mil personas con estudios superiores en paro, no pertenece sólo a las instituciones y universidades. De hecho, creo que no debemos caer en el error de igualar estudios superiores con sabiduría. En las redes sociales, la encuentras por ejemplo con un follow inesperado. No digo que no haya que seleccionar. Obviamente sí hay que hacerlo, pues por muy interesante que sea la física cuántica, yo no entiendo ni jota y quizá no me apetezca entrar en debates sobre ello. Pero esta selección, ¿en qué se está basando?. Está claro que si eres crítico, comisario, galerista, periodista cultural, etc de renombre a estas instituciones le interesas. ¿Y su público?. Aquellos que hacemos que el museo tenga sentido porque sin visitantes no hay museo, ¿esos le interesan?. La respuesta que dan en el artículo de Dosdoce es, en líneas generales, NO. Por supuesto hay ejemplos de instituciones y museos que sí se interesan por sus seguidores con excelentes resultados. Bien, ¿a qué esperan para aprender de ellos?. Además, pienso que hay que añadir aquí a todos aquellos profesionales (VIP's) que, incluso te agradecen abiertamente que los sigas, pero que no devuelven el follow. Yo me imagino que en su interior piensan: "¡Qué bien!, ¡cuánto vas a aprender de mi y de mis interesantes ideas!". En ocasiones te diriges a ellos, puede ser que hasta felicitándolos por algún comentario o escrito, pero nunca responden (se oyen grillos en la lejanía). ¿Es esta la actitud?. No quiero que me malinterpretéis. Yo no pienso que mi yo cibernético deba interesar a todo el mundo, por supuesto que no. Doy las gracias a los que me siguen, y si te sigo es, sin duda porque creo que tenemos algo que compartir, cosas en común, podemos establecer un diálogo. Pero, que no me lo niegue nadie, cuando no responden o no te siguen aquellos a quienes consideras puntos de referencia en tus intereses, fastidia. Por ello, y de esto también se habló en el curso, cuando una institución, museo o profesional te sigue y dialoga contigo, nace la empatía. Uno siente que lo que dice interesa, y eso es gratificante.

  Quiero citar a Antonio Rodríguez de las Heras, Catedrático de la Universidad Carlos III, que me inspira y me enseña el camino dentro de las redes sociales con sus brillantes reflexiones. Todo un ejemplo de sabiduría, humildad e interacción:


Las redes sociales son el resultado de una prometedora intervención urbanística en la megalópolis de la red


"La actuación urbanística ha demolido algunas manzanas de viejas edificaciones,
con calles estrechas por donde sólo se podía pasar,
y ha dejado un espacio despejado y abierto,
que pronto se ha convertido en un lugar de afluencia y encuentros espontáneos:
una plaza.


A los lados de la plaza se mantienen
entre altivos e incómodos,
nobles edificios con sus escalinatas y pórticos.


Dentro de ellos está
el púlpito,
la cátedra, 
la tarima,
el escenario...
La gente entra impresionada por la magnificencia del edificio,
y escucha y ve lo que llega desde estos lugares destacados.


Pero ahora
y cada vez más,
la gente comienza a quedarse fuera,
en la plaza,
de la que sale un rumor,
que no es ruido,
de incontables corrillos,
en los que se arremolina esta marea humana
que llega por todas las calles que desembocan en la plaza.


Desde los imponentes edificios,
aunque ya con algunas vergonzosas grietas,
se contempla con inquietud este reflujo de asistentes a sus ceremonias.


Ya no funciona el desperdiciar lo que sucede en la plaza,
y cerrar puertas y ventanas
para que no perturbe lo que los de dentro llaman ruido,
y no rumor,
de la plaza.


Por eso algunos se han decidido a bajar a la plaza,
pero con sus púlpitos,
cátedras,
tarimas, 
escenarios.


No es esto.
Porque lo que tienen que dejar allá arriba,
tras las grandes y sólidas puertas,
son el púlpito, la cátedra, la tarima, el escenario..."


Plaza: Bajo todas las mañanas a la plaza Twitter y me sumerjo en su rumor


"Bajo todas las mañanas a la plaza,
siempre abigarrada,
y me muevo entre los incontables corrillos
que como remolinos de agua o de polvo
se forman por todas partes.
Se habla en ellos de todo lo divino y humano,
Me llegan ráfagas de sus conversaciones, anuncios, prédicas, chanzas...
En ocasiones me detengo por curiosidad,
aunque mi destino cotidiano son unos cuantos escalones desgastados,
pero a la sombra,
donde coincido con quienes acuden también a este punto de la plaza.
Conversamos sin tiempo,
mientras nos envuelve el rumor de miles de conversaciones ininteligibles.
No hay ruido perturbador,
muy al contrario: es acogedor,
como el de la orilla del mar.
Si desapareciera,
enmudeceríamos, sobresaltados, también nosotros.
El escenario de la plaza,
con su gente,
sus tenderetes,
sus edificios poderosos y agrietados,
su sol esplendoroso...
todo seguirá ahí,
pero sin palpitar".

Después de esta maravillosa metáfora, no debo añadir nada más. Queda dicho todo.