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lunes, 28 de abril de 2014

Capítulo 58. COLECCIONAR VIDEOARTE: CONSERVACIÓN, DIFUSIÓN Y PASIÓN POR LA OBRA AUDIOVISUAL.

El pasado día 12 de abril tuvo lugar en el paraninfo de la Universidad Laboral (Gijón) una mesa-debate sobre el coleccionismo de videoarte. Esta mesa se realizó como actividad paralela a la muestra Universo Vídeo. La Magia de las Imágenes, inaugurada la tarde anterior en LABoral Centro de Arte

Ponentes. Foto: LABoral/Aida Palicio

Moderada por el comisario asistente de la muestra, Alfredo Aracil, contó con ponentes de excepción: Benjamin Weil, Director de actividades del Centro de Arte de la Fundación Botín, Santander y exdirector de actividades de LABoral; Jean-Conrad e Isabelle Lemaître, Collection Lemaître, París; Los artistas Louidgi Beltrame y Maïder Fortuné, que participan con sus obras en la exposición y Cristina Cámara,  del departamento de colección cine y vídeo del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

La blogger que os escribe pudo asistir y estar muy atenta a todo lo que allí se dijo. El tema me resulta, además de interesante, de gran relevancia pues tanto en instituciones públicas como en colecciones privadas, las obras en vídeo plantean nuevos retos  y paradojas que están haciendo replantearse modos de hacer, coleccionar, exhibir y conservar.

Ponentes. Foto: LABoral/Aida Palicio
La actividad comenzó con la intervención de Benjamin Weil que desde su experiencia como conservador en distintas instituciones como el SFMoMA, nos lanzó varias ideas y conclusiones a las que a los largo de los años, ha llegado. El coleccionar vídeo, según Weil, es coleccionar lo intangible. Fuera de ese fetichismo por el objeto que parece imperar cuando se adquieren obras más tradicionales, el coleccionar vídeo supone comprar un archivo. Pagas por un soporte pero lo que compras es un "arte intangible". Como conservador, la forma en que decidió afrontar los problemas de conservación fue ir cambiando los soportes pero ir guardando siempre el original anterior, de forma que la misma obra va generando gran cantidad de documentación y, al mismo tiempo, se va adaptando a los nuevos soportes para que siempre se pueda exponer y no se pierda el contenido. Lo importante para él, sin embargo, es ir más allá de lo material: lo realmente importante es la intención artística y eso debe primar a la hora de plantearse exhibir o conservar cada obra. Esta intención artística, seguramente, debe reinterpretarse con el paso del tiempo para adaptar al nuevo contexto.

En el mundo actual, en el que internet permite la difusión de este tipo de obra de forma prácticamente gratuita y democrática, hay que repensar el concepto de edición limitada. Para Weil, cuando una obra se difunde en la red el artista pierde el control del modo de exhibición de la misma. O quizá sean modos de exhibición diversos, realidades diversas de la misma obra, que el artista de debe pensar por adelantado.

Los siguientes en intervenir fueron los coleccionistas de vídeo Isabelle y Jean-Conrad Lemaître. Los coleccionistas franceses, encantadores ambos hay que decirlo, nos hicieron un breve repaso de su historia con el coleccionismo. Comenzaron hace 40 años comprando grabado y pintura. Sus primeras obras contemporáneas las adquirieron durante sus años en Madrid, contando para ello con Soledad Lorenzo. Siendo los años 80, tuvieron la oportunidad de conocer a grandes artistas españoles que ahora volvían después de pasar años en el extranjero trayendo con ellos influencias internacionales. Uno de ellos fue mi admirado José Guerrero. En los 90 se decantaron por la fotografía, y más tarde, por el vídeo. Para ellos, es una evolución natural la que ha sufrido su colección.

En el 96 compraron su primer vídeo. Una obra de la artista inglesa Gillian Wearing. En 2006, La Maison Rouge / Fondation Antoine de Galbert, mostró por primera vez las obras de vídeo de su colección en una institución cultural. La misma fue comisariada por Christine Van Assche, curadora del Pompidou.



Las razones por las que ellos coleccionan vídeo son: porque es un arte de su tiempo; les permite seguir la evolución de artistas jóvenes y apoyarlos en su carrera; es una forma de expresión viva, presente e inmediata.

La conservación de las obras es una aspecto que deben cuidar. Ellos lo hacen de una forma natural. Quieren conservar sus obras porque quieren seguir disfrutando de ellas. Cuidan de sus obras igual que lo hacen "del techo de su casa". Para conseguirlo se relacionan con profesionales que les asesoran.

Tras ellos, la videoartista Maïder Fortuné que participa en la muestra con la obra Curtain! (2008), nos leyó un texto que había escrito en torno a la obra de Oscar Wilde El Retrato de Dorian Gray.

Louidgi Beltrame y Maider Fortuné. Foto: LABoral/Aida Palicio
Louidgi Beltrame, otro de los artistas presentes en la muestra, nos contó cómo gestiona su obra: intenta que la primera exhibición sea rigurosa y sigas sus directrices. Cuando la adquiere un coleccionista, escribe un protocolo, un manual de instrucciones para su correcto montaje y exposición. Él, que ha estudiado BBAA, necesita valerse de técnicos para conseguir el efecto deseado en cada exposición. En sus obras ha usado con frecuencia los formatos 16 mm y Super 8, pero reconoce el valor y posibilidades del formato digital, no sólo para la conservación o como archivo, si no para conseguir efectos y resultados muy determinados. Resaltó la labor del coleccionista privado en la difusión y conservación de obra, y en la promoción de jóvenes artistas.

La charla de Cristina Cámara nos dio la visión  del coleccionismo institucional de vídeo, el caso del Reina Sofía. Según sus palabras, una de las grandes dificultades a la hora de incluir obra audiovisual en las instituciones tradiciones es adaptar la forma de registro, definir su categoría de obra. Por ello, durante mucho tiempo han acabado con la categoría de archivos en bibliotecas o mediatecas. La primera obra que aparece registrada en la colección del Reina es Slowly Turning Narrative de Bill Viola, en el año 94 (veinte años tarde con relación al MoMA, a la TATE y al Pompidou). La siguiente será en el 98, Turbulent de Shirin Neshat.



En el 2004 solamente hay en la colección 16 obras audiovisuales existiendo, sin embargo un programa estable de exposición bastante ambicioso. No había un conservador ni el servicio de audiovisuales estaba dentro del departamento de colección. 

El punto de inflexión llegará a partir de la exposición comisariada por Berta Sichel Primera generación: Arte e imagen en movimiento (1963-1986), en el año 2006. En este momento el museo hace un esfuerzo por adquirir obra de estos pioneros como base de la colección audiovisual: 30 vídeoinstalaciones, 80 vídeos monocanal.

Desde entonces se empiezan a establecer estándares para la inclusión de obras audivisuales en la colección. Se crea el servicio de cine y vídeo dentro del departamento de colección, que pone en marcha ella misma. Para ello hay que redefinir la forma de registro y catalogación de obras. Todo ello supone establecer estrategias nuevas con el resto de departamentos, desde restauración, hasta educación o el centro de documentación.

Con la llegada de Manuel Borja-Villel, vuelve a haber un cambio de directrices que favorecería la entrada y gestión de obra audiovisual y cine (entrarán en colección obras cinematográficas y se trabajará codo con codo con la Filmoteca Nacional). Muestra de este nuevo empuje es que de 2004-2008 se han adquirido 400 obras. Además se ha creado un nuevo servicio: artes performativas e intermedia. 

En conservación se trabaja a conciencia para poner solución a la obsolescencia de los formatos y soportes. En este momento están transfiriendo las obras al formato LTO.

Cristina Cámara y Jean_Conrad Lemaître. Foto: LABoral/Aida Palicio
Turno de preguntas: 

Durante el debate se trataron temas que preocupan tanto al coleccionismo institucional como al privado: la conservación de obra y cómo solucionar los problemas derivados de la obsolescencia de soportes. Estos temas se trataron también, aunque de forma más bien  divulgativa e informal, en el III encuentro y foro de debate Arte y un café, el 20 y 21 de febrero en Madrid.

Benjamin puso como ejemplos varias anécdotas del SFMoMA para resaltar la idea de que lo importante es la intención artística, por encima de formatos o equipamientos. La misión del museo, y su obsesión, es adquirir obra para conservarla "para siempre". Es un reto al que los conservadores se enfrentan constantemente.

Isabelle y Jean-Conrad, por su parte, siguen los consejos del artista pero en su círculo privado, cuando hacen pases en su hogar, la exhibición la realizan adaptándola a este contexto. Ellos compran la obras porque les gustan, por eso quieren conservarlas lo mejor posible pero desde ideas muy básicas. Para comprar obra se basan en su gusto personal y en el conomiento que han ido adquiriendo a través de la asistencia a galerías, ferias y el circuíto artístico contemporáneo. Se inclinan por obra de artistas jóvenes para poder incentivar y hacer de mecenas de las jóvenes promesas. No consideran internet como una amenaza que rebaje el valor de sus obras, sino como una forma magnífica de documentación y difusión de la videocreación.

Jean-Conrad e Isabelle Lemaître. Foto: LABoral/Aida Palicio
Cristina Cámara, desde el coleccionismo institucional, nos dijo que intentan recabar la máxima información posible con el artista (cuando el artista está vivo) para poder solventar problemas futuros de conservación y exhibición. Con artistas muertos como Nam June Paik, intentan preservar el sentido mismo de la obra, que en algunos casos se extiende hasta los mismos soportes. Dentro del museo se establecen unas líneas muy claras a la hora de adquirir obra basadas en la necesidad de completar la colección y en las líneas de trabajo del propio museo. Se compra en ARCO, pero también a través de otras vías: artistas, galerías... En muchos casos, es el museo el que revaloriza las obras de ciertos artistas.

A la pregunta de Óscar Abril (Director de LABoral), sobre la necesidad de difundir las obras en la web ya que éstas son de titularidad pública, Cristina argumentó que la lucha con los derechos de propiedad intelectual, que se materializa en  la actividad de Vegap, de momento hace imposible subir las obras a la web. Por ahora están trabajando para que en la mediateca se tenga acceso al visionado de las obras en su totalidad.

Maïder y Louidgi plantearon la necesidad de que los artistas piensen sobre la conservación de sus propias obras, aunque dejaron claro que la conservación eterna es una utopía. Con el paso del tiempo hay que repensar y recontextualizar las obras. Pusieron el ejemplo de la exposición de obras de otros siglos mostradas en museos, es decir, no el contexto para el que fueron pensadas, que claramente necesitan de la actualización de significados e intenciones artísticas. 

Jaime Sordo, que estaba presente y participó en el turno de preguntas, recalcó que el vídeo no supera el 5% en las colecciones privadas españolas, y en su opinión, se debe a la necesidad de un conocimiento del medio muy específico que lo hace de difícil adquisición.

Por supuesto, hay preguntas, ideas, y opiniones que se me han quedado en el tintero a mí o que sólo fueron sugeridas durante la mesa-debate. Aún así, espero que este resumen os sirva para haceros una idea de las cuestiones que en estos momentos los coleccionistas de videocreación, sea de forma privada o desde instituciones públicas, se están planteando. Cuáles son las dificultades con las que se encuentran y qué motivaciones les llevan a adquirir obra audiovisual.

También encontráis este artículo en la web de LABoral. En #LABlog.

English version.




viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 45. DE CARA AL PÚBLICO.

Normalmente los profesionales de museos nos perdemos teorizando durante horas sobre la forma de acercar el museo al público. Al visitante. Estas teorías son positivas para el desarrollo y construcción de nuevas estrategias y líneas de pensamiento que consigan que, finalmente, el museo sea un lugar en el que todos tengamos un espacio, en el que todos podamos encajar, aprender, compartir y disfrutar. Pero... ¿Y si nos estamos olvidando de lo más básico? Cuando vamos a un museo, ¿en qué nos fijamos primero?

Pues sí, creo que se nos había olvidado, al menos a mí, tratar un tema que es tan importante como todos los demás: los trabajadores que están de cara al público. Y me gustaría puntualizar. No me refiero a, por ejemplo, el departamento pedagógico aunque ellos también estén de cara al público. Me refiero a todos aquellos que están (yo también lo estuve) en la recepción, librería, como vigilantes de sala, etc. Digamos, los encargados de "servicios". 

Estoy segura de que cada uno de los que leeréis este post habéis tenido una mala experiencia con algún vigilante o recepcionista, ¿verdad?. Es curioso que estas malas experiencias suelen darse mucho más en los museos de nuestro país que en el extranjero, sobre todo en el ámbito anglosajón donde las críticas a estos trabajadores suelen ser positivas, y además, las contamos con sorpresa.



Por supuesto, podemos tener la mala suerte de encontrarnos con alguien que tenga un mal día pero, ¿por qué esta sensación es tan generalizada?.

Quizá deberíamos comenzar analizando la situación laboral de este personal. No siempre, pero en muchos casos, es personal subcontratado, por ello, el sueldo suele ser menor del que en principio les debería corresponder, ya que la empresa intermediaria toma su parte. Los contratos también suelen ser peores que si contratara el museo directamente. En ocasiones, los trabajadores de limpieza ganan más y tienen mejores condiciones que este personal. ¿Y esto está en consonancia con la preparación que se exige para el puesto? La respuesta es no. Aunque, como siempre con excepciones, para este tipo de puestos se exigen idiomas, una formación universitaria afín (historiadores del arte, etc) e incluso personas con una formación superior que esperan una oportunidad.

Como comprenderéis, la situación que os dibujo es frustrante e injusta. De todas formas, tampoco eso debería justificar la hostilidad con la que somos recibidos o amonestados en un museo. Por ello, ¿se valoran cualidades tales como la amabilidad, la predisposición, la rápida toma de desiciones, etc, a la hora de contratar al personal que estará de cara al público? ¿Deberían tener más peso estas cualidades personales?

Pero seguiré haciendo una descripción de la situación de la mayoría de estos trabajadores. Creo que no me equivoco al afirmar que ellos no son tenidos en cuenta por los especialistas. Los curadores o comisarios, los directores, los conservadores, apenas recaen en su presencia. No los conocen. A veces ni dan los buenos días cuando, incluso, no hay diferencia en la formación o capacidad. 

Blog Bibliotecas Especializadas de Zamora


Desde el museo no se les forma, no se les da material para que investiguen sobre esta o aquella exposición, no se les da unas reglas básicas de cómo deben dirigirse al visitante, no se les trata como parte fundamental del equipo, que en definitiva, es lo que son.

Podemos tener unas buenísimas campañas de difusión, pedagogía, participación, pero si este primer eslabón del complejo sistema que es un museo no se cuida, no se elige con mimo, no es tratado adecuadamente, todo el trabajo fracasará.

Cuando hablamos de un equipo que trabaje unido, de departamentos que trabajen de forma transversal, de que exista una relación fluida entre los trabajadores, tendemos a olvidarlos y cometemos un gran error. Ellos son nuestra carta de presentación, son la cara del museo y deben ser tratados como parte del engranaje que lo sostiene.

Con este post me gustaría reivindicar no solo una situación digna para este tipo de personal, esto lo pido para cualquier trabajador, también quiero pedir la inclusión de los mismos dentro del cometido y las acciones del museo. Que se les dé la relevancia que en efecto tienen.



jueves, 24 de enero de 2013

Capítulo 29. LA TÉRMICA: CULTURA, EDUCACIÓN Y SOCIEDAD.

El pasado 18 de enero se inauguró un nuevo centro cívico en Málaga: La Térmica. Ubicado en un edificio de uso industrial, este centro tiene grandes expectativas que entienden la cultura como una construcción común, colaborativa y crítica.



Esta filosofía lleva tiempo siendo una realidad teórica pero que se está implantando muy tímidamente en las instituciones ya existentes. El nacimiento de una institución pública (depende de la Diputación malagueña) con esta amplitud de miras y en este preciso momento, supone un reto necesario. La cultura puede y debe entenderse de otra forma. 



Tres conceptos definen el proyecto de La Térmica:

-Cultura: dará prioridad a los procesos constructivos de la misma. Conceptualización, creación, producción y difusión son los conceptos que manejarán apoyándose en la sociedad y sus diversos agentes: públicos, artistas, gestores/emprendedores, pensadores, creadores. Quieren convertirse en punto de encuentro para todos ellos, ofreciendo un espacio de debate, reflexión y crítica de la cultura contemporánea.

-Educación: propuestas que van más allá de simples actividades jornadas, cursos, seminarios, talleres, visitas guiadas y foros de discusión que hagan del centro una plataforma de pensamiento activa y libre.

-Sociedad: ser un espacio inclusivo, donde todo aquel que se acerque encontrará un lugar de estudio, investigación, discusión y disfrute entorno al arte y la cultura contemporánea.



¿Y cómo lo harán? 2 líneas de actuación son las propuestas para la realización de los conceptos:

-Apoyo a la creación y al emprendimiento: un completo programa de residencias, formación y asesoramiento que procurará a creadores y emprendedores culturales, no sólo lugares, sino medios para impulsar su actividad en un ambiente proactivo. Para ello tienen 3 programas:

*La Térmica creadores: residencias de 6 meses en las instalaciones del centro. En ellas, creadores nacionales e internacionales podrán, no sólo llevar a cabo sus obras, sino participar activamente en todas las actividades del centro.

*La Térmica emprendedores: programa para emprendedores culturales que durante 6 meses, dispondrán de un espacio para trabajar, compartir ideas y conocimiento, además de recibir formación específica y asesoramiento profesional.

*La térmica coworkers: de manera complementaria pero independiente, se pone a disposición de los emprendedores culturales espacios con tarifas adecuadas al uso basado en el concepto de comunidad.

-Trabajo en red: construcción de una red colaborativa para intercambio de proyectos, propuestas y personas, con iniciativas interculturales poniendo en valor el intercambio de ideas y contenidos. Especial atención se dará al desarrollo de programas de colaboración con otros centros, museos, universidades e instituciones que, demás, abaratarán costes de producción. También ponen el acento en el público buscando la integración en la sociedad y estableciendo una relación productiva, un diálogo, donde todos tienen voz. Resaltar su apuesta por el 2.0 y la presencia en red, abordándola desde un lenguaje propiamente virtual, buscando la interacción y las relaciones de tú a tú.




El edificio de 13.000 m2, ha sido restaurado de forma respetuosa, consiguiendo adaptarse a las nuevas necesidades y a su nueva función. Posee un gran auditorio, salas de exposiciones, talleres, espacio coworking , residencias, oficinas, etc.

Un ambicioso programa de actividades ya está en marcha. En él se incluyen cine, danza, debates, actividades infantiles, conciertos y, por supuesto, exposiciones. Podéis consultar toda la información aquí.

¿Y para empezar? Pues como comienzo La Térmica nos propone una interesantísima exposición del fotógrafo americano Christopher Makos.



Nacido en Massachusetts, criado en California y formado en París, donde fue aprendiz de Man Ray. La ciudad donde llevará desarrollará su actividad será Nueva York. Rodeado siempre de personalidades artísticas, sus colaboraciones más importantes estarán al lado de Andy Warhol.

"Lady Warhol" es el título de esta exposición en la que podremos disfrutar con las fotografías en las que Warhol, el artista pop, posa vestido de mujer emulando las fotografías que Makos había tomado a sus clientas ricas. Para este trabajo, Makos se inspira o, más bien, transgrede el proyecto "Rrose Sélavy" en el que, en los años 20, Man Ray fotografiaba a Marcel Duchamp vestido con ropa de mujer parisina.



Más allá del juego y la experimentación que estas fotografías nos demuestran, debemos ver un discurso propiamente de género e identidad, o quizá ¿transgénero?. Cuestiones como la apariencia de lo masculino, lo femenino y los códigos que socialmente se le otorgan, son revisados y criticados en estas obras. Warhol ya no será él. Posará como ella. Como diferentes ellas pero sin abandonar claves que le definían, como la corbata o los pantalones vaqueros. Pero ahí no acaban las lecturas,. La frivolidad propia de las clases altas, y de sus grandes mujeres, de mirada fría y abstraída, ociosas y siempre perfectas, a la última, queda aquí retratada como parodia.

"Pero hasta que no llegó el día de la primera sesión de fotos no me di cuenta de que un poco de maquillaje y una pose estudiada no bastaban para transformar a un hombre en un referente femenino. De ahí que decidiese hacer dos sesiones distintas: en la primera, Andy posaba como las mujeres que retrataba en sus obras por encargo. En esas fotos adoptaba la mirada perdida de las mujeres ricas que retrataba sin parar. Después organizamos la segunda sesión de fotos con glamour. Y así, con la ayuda de un maquillador profesional, Andy se transformó en una extraordinaria 'imagen alterada'" Chirstopher Makos



Las obras están fechadas en 1981, época en la que el fotógrafo se convertirá en un referente artístico. A partir de entonces, su obra se expondrá en los más importantes museos. En España, ha habido diferentes muestras dedicadas a él (IVAM y La Casa Encendida) y el Reina Sofía ya posee en su colección alguna de sus obras. 

La exposición podrá ser visitada has el 16 de marzo. La Térmica se estrena por todo lo alto.



El centro cívico, este espacio recién inaugurado, promete y mucho. Un proyecto cuidado, pensado, sin cabos sueltos, que quiere convertirse en referente para la cultura construida por y para todos.

En mi opinión, el mayor reto será demostrar que dentro de lo institucional se puede dialogar, construir y crear cultura abierta y participativa. Que lo público es de todos.

Los seguiré de cerca. Os invito a acompañarme.





jueves, 29 de noviembre de 2012

Capítulo 23. RETRATOS DEL POMPIDOU Y GAULTIER: MIRANDO DENTRO PARA PLASMARLO FUERA.

Ya hace unos meses que acudí a la primera visita privada para bloggers en la Fundación Mapfre Cultura, en su sede del Paseo de Recoletos (Madrid). La última cita fue el pasado jueves 22 de noviembre y las exposiciones a visitar "Retratos: Obras Maestras del Centre Pompidou" y "Jean Paul Gaultier. Universo de la Moda: de la Calle a las Estrellas" (ambas hasta el 6/1/2013). Como siempre, es un placer asistir acompañados por Paula y Javier y por diferentes guías, y da gusto comprobar que a la iniciativa cada vez se unen más bloggers.


Modigliani "Retrato de Dédie 1918


El Recorrido comenzó por la planta baja donde inicia la muestra de los retratos del Centre Pompidou. Esta exposición ha sido comisariada por Jean-Michel Bouhours (Centre Pompidou) y nos da una visión del género del retrato a lo largo del siglo XX. Está compuesta por 80 obras, principalmente pintura, aunque también cuenta con esculturas y dibujos. 


Brancusi "Musa Dormida" 1910


El sentido de la visita está diseñado cronológicamente pero, es interesante resaltar, que existen ejes transversales que la articulan, como por ejemplo: "la sala de las mujeres". Comprobamos que el género del retrato sufre, a partir de la llegada de la fotografía, un cambio sustancial, pudiendo los artistas abandonar la copia fiel del modelo/naturaleza (mímesis) para dar rienda suelta a la subjetividad tanto del retratado como del propio artista. Se captarán rasgos psicológicos, se mostrarán todos los estratos sociales (prostitutas, trabajadores, artistas), se dejará salir la visión del artista, a veces crítica, del personaje que se retrata, representando la fealdad, en muchos casos.


Bacon "Autorretrato" 1971



Saura "Retrato Imaginario de Tintoretto" 1967


El gran peso de la exposición recae sobre las vanguardias históricas aunque se muestran obras fechadas hasta el año 2001.

El montaje es impecable, como siempre, pero me gustaría resaltar la iluminación que combina una luz ambiental, con la iluminación individual de cada pieza, sirviéndose de unos focos especiales que actúan con lentes parecidas a las de las cámaras de fotos. Éstas crean un efecto espectacular, consiguiendo que las  obras parezcan retroiluminadas, o quizá, proyectadas sobre la pared.


Currin "The Moroccan" 2001


Esta exposición tiene verdaderas obras maestras de grandísimos artistas, entre los que resaltaría a Modigliani, Picasso, Bacon, Tamara de Lempicka, Derain, Dubuffet, Saura, Giacometti, Currin, Brancusi...


Dubuffet "El Vigilante" 1972


"Estamos hechos de mil ojos. La ilusión es el yo que pretende ser uno" Jean-Bertrand Portalis





Decir que, en un principio, la exposición de J. P. Gaultier no me llamaba especialmente la atención. ¡Qué equivocada estaba!.

Comisariada por Thierry-Maxime Loriot y coordinada por Paula Susaeta, todo en esta muestra es un despliegue de ingenio, imaginación, creatividad y medios. Si alguien dudaba de que las tareas de comisariado, montaje de exposiciones o la propia moda, podían ser obras de arte, en ella cualquier objeción se disuelve. ¿Espectacular? Sí, lo es, y además arriesga, comunica, entretiene, divierte (¡mucho!)... No puedo ocultar que disfruté como hacía mucho tiempo.







La retrospectiva, al contrario que la exposición de los retratos del Pompidou, no se organiza de forma cronológica, sino entorno a unos nudos temáticos que mezclan desde sus primeros diseños  prêt-à-porter, aún en materiales digamos "pobres", con diseños de alta costura. En total más de 125 conjuntos que se acompañan con vídeos, bocetos, fotografías y obras (de A. Warhol o Cindy Sherman como algunas familiares del propio Gaultier) que nos meten de lleno en el universo creativo de este artista que sacó al mercado sus primeras prendas en 1976. Éstos nudos temáticos son: 

-La Odisea De J.P Gaultier




-El Tocador



-A flor de piel





-Punk Cancán



-Jungla Urbana



-Metrópoli






-Jean Paul Gaultier y Pedro Almodóvar




En cada uno de estos nudos los modelos siguen una lógica, un discurso. Nos encontramos con sus marineros. sirenas y vírgenes, la ropa interior sublimada y llevada al exterior, la colaboración de Jean Paul con el mundo de la música pop o la danza (todos tenemos en la cabeza los corsés con el pecho en forma de cono que hizo para Madonna y que la estrella luciría en diferentes tours), la influencia de las diversas tribus urbanas o la de culturas alejadas del mundo occidental.







Los maniquíes están vivos, nos hablan, Gaultier saluda al visitante, algunos hasta cantan y nos tiran besos. Cada sala, cada detalle está cuidado al milímetro, consiguiendo ambientes cambiantes, diferentes, desde un escaparate hasta una pasarela o un camerino. Cada tocado está realizado de forma artesanal por un pequeño negocio parisino que trabaja con el modisto, cada par de zapatos es único, como cada prenda del modisto, algunas de ellas, con más de 1000 horas de costura a mano.... Y así podríamos seguir hasta el infinito, pues la vista se pierde en la cantidad de pequeños y pensados objetos, obras, que ocupan cada espacio.

Como es normal, en la selección de obras se ha dado relevancia a esos modelos en los que el artista deja sentir la influencia española. Cuentan que aunque a él le horrorizaban los toros, cuando venía de vacaciones siendo un niño a España, procuraba ver los trajes de los toreros que tanto les fascinaban. Se expone, incluso, el osito de peluche al que hizo sus primeros diseños. ¡Ojó!, el sujetor cono ya lo diseñó con cartón para su osito Nana.




Sólo hay una cosa que no me gustó, y no fue exactamente de la muestra: ¡¡¡supe que algunas chaquetas y camisas de Kurt Cobain son creación de Jean Paul!!!! Lo siento, fue duro, destrozaron la imagen de mi ídolo adolescente ;).

"Creo que hoy día la manera de vestirse es una forma de expresión artística. Lo que hacía Saint Laurent, por ejemplo, era arte con mayúsculas. El arte está en cómo se pone el atuendo completo. Fíjese en Jean Paul Gaultier; lo que él hace es realmente arte". Andy Warhol


Cindy Sherman vestida por Gaultier  1983


Si queréis disfrutar de una exposición única, no dejéis de visitarla. El lugar es agradable, los trabajadores amables, y además, es gratuita la entrada. No hay excusas.

Muchas gracias y besos a Paula y Javier

Fotos cortesía de María Sanchez y Fundación Mapfre Cultura.



martes, 5 de junio de 2012

Capítulo 17. YO VULGARIZO, TÚ VULGARIZAS, NOSOTROS VULGARIZAMOS.

Lo primero de todo, a la hora de comunicarnos, es hablar el mismo lenguaje. A mayores obstáculos en el lenguaje, más difícil será transmitir nuestro mensaje y hacernos comprender. Ya sé que ésto lo sabemos todos, pero en muchos ámbitos y ocasiones, existen personas que parecen olvidarlo. 

Si nos fijamos bien, parándonos un momento en las palabras que usamos habitualmente, podremos observar la cantidad de matices que unos caracteres o sonidos encierran, y que van más allá del mensaje que en ese momento queremos dar. Llegan a tocar la idiosincrasia propia y común, colectiva. La manera de hacer de allí donde aprendiste a hablar. Cuando vivía en Roma, una de mis jefas era filóloga (italiana, claro) y recuerdo tener charlas casi a diario sobre palabras y expresiones, sobre cómo reflejan la manera de pensar de un pueblo, comparando entre el español y el italiano. Debo reconocer que me encanta perderme en este tipo de reflexiones.

Todo esto era sólo una presentación del tema del que quería hablar en este post. En algunos seminarios y congresos de museología, he encontrado personas que defendían que, usar un lenguaje directo, claro, sin perdernos en términos excesivamente técnicos (sólo aptos para expertos) dentro del museo, era vulgarizar el lenguaje.

                                   


Bien pues, yo no puedo estar más en desacuerdo con esta idea. A mi parecer, la accesibilidad en el museo comienza por el lenguaje. Recordemos que la tendencia, que no es sólo moda, sino la nueva forma de entender el museo, es llegar a cuantas más personas mejor. Por ello, usar un lenguaje experto y elitista, conseguirá lo contrario. ¿Cómo podemos esperar que la gente se sienta atraída por conceptos que no entienden y de los que nunca oyeron hablar?. Y además de no entendernos, creamos una sensación en ellos de estar por debajo, de ser menos, de no tener una educación tan elevada... Es decir, justo lo contrario de lo que se pretende. A mí no hace más que enfadarme encontrar a personas que piensen así, y lo peor, es que siempre ha sido gente joven. Los que están empezando.

Debemos tener en cuenta también otros factores que en todo ésto, entrarían en juego. En España la mayor parte de los museos son públicos, y eso significa que no sólo el dinero con el que realizan su actividad, es de todos y recaudado de nuestros impuesto, si no que también los fondos, la colección, el patrimonio que conservan, custodian y difunden, es nuestro. ¿Sería lícito entonces que los que lo gestionan, que no son más que eso, quieran hacerlo inaccesible al público, su dueño?, ¿cómo podríamos pedir que los ciudadanos valoren su patrimonio, su cultura, su pasado si lo alejamos de ellos, si les ponemos trabas para que puedan conocerlo, respetarlo y cuidarlo?. Estoy segura que profesionales de este tipo son los que después se quejan de que la gente no se fije, no comprendan ni valoren su entorno. Pura hipocresía  y clasismo, tal y como yo lo veo.

                                            


Por otra parte, las instituciones privadas o mixtas, dedicadas a la cultura y al arte de un modo u otro, reciben dinero público, sea a través de subvenciones, edificios cedidos, fondos. Éstas lo tienen mucho más claro, pues si consideramos también la cultura como producto (de enriquecimiento, claro) a más visitantes, más pago de entradas, más compras de merchandising, más cafés en la cafetería de sus instalaciones...

Yo tampoco comparto la idea de tener que llevar a todo el mundo al museo a la fuerza. Últimamente parece que se ha convertido en una obligación. Si no vas a ver la última exposición de turno del museo X, no molas, no estás "en la onda". No, no creo en eso. Pienso que las personas deben disfrutar de lo que vayan a ver y por ello, deben decidir qué les apetece y qué no. Pero sí que estoy convencida que los profesionales somos los que debemos darles las herramientas, ponerlo a su alcance, darles a conocer la exposición tal o la actividad cual, y que sean ellos los que, teniendo esa información (cercana, amena) decidan cuándo quieren disfrutar de esa experiencia. Únicamente de esta forma se tendrá un buen recuerdo del museo. Lo considerarán una forma de ocio, aprendizaje, reflexión y disfrute.

                                     


El museo de hoy y el del mañana, es un museo democrático donde hay sitio para todos. Dónde vamos a disfrutar, a conocer lo nuestro y lo de otros, que también es nuestro, pues son manifestaciones propias de la humanidad. El museo debe ser un ente descodificado, que no descontextualizado. Es la sociedad la que legitima y da sentido a los museos. Ellos deben integrarse en su entorno y formar parte activa de él.

SeñorAs, si pensar exposiciones, textos de pared, actividades, etc con palabras entendibles por la mayoría, si acercar nuestro patrimonio a todos, es vulgarizar el lenguaje, yo soy muy vulgar. Mucho, y me alegro de ello.


miércoles, 29 de febrero de 2012

Capítulo 12. LA CULTURA EN ANDALUCÍA: ¡ANDALUCES!, ¡LEVANTÉMONOS DE UNA VEZ!

Andalucía me gusta, es normal, es el lugar donde nací. Supongo que a todos nos pasa eso. Pero eso no significa que no pueda ser crítica con muchas de las cosas que ocurren aquí. Es más, lo creo una necesidad. Mirarse el ombligo nunca ha sido sinónimo de progreso.

No es discutible la riqueza de nuestro patrimonio histórico-artístico, ni las posibilidades que de él se derivan. La construcción de cultura, la gran cantidad de profesionales, artistas, pensadores, gestores culturales, etc. ¿Entonces, por qué nos encontramos en esta situación?.

                                


Bien, creo que debería primero, decir cuál es, en mi opinión, la situación a la que me refiero. Me parece realmente asombroso que, teniendo esta materia prima y personas formadas para poderla difundir, conservar, estudiar, nos encontremos con un éxodo extraordinario de profesionales. Yo la primera, ya que a falta de salidas profesionales aquí, he estado y estaré encantada de ir allí donde se me reconozca y se me necesite.

¿Por qué, por ejemplo, en el ámbito de los museos es imposible conseguir un trabajo?. Te sientes afortunado si consigues una beca de 3 meses en la que no te pagan, haces el trabajo de un profesional (no en prácticas, sino, en la mayoría de ocasiones, suples la falta de ese profesional) y que no tendrá continuidad, porque claro, somos muchos y siempre habrá alguien dispuesto a trabajar gratis. En ocasiones, hasta consigues un puesto, que estará por debajo de tu formación o en el que las condiciones laborales serán pésimas. Pero te prometen que tu oportunidad llegará. Y no, no llega. 


                                  


Y bien, podéis decirme "ésto ocurre en toda España". Sí quizá, pero me resulta como poco curioso que, dejando al margen los museos a los que sólo se puede acceder aprobando una oposición, el resto están dirigidos y gestionados por profesionales de fuera. En principio no dudo de la valía de estos profesionales, aunque, ¿por qué no?, quizá deberíamos estudiar los casos. Lo resalto, porque me resulta muy significativo que ésto no sea una excepción, sino una constante en las instituciones museísticas. ¿Ejemplos?. No los creo necesarios, supongo que todos tenemos los nuestros en la cabeza...


                                    



Pero lo peor de todo no es eso. Lo más grave es que, al final, uno se acaba creyendo que todo lo de fuera es mejor. Que cualquier cosa que venga de más arriba de Despeñaperros, sólo por eso, ya es digna de que nos postremos. Estamos acostumbrados a ser siervos, a que los demás nos manden, nos digan qué y cómo, y nosotros obedecer. Y es que, no seremos reconocidos hasta que no nos reconozcamos nosotros. ¿Por qué estos complejos?, ¿por qué este sentimiento de inferioridad?.

Por otro lado, me aburre soberanamente la actitud de algunos andaluces culpando de todos nuestros males a los demás: el Gobierno autonómico, el central, Europa, EE. UU., o hasta a Dios "que nos dio esta maravillosa tierra, pero que nos hizo vagos". ¡NO LO SOPORTO!. 

Y nos enfadamos por los tópicos que circulan sobre los andaluces: que si estamos todo el día con el fino y las sevillanas, que si somos unos beatos retrógrados, que si viva la Semana Santa y la Virgen del Rocío... ¿Estamos haciendo algo, cada uno de nosotros, por cambiar esa imagen?. Yo sí, o eso creo y espero. Por ello me duele darme cuenta de que muchos prefieren ser "la Juani" de esa serie horrorosa que era "Médico de familia", a ser Lorca, María Zambrano o Falla.

Tenemos miedo de ser independientes. Poco a poco, van naciendo empresas e iniciativas culturales originales y de calidad, y aunque a trancas y barrancas, muchas van hacia delante. Podemos. Basta de excusas.


                                               

¿Y los que tienen la posibilidad de crear empleo?, los que tienen el poder adquisitivo para hacer de Andalucía un lugar próspero, con alternativas, ¿hacia dónde están mirando?. ¿Creen en sus conciudadanos?. Las administraciones públicas, ¿creen ellas o deciden dar a dedo los puestos relevantes en cultura, sin primero, sopesar el valor de los profesionales de forma igualitaria, democrática?.

Andalucía es una tierra extraordinaria, pero, mientras no seamos nosotros mismos los que nos valoremos, será difícil que lo hagan los demás.



lunes, 19 de diciembre de 2011

Capítulo 7. SEGUIDORES Y SEGUIDOS.

  La idea para este post me vino de diferentes lugares. Por un lado, el artículo de "El País" basado en el estudio que había realizado el portal Dosdoce sobre museos y redes sociales. Por otro, el curso al que asistí en el Museo Picasso Málaga, los días 17 y 18 de noviembre, titulado "Redes sociales y museos: reputación y credibilidad en la red", y en el que Javier Celaya, socio-fundador de Dosdoce, hablaría de éste y otros temas relacionados en su ponencia (Link de Cultopía Gestión Cultural donde están colgados los audios de las ponencias). Por último, el artículo de Dosdoce  "Conexiones entre museos en las redes sociales",  que es el resultado de una investigación en la que han seguido la actividad en las redes sociales de 50 museos, centros de arte e instituciones culturales españolas.

  Pues bien, sí, los museos están en las redes sociales, principalmente en Twitter y Facebook y es hoy, a diferencia de unos años atrás, cuando verdaderamente las usan. Han pasado de la página web en la que se muestran contenidos de forma unidireccional, a ampliar su presencia con perfiles en estas redes 2.0., pero, ¿han cambiado su discurso?.

  Si algo sacamos en claro del curso "Redes sociales y museos", es que el lenguaje 2.0. se está elaborando en este preciso momento, por ello, damos palos de ciego todos, pues no hay aún un código específico, una formulación idónea que nos haga tener éxito y cumplir con nuestros objetivos. Aún así, cabe tener claro diferentes aspectos:

-Una institución cultural debe marcarse unos objetivos concretos, unas directrices que marquen su presencia en las redes. 
-Deben tener presente que, en una red 2.0. es básica la interacción con sus seguidores y fans (para informar exclusivamente ya están las páginas web). 
-Es necesario escuchar y hacer partícipes a sus seguidores, pues la comunicación es enriquecimiento.
-Aprender de las estrategias fallidas es una forma de avanzar, y no sólo de las nuestras, sino también de las de otras instituciones con intereses y contenidos semejantes a los nuestros, con las que además, debemos mantener un contacto, buscando nexos de unión, de debate, de esfuerzos comunes.

  Hasta ahora y todavía hoy, hemos trasladado los códigos y formas de actuar de la realidad, o si queréis, de lo analógico, a lo digital. Pero es hora de que nos demos cuenta que las redes son otra cosa. En mi opinión, una de las transformaciones básicas es la democratización y el potencial de cada uno de nosotros en ellas. Allí no hay jerarquías ni clases, por lo que cada usuario es susceptible de atraer seguidores y generar contenidos altamente interesantes para el círculo en el que se mueve. Este es el gran fallo de las instituciones. Llegan a Twitter o Facebook con el atril a cuestas, esperando que ellos hablen y todos callen y escuchen, pues ha hablado la autoridad. ¡ESTO ES UN GRAVE ERROR!. Como digo, hay mucha gente que dice cosas muy interesantes, tanto o más que las instituciones, es más, las instituciones ¿quienes las forman?. La sabiduría, ahora más que nunca, en un mundo donde das una patada a una piedra y aparecen mil personas con estudios superiores en paro, no pertenece sólo a las instituciones y universidades. De hecho, creo que no debemos caer en el error de igualar estudios superiores con sabiduría. En las redes sociales, la encuentras por ejemplo con un follow inesperado. No digo que no haya que seleccionar. Obviamente sí hay que hacerlo, pues por muy interesante que sea la física cuántica, yo no entiendo ni jota y quizá no me apetezca entrar en debates sobre ello. Pero esta selección, ¿en qué se está basando?. Está claro que si eres crítico, comisario, galerista, periodista cultural, etc de renombre a estas instituciones le interesas. ¿Y su público?. Aquellos que hacemos que el museo tenga sentido porque sin visitantes no hay museo, ¿esos le interesan?. La respuesta que dan en el artículo de Dosdoce es, en líneas generales, NO. Por supuesto hay ejemplos de instituciones y museos que sí se interesan por sus seguidores con excelentes resultados. Bien, ¿a qué esperan para aprender de ellos?. Además, pienso que hay que añadir aquí a todos aquellos profesionales (VIP's) que, incluso te agradecen abiertamente que los sigas, pero que no devuelven el follow. Yo me imagino que en su interior piensan: "¡Qué bien!, ¡cuánto vas a aprender de mi y de mis interesantes ideas!". En ocasiones te diriges a ellos, puede ser que hasta felicitándolos por algún comentario o escrito, pero nunca responden (se oyen grillos en la lejanía). ¿Es esta la actitud?. No quiero que me malinterpretéis. Yo no pienso que mi yo cibernético deba interesar a todo el mundo, por supuesto que no. Doy las gracias a los que me siguen, y si te sigo es, sin duda porque creo que tenemos algo que compartir, cosas en común, podemos establecer un diálogo. Pero, que no me lo niegue nadie, cuando no responden o no te siguen aquellos a quienes consideras puntos de referencia en tus intereses, fastidia. Por ello, y de esto también se habló en el curso, cuando una institución, museo o profesional te sigue y dialoga contigo, nace la empatía. Uno siente que lo que dice interesa, y eso es gratificante.

  Quiero citar a Antonio Rodríguez de las Heras, Catedrático de la Universidad Carlos III, que me inspira y me enseña el camino dentro de las redes sociales con sus brillantes reflexiones. Todo un ejemplo de sabiduría, humildad e interacción:


Las redes sociales son el resultado de una prometedora intervención urbanística en la megalópolis de la red


"La actuación urbanística ha demolido algunas manzanas de viejas edificaciones,
con calles estrechas por donde sólo se podía pasar,
y ha dejado un espacio despejado y abierto,
que pronto se ha convertido en un lugar de afluencia y encuentros espontáneos:
una plaza.


A los lados de la plaza se mantienen
entre altivos e incómodos,
nobles edificios con sus escalinatas y pórticos.


Dentro de ellos está
el púlpito,
la cátedra, 
la tarima,
el escenario...
La gente entra impresionada por la magnificencia del edificio,
y escucha y ve lo que llega desde estos lugares destacados.


Pero ahora
y cada vez más,
la gente comienza a quedarse fuera,
en la plaza,
de la que sale un rumor,
que no es ruido,
de incontables corrillos,
en los que se arremolina esta marea humana
que llega por todas las calles que desembocan en la plaza.


Desde los imponentes edificios,
aunque ya con algunas vergonzosas grietas,
se contempla con inquietud este reflujo de asistentes a sus ceremonias.


Ya no funciona el desperdiciar lo que sucede en la plaza,
y cerrar puertas y ventanas
para que no perturbe lo que los de dentro llaman ruido,
y no rumor,
de la plaza.


Por eso algunos se han decidido a bajar a la plaza,
pero con sus púlpitos,
cátedras,
tarimas, 
escenarios.


No es esto.
Porque lo que tienen que dejar allá arriba,
tras las grandes y sólidas puertas,
son el púlpito, la cátedra, la tarima, el escenario..."


Plaza: Bajo todas las mañanas a la plaza Twitter y me sumerjo en su rumor


"Bajo todas las mañanas a la plaza,
siempre abigarrada,
y me muevo entre los incontables corrillos
que como remolinos de agua o de polvo
se forman por todas partes.
Se habla en ellos de todo lo divino y humano,
Me llegan ráfagas de sus conversaciones, anuncios, prédicas, chanzas...
En ocasiones me detengo por curiosidad,
aunque mi destino cotidiano son unos cuantos escalones desgastados,
pero a la sombra,
donde coincido con quienes acuden también a este punto de la plaza.
Conversamos sin tiempo,
mientras nos envuelve el rumor de miles de conversaciones ininteligibles.
No hay ruido perturbador,
muy al contrario: es acogedor,
como el de la orilla del mar.
Si desapareciera,
enmudeceríamos, sobresaltados, también nosotros.
El escenario de la plaza,
con su gente,
sus tenderetes,
sus edificios poderosos y agrietados,
su sol esplendoroso...
todo seguirá ahí,
pero sin palpitar".

Después de esta maravillosa metáfora, no debo añadir nada más. Queda dicho todo.