lunes, 14 de abril de 2014

Capítulo 56. #MuseosPro.

Más o menos una semana después de haber lanzado la convocatoria, habiendo leído vuestras propuestas y habiéndolas contrastado con las nuestras, Almudena y yo hemos concretado varios puntos. Hemos querido aclarar qué queremos conseguir con esta iniciativa tuitera. Pues bien, queremos poner sobre la mesa la situación actual de los museólogos, trabajadores de museos y agentes afines. Esto no es hablar sobre museos sino algo más especifico: es hablar sobre las personas que hacen posible que los mismos existan y se gestionen (con más o menos éxito).

Cierto es que el tema es muy concreto, pero en este momento es el que nos interesa a nosotras, y por la respuesta recibida, creemos que a muchos de vosotros también. Por ello, seguimos contando con vosotros para construir este debate.

Bien, pues los puntos que ya tenemos establecidos son los siguientes:
  • El HT: todos queríamos uno más corto y fácil. Barajando las opciones y teniendo en cuenta que además lo usaremos como título para el blog que recoja toda la iniciativa el elegido es #MuseosPro.
  • Fecha y duración: el debate tendrá lugar todos los jueves de junio (cuatro) de 19 a 21 horas. Creemos que con dos horas de charla se podrán tratar largo y tendido los tema propuestos en cada sesión. Nos decidimos por junio por ser un mes lo suficientemente cercano para que nada de lo propuesto pierda fuerza, y lo suficientemente lejano para poder organizarnos e implicar al mayor número de personas e instituciones posible.
  • Invitamos a todos los bloggers que les interese a participar activamente con posts en sus blogs y estamos estudiando la forma idónea de conectarlos todos y relacionarlos entre sí.
  • El blog #MuseosPro se abrirá en mayo. Durante este mes contendrá posts que vayan explicando cada tema y el funcionamiento de la iniciativa. Cuando llegue junio, además, se incluirán los posts que resuman cada sesión y reflexionen sobre ellas.
  • Nos ayudaremos de redes como LinkedIn o Google+ para la difusión del evento y los contenidos generados durante el mismo.
  • Aún siendo una charla abierta a todo aquel que se quiera incluir, debemos tener en cuenta que los principales interesados y conocedores de la temática somos los trabajadores de museos, las instituciones, las empresas colaboradoras y profesionales independientes. Queremos una visión completa del sector en cuestión.

Aún quedan cosas por perfilar, pero este es el primer paso. Esperamos vuestra colaboración y participación.  


viernes, 4 de abril de 2014

Capítulo 55. ¿COMENZAMOS? #MuseumProfessionalsWeek

Como cuenta en este post Almudena López Molina, la semana pasada mientras participábamos en la #MuseumWeek, iniciativa en twitter, en la que durante una semana museos de varios países europeos (entre ellos España), se me ocurrió casi como anécdota, organizar una #MuseumProfessionalsWeek. Si es verdad que dije que sirviera para incentivar la contratación, pero claro, no era una propuesta en firme. Era más que nada, un comentario. En cualquier caso, fue genial encontrar respuesta inmediata en Almudena que se puso manos a la obra con ese post que habéis leído. Hoy en twitter ha comenzado el debate/organización de la propuesta. Estamos en marcha y os invitamos a todos a participar.

Bien, lo primero, creo, es organizar el formato: según hemos visto tras la #MuseumWeek, una semana entera dedicada a diario podría resultar contraproducente, pesada e incluso perdernos en la búsqueda de nuestro objetivo. ¿Sería mejor, entonces, concretar un día de la semana y una hora para comenzar el diálogo?

Segundo: ¿cuáles son nuestros objetivos?

-Definir el perfil profesional del trabajador de museo, en sus diferentes departamentos y funciones.
-Dar luz a las vías para acceder a un puesto de trabajo para museólogos y profesionales de museos.
-Hacer partícipes a todos los agentes. Debate abierto a todos los profesionales que deseen aportar ideas en una situación de crisis y un entorno complejo.
-Fomentar el debate entre profesionales (con trabajo remunerado o sin él) para que las diferentes visiones y propuestas enriquezcan la labor de todos ellos.
-Incentivar las iniciativas comunes entre los diferentes agentes (profesionales de instituciones, profesionales independientes, gestores culturales, educadores, etc).
-Usar las herramientas a nuestro alcance para dejar constancia de la iniciativa y de los resultados. ¿Un blog, por ejemplo?
-Poner sobre la mesa las debilidades y fortalezas del sector. Promover un debate sin complejos y sin autocomplacencia. La crítica constructiva y autocrítica como lema.

Tercero, elaboración de la iniciativa y el plan de acción de forma conjunta entre todos los interesados.

Cuarto y último, puesta en común de las conclusiones y evaluación de los resultados. ¿Habrá alguien dispuesto a publicarlos más allá de nuestros propios blogs?

Hace más de una año, en otra de las interesantes charlas que se dan en twitter, unos cuantos (ahora no recuerdo bien quiénes eramos, pero bastantes), decidimos montar #MuseumRevolution, que básicamente quedó en un conjunto de buenas intenciones sin continuación. Eso sí, aún tenemos nuestro grupo privado en Facebook. Con #MuseumProfessionalsWeek nos empeñaremos en que no ocurra lo mismo.

Pues esto es todo. Más o menos lo que contaba Almudena en su post. ¿Comenzamos? Podéis ir dejando vuestras impresiones, sugerencias, ideas, en los comentarios de cualquiera de los dos posts. Almudena y yo (aún no sé cómo), iremos organizando la información para hacerlo realidad cuanto antes.

#MuseumProfessionalsWeek, #MuseumPrefessionalsDay, #MuseumProfessionalsHour... cualquiera, pero ya. Es necesario, nos divierte y nos motiva.


miércoles, 2 de abril de 2014

Capítulo 54. ROSAS.

Hace treinta años, en 1984, se presentaba por primera vez en España la coreografía "Rosas Danst Rosas" de la coreógrafa belga Anne Teresa De Keersmaeker. La ciudad elegida fue Granada. Cuando conocí este dato quise ser mayor, haber tenido en el 84 unos 15 o 20 años y no 4, y así haber podido disfrutar de ese maravilloso estreno.
 
Treinta años después, hace un par de domingos, "Rosas Danst Rosas" volvió a Granada y, por supuesto, no podía faltar. Mis lectores saben que hace años practiqué danza contemporánea pero esa base, digamos teórica, no la tengo. Hay que aprovechar la curiosidad. Un día por casualidad buscando vídeos de danza contemporánea, discubrí la película que, en 1997, Thierry De Mey realizó con diferentes elencos de bailarinas que, desde el estreno de la coreografía en 1983, la habían representado por todo el mundo. La localización y los escenarios, una vieja escuela técnica en Lovaina (Bélgica), son un genial acierto que contextualizan la coreografía de forma magistral.



 
 Rosas Danst Rosas, Film by Thierry De Mey, 1997


Anne Teresa De Keersmaeker, formada en la escuela MUDRA en Bélgica y en la New York Tisch School of  the Art, se convirtió desde muy joven en coreógrafa postmoderna de referencia gracias a su espectáculo "Rosas Danst Rosas", que ya se se ha convertido en un clásico contemporáneo. Con apenas veinte años su tercera coreografía, la que le daría la fama internacional, se presentó en el Festival Kaaitheater de Bruselas. En ella, Anne Teresa bailaría junto a Fumiyo Ikeda, Michèle Anne De Mey y Adriana Borrielo. Los premios recibidos desde entonces y las magníficas críticas de medios entendidos, avalan la calidad de la pieza. El éxito conseguido con esta coreografía dará lugar a la creación de su propia compañía, llamada Rosas como no podía ser de otra manera. Todos estos años después, "Rosas Danst Rosas" sigue siendo uno de los puntos fuertes del programa.

"Un coreógrafo que te hace pensar y sentir a la vez, haciéndote consciente de ambos procesos al mismo tiempo, es difícil de encontrar. Anna Teresa De Keersmaeker, nacida en Bélgica en 1960, lo consigue. Tras alcanzar prominencia en el circuito escénico europeo durante los últimos cuatro años por un conjunto de piezas meticulosamente detallistas, ha sido descrita con frecuencia como una mezcla entre Lucinda Childs y Pina Bausch."

                                                                                       Anna Kisselgoff, The New York Times, 9/11/1986


 Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich, 1982

La pieza, dividida en cuatro partes o actos, resulta desde el primer momento hipnótica. Los movimientos repetidos infinidad de veces parecen convertirse en una especie de regla matemática, una fórmula mágica en la que cada cierto tiempo se introduce un "error" o variación, que a su vez, acaba convirtiéndose en nueva regla. Movimientos casi marciales, a veces violentos, que se mezclan con gestos cotidianos, humanos, conocidos, que desplazan la dureza y dan paso a la ternura. Las miradas que las cuatro bailarinas se dirigen y estampan en el público, nos conmueven. Consiguen que veamos no sólo a geniales bailarinas, también nos presentan a personas que quieren establecer complicidad con el público y que, de algún modo, lo hacen partícipe.

Es una pieza que requiere de una concentración y una calidad técnica que asombra. Los movimientos sincronizados al máximo, totalmente definidos y medidos, se llenan de naturalidad al mismo tiempo que el espectáculo va avanzando. Ellas, que comienzan perfectamente peinadas, vestidas, impolutas, finalizan la pieza agotadas, con la respiración alterada, sudadas, despeinadas. No es casualidad. A Anne Teresa le interesa que el público sea consciente del esfuerzo que supone la danza. En la estricta coreografía hay incluso lugar para el error y para el descanso. El baile se hace real. Forma parte de las personas. No crea un mundo ajeno o fictício.

En el primer acto, el más serio, las bailarinas se deslizan por el suelo. No hay música, sólo el ruido de la propia sala y las respiraciones, suspiros y manotazos, que consiguen convertir en sonido.

En el segundo, para mí el mejor, colocan sillas de madera en diferentes planos. Aquí la música repetitiva, metálica y mimimalista que compusieron para la obra el mismo Thierry De Mey y Peter Vermeersch, define perfectamente los movimientos. Son la misma cosa.

En la tercera, las bailarinas ya en pie, juegan con los planos y las distancias, por supuesto sin olvidar nunca la geometría. La iluminación define esos planos, dirigiendo la mirada hacia la bailarina que introduce la variación.

El último acto, el cuarto, es la explosión del baile. Se usan las diagonáles, las distancias, los planos, incluso los círculos. La pieza se cierra con las bailarinas agotadas y removidas recordándonos los movimientos claves de la coreografía, ya casi sin aliento.

Una obra maestra de la danza contemporánea que va fluyendo ante ti y que finaliza en un climax que une a público y bailarinas. Te mantiene boquiabierta desde el inicio admirando cada detalle perfecto, cada respiración, cada movimiento violento o lleno de ternura. 

La página web de "Rosas Danst Rosas" está totalmente en sintonía con la propia coreografía. Ofrece información, fotografías, vídeos en los que Anne Teresa te da la bienvenida o te explica los pasos, puedes descargarte la música gratuitamente, aprender la coreografía para después grabarte y compartirla con todos los demás en la propia web. ¡Fantástica iniciativa!


 De Boomhut danst Rosas

Finalizo con un consejo: si "Rosas Danst Rosas" pasa por vuestra ciudad, no os la perdáis.



viernes, 14 de marzo de 2014

Capítulo 53. ARTE DIGITAL Y UN CAFÉ.

Este año se ha celebrado la III edición del encuentro "Arte y Un Café". Si sois seguidores del blog ya sabréis en qué consiste y si no, os lo explico inmediatamente: Arte y Un Café es un encuentro on y off-line de profesionales del mundo del arte y todo aquel que esté interesado, en el que se tratan temas que están de relevancia, planteando problemáticas y dando respuestas a través de la discusión y el debate. Este año, los días 20 y 21 de febrero, con sede en La Trasera de la Facultad de BB. AA. de la Universidad Complutense de Madrid y Fundación Telefónica, se dialogó en torno a las problemáticas y características del arte digital además de las formas en que el arte se mueve en red, o arte en digital. 

Alrededor de un mes antes, Nuría García, directora del evento, se puso en contacto conmigo para ofrecerme ser la moderadora de una de las mesas redondas, la que se llevaría a cabo en La Trasera. Desde el primer momento comprendí que era una responsabilidad que exigiría de mí horas de trabajo: búsqueda de información, obras, artistas, historia... Mi contacto con el arte digital no es que fuera escaso, pero desde luego, no soy una especialista. Un mes más tarde ya estaba lista para enfrentarme a esa labor, y sobre todo, había disfrutado muchísimo.





Hablar sobre arte digital es bastante difícil pues, aunque no lo parezca, es bastante desconocido. Los primeros ejemplos de esta tipología artística se dan no muy lejanos en el tiempo, en torno a los años 60. lgunos de los artistas pioneros en este campo fueron Nam June Paik, Nicolas Schoffer, Ben Laposky o Eusebio Sempere en España. Los primeros ejemplos podemos encuadrarlos dentro del "Computer Art, que se basa en el uso de algoritmos para la creación de arte mediante computadoras a fin de lograr la interacción entre observador y obra y la autogeneración de esta" (1).

Tras estas primeras experimentaciones, el arte digital ha ido evolucionando por muy distintas vías y derivando en una cantidad ingente de tipologías que abarcan desde el uso de las redes sociales, la biología, los robots, la realidad virtual, etc.

Es por ello que, La definición de arte digital plantea en sí misma cierta ambigüedad pues, si bien es verdad que podríamos entender que cualquier manifestación artística realizada con un ordenador pudiera considerarse digital, el hecho es que el arte digital debe usar los lenguajes propios digitales. Lo digital debe ser no solo un soporte o un procedimiento, sino también, un fin. El arte es digital cuando su existencia no podría darse en lo analógico. Esto, que puede resultar obvio, no lo es tanto y en Arte y Un Café, pudimos comprobarlo. ¿Una obra es digital cuando en su proceso de elaboración utiliza un ordenador pero que en el resultado es concebida como una obra analógica? Mi respuesta es no. Según Berenguer, las características del medio digital que afectan al arte son: la espacialización, la ingravidez y la interactividad (2).




Eduardo Kac, Alba, 2000

En estos momentos, cuando ya tenemos unos 50 años de perspectiva para valorar las obras digitales producidas, se nos plantean diferentes problemáticas. Una de ellas, la conservación como uno de los grandes retos. La unión de arte, tecnología y ciencia hace que no solo las instituciones, sino también los artistas, deban plantearse nuevos modos de hacer. Consideraciones como la mutabilidad para la preservación, el archivo o el documento toman gran relevancia en estas manifestaciones artísticas. Hay una necesidad urgente de incorporar a personas con formación en ingeniería, informática o biología dentro de los equipos de conservación y restauración que las instituciones que se dedican a este tipo de obra, tienen.

El arte digital propone un cambio de modelo: nace un nuevo concepto de artista (anónimo, múltiple, co-creador). Un artista que ya no está solamente o necesariamente formado en BB. AA. sino que además es ingeniero, científico, etc, e incluso, el artista puede necesitar de un equipo que le ayude a la realización de la obra. Esto tampoco debe sorprendernos pues es una práctica que ya se implantó en el barroco. De nuevo, y tras muchos años de alejamiento entre materias de estudio y práctica, arte y ciencia vuelven a unirse, necesitarse y retroalimentarse. Del mismo modo que ocurría en el renacimiento, los artistas-científicos son los nuevos Leonardos; un nuevo concepto de espectador donde prima la experiencia, la interacción y no solo la contemplación. El espectador muy frecuentemente pasa a ser co-creador; un nuevo tipo de mercado pues las obras digitales no siempre son objetos. Una de las grandes quejas de los artistas digitales sigue siendo la dificultad para la venta. Si para un artista tradicional ganarse la vida con su arte es difícil, para uno digital aún más porque el mercado aún está barajando las posibilidades de adaptación; un nuevo concepto de exposición, de muestra, ya que en muchas ocasiones este arte ya solo se entiende para ser visto en la pantalla del ordenador y éste puede encontrarse en cualquier lugar, no necesariamente, en una sala de exposición; un nuevo tipo de licencias de autoría que significativamente son la resistencia a los jefes de la red y los productos informáticos. A través de licencias libres, la obra puede mutar, y al hacerlo, conservarse, además de quedar liberada de la obsolescencia que impone el mercado de productos informáticos. 


Estos cambios hacen necesario el seguir reflexionando sobre las vías en las que canalizar esta producción artística, de manera que su gestión se realice de forma eficaz. El ojo debe seguir formándose como ha hecho siempre pero en este caso, más si cabe, debe desprenderse de ataduras y prejuicios, buscando la experimentación de sensaciones y la participación de forma activa como base para acercarse a unas obras que piden mucho más de nosotros. Nos exigen respuestas.

Sigo sin poder considerarme experta pero ahora puedo decir que me he convertido en una auténtica apasionada.

Notas:

(1). Alsina, Pau. "Humanismo 2.0: Arte, ciencia, tecnología y sociedad". Ed. UOC, Barcelona, 2007.
(2). Bellido Gant, Maria Luísa. "Museos y arte digital". mus-A. Revista de los museos de Andalucía. Ed. Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, Dirección General de Museos. Año III, nº 05, junio 2005, pp. 31-34.


martes, 25 de febrero de 2014

Capítulo 52. GIJÓN EN LOS OJOS DE GUILLERMO G. PEYDRÓ

Guillermo G. Peydró es un joven cineasta  e historiador del arte nacido en Madrid en 1981. Ha sido co-programador del Greenpoint Film Festival (Brooklyn, NY) en 2011, y cuenta ya con premios y reconocimientos de festivales alternativos de Europa y América: sección oficial del DocumentaMadrid 2012, Cinespaña 2012 (Toulouse, Francia),  FIC Puebla 2013 (México), entre otros muchos. Acaba de entregar su tesis en la que profundiza en la relación del film-ensayo sobre arte y las artes plásticas desde el inicio del s. XX.


El Jardín Imaginario
Sus trabajos, encuadrados dentro del cine-ensayo, aúnan un gran conocimiento teórico cinematográfico y artístico, además de aportaciones propias nacidas de la reflexión sobre el propio género, acerca del reconocimiento de la creatividad intrínseca al ser humano o sobre la sociedad como motor de cambio político y cultural. Las imágenes, que en unas ocasiones son recuerdos y en otras intuición, tocan desde lo documental a lo poético, viajando desde su subjetividad (la del autor) a la objetividad de los acontecimientos pasados y presentes.





Participó en la muestra Universo Vídeo_El Otro Audiovisual Español, del 21 de octubre de 2013 al 5 de enero de 2014, comisariada por AlfredoAracil en LABoral, con sus películas Art of The Actor y Louie’s Toy Garden. Tras ello, Guillermo ha resultado ganador del premio Universo Vídeo, convocado conjuntamente por LABoral y el Festival Internacional de Cine de Gijón, pudiendo así disfrutar de una residencia de producción en el Centro de Arte durante el mes de febrero, y que dará como resultado un corto donde Gijón es la protagonista.

Justo unos días antes de comenzar la residencia, Guillermo contestó a mis preguntas y este es el resultado:

Laura: ¿Ha sido el film-ensayo definido por lo que no es más que por lo que es? ¿Nos ofrecerías una definición propia?

Guillermo: El cine-ensayo ha sido acotado por aproximación, a partir de una serie de propuestas que nunca llegan a converger. No es ficción, ni documental, ni experimental (definición en negativo), pero puede incorporar registros de todos ellos. En los libros colectivos sobre el tema, como L'essai et le cinéma (2003) o La forma que piensa (2007), cada uno de los autores propone lecturas distintas, características distintas que sólo coinciden en parte. Cada ensayo busca su forma a partir de su contenido, cada film-ensayo también. La forma de un ensayo de Montaigne sobre la fuerza de la imaginación es completamente distinta de la forma de un ensayo de Thoreau sobre la desobediencia civil, y ésta lo es del gran ensayo de Barthes sobre Japón; pero los tres son perfectos ensayos. El ensayista busca la manera adecuada de ordenar los materiales de que dispone, poniendo énfasis en la forma, y compartiendo, en ocasiones, sus decisiones con el espectador. En un film-ensayo todas las opciones expresivas de la historia del cine son posibles, reunidas por un pensamiento discursivo. Intentemos una definición: un film-ensayo es una obra audiovisual que comparte un pensamiento en acto, partiendo de una serie de intuiciones visuales y temáticas, utilizando para ello cualquier material disponible sin detenerse en fronteras artificiales establecidas por críticos o distribuidores.

L: ¿Cuál es, en tu opinión, el lugar ideal para disfrutar de tu cine? ¿Qué contexto es el adecuado para la exhibición de tus obras?

G: Una de las cosas que más disfruto con respecto a mi cine es precisamente la transformación de la mirada en función del lugar de proyección. El espacio transforma la obra, y una película como Las variaciones Guernica ha tenido un significado radicalmente distinto en sus proyecciones en el festival Documenta Madrid, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Cinémathèque de Toulouse (antigua sede del gobierno republicano español en el exilio), el Parque España de México DF, la New York University o el Museo Reina Sofía, donde está el propio Guernica. El espacio, la historia del espacio, la función del espacio (festival, museo, universidad, galería de arte...), cambian la película cada vez, de la misma manera que el tipo de público de cada uno de esos lugares es diferente en sus expectativas y me enseña a mirarla de forma distinta. La proyección ha sido sin duda de más calidad en la extraordinaria Cineteca de Madrid, donde se vio por primera vez, que en la librería Traficantes de Sueños, pero el debate posterior en esta librería fue sin duda más largo y fructífero, uno de los mejores. El lugar ideal para disfrutar de mi cine son todos los lugares posibles, y a ser posible varios distintos para un mismo espectador.





L: Escribes artículos, haces películas, fotografías…  ¿Es tu cine una manera de extrapolar a la imagen tus reflexiones teóricas sobre arte y sociedad?

G: Mis tres películas principales han sido creadas al hilo de mi tesis doctoral, para ser incluidas en ella. Las he adjuntado en un DVD en la contratapa. Han sido mi laboratorio práctico, con el cual hacerme preguntas sobre mis intuiciones teóricas con respecto al cine-ensayo. Todo film-ensayo es una manera de extrapolar a la imagen las reflexiones teóricas del autor sobre arte y sociedad, pero en mi caso había además una ligazón directa con mi tema de tesis, el cine-ensayo sobre arte. Intento que toda mi actividad vaya en una misma dirección, por economía y ecología de medios. No tengo tiempo físico de dar forma a todos los proyectos que tengo ya previstos, así que al menos intento que mis investigaciones teóricas estén directamente ligadas a mis propuestas prácticas.

L: Parece esencial en tu obra la aportación de las personas de a pie a los actuales problemas políticos, humanos, artísticos…

G: El centro de todo mi trabajo es la capacidad de transformación del arte. El arte es un espejo que refleja a la sociedad que lo produce, es un lenguaje libre cuya misión es decir las cosas que no pueden decirse normalmente (por censura o por pura incapacidad del lenguaje cotidiano). Toda persona es un creador en potencia, pero el sistema educativo institucional se encarga de ir limitando progresivamente el alcance de nuestra imaginación. Algunos de mis artistas de referencia han trabajado este conflicto, formulando nuevas propuestas de ampliación del significado del arte: Jean Dubuffet con respecto al art brut, Joseph Beuys con su idea de la escultura social, donde todos somos artistas, y todos tenemos una gran responsabilidad en la toma de decisiones políticas de nuestra ciudad y país. Beuys era un firme defensor de la democracia directa, el polo opuesto de la idea de votar cada cuatro años y dejar hacer cualquier cosa que el elegido crea conveniente, incluido lo contrario de aquello por lo que fue votado. Este conflicto puede y debe ser pensado (también) desde la perspectiva de la creación estética. El artista aporta mecanismos nuevos para pensar la realidad, el ensayista comparte nuevas formas extraordinariamente libres y arriesgadas de establecer nexos entre ideas, deseos, recuerdos o sueños, y el ensayista audiovisual amplía esta enseñanza al pensamiento en imágenes. Todo ello funciona de manera opuesta al planteamiento clásico del cine de Hollywood: no evasión, sino implicación activa; no montaje invisible, sino manipulación ostensible. Hacer que el espectador salga del cine y el museo con capacidades nuevas de establecer conexiones y formular propuestas.





L: ¿Crees que la verdadera cultura está fuera de la cultura institucional? ¿En qué medida es libre el creador que está institucionalizado?

G: Un artista que trabaja fuera del sistema institucional del arte permite al investigador aislar mejor, quizá, lo esencial del arte como hecho antropológico (caso del art brut), y en ocasiones puede ser más libre desde el punto de vista político (caso del street art). Pero esto no conlleva necesariamente una valoración de que las esculturas del agricultor protagonista de mi película El jardín imaginario sean más válidas o verdaderas que las de Cellini o Brancusi, o que dentro de lo institucional sea imposible la crítica política efectiva. La libertad del artista es una cuestión compleja. No tiene por qué ser más verdadera una que la otra, la que ha sido ya aceptada o recibe apoyo institucional y la que se ejerce en los márgenes, de forma apasionada y en ocasiones sólo reconocida de forma póstuma. Creo que esa verdad depende de la actitud y compromiso del creador con su obra, no del apoyo o aceptación externa que reciba. La libertad del creador fuera del sistema es seguramente mayor en cuanto al planteamiento y menor en cuanto al resultado. Tiene todas las opciones abiertas sobre el papel, sobre el lienzo en blanco, ante la cámara; no tiene ningún compromiso, no se espera nada de él, pero lo que haga tendrá un menor impacto y una menor capacidad de influir en otros. Y una gran parte de la importancia del arte pasa por su capacidad para alcanzar a los demás, ampliar su forma de mirar, su conocimiento, su capacidad crítica. Hacia el lado contrario, las grandes producciones creativas suelen estar maniatadas en demasiados sentidos, y se llega a momentos de anquilosamiento total que en esas alturas resultan difíciles de desbloquear por los compromisos adquiridos. Una posible solución, entonces, es intentar desbloquear la situación desde abajo: buscando nuevas fórmulas con los medios más básicos. En eso ha consistido la carrera de algunos de los cineastas más inquietos, como Alain Cavalier. En todo caso, lo que habría que hacer es dotar de autonomía y libertad suficiente los espacios institucionales de creación, para permitir que la creación sincera tenga cabida en ellos, y que los criterios de aceptación no sean invariablemente económicos, ideológicos, o propagandísticos.


Las Variaciones Guernica
L: ¿Qué artistas han influenciado tu manera de ver el mundo y, por lo tanto, tu manera de hacer en lo artístico?

G: La vida de todo creador es un aprendizaje permanente. Mis influencias con respecto a la idea de arte vienen de todas partes: desde la pintura a la música, la literatura o evidentemente el cine. De El Bosco a Messiaen, de Miles Davis a Cortázar, de Sófocles a Wajdi Mouawad, de Montaigne a Chris Marker. Hoy tenemos acceso a una cantidad desbordante de arte, y todo lo que consumo está de alguna manera en mi cabeza cuando miro a través de la cámara y cuando me siento en la mesa de montaje. En lo estrictamente cinematográfico, tres cineastas han supuesto un punto de inflexión, ampliando decisivamente mi idea de cine. Son Kubrick, Tarkovsky y Chris Marker.

L: ¿Qué retos artísticos y creativos te ha planteado esta residencia en LABoral?

G: En Gijón quiero desarrollar mi trabajo anterior con respecto a las ciudades. La ciudad y sus espacios ha sido desde el principio un espacio metafórico íntimamente ligado con el cine, tanto en el cine de ficción como en el de no ficción. De las sinfonías urbanas de los años veinte a la exploración poética y psicoanalítica de las ciudades contemporáneas, del Berlín de Walter Ruttman al de Wim Wenders, del París de René Clair al de Rivette o Leos Carax, de la contraposición campo/ciudad en Murnau a los finales de Hitchcock en espacios icónicos (British Museum, Estatua de la Libertad,...), la ciudad moderna, que empezó a comprender y retratar Baudelaire, que diseccionó Benjamin, alcanza con el cine nuevas posibilidades de interpretación. Este es mi punto de partida, que contrastaré con la realidad de la ciudad y sus habitantes al otro lado de mi cámara; el de llegada, por el momento, lo desconozco. En todo caso, tengo que ser realista con el tiempo de grabación y los plazos que tengo. El resultado será un acuerdo de mínimos entre la realidad y el deseo.

L: ¿Cómo se relata una ciudad como Gijón a través de la cámara? ¿Qué diferencias encuentras con las otras ciudades en las que has estado investigando?

G: Esto lo sabré a partir del día de mi llegada, porque no conozco Gijón. Hay ciudades más connotadas por la literatura que otras, como París o Londres, y el recorrido creativo puede consistir en dialogar con las miradas previas sobre esos mismos espacios; ésa es la base de mi película El jardín imaginario. En Gijón no tengo toda esa cantidad de literatura asociada, y la mirada será más libre. 


La obra de Guillermo nos coloca ante una variedad de caminos, o dicho de otro modo, de reflexiones, críticas, hipótesis, otorgando al espectador la capacidad de tomar partido. Debemos seguir indagando y preguntándonos. Él abre el diálogo. Nosotros entramos en el juego.

Tendremos que esperar todavía un poco para conocer las preguntas que Gijón nos plantea a través del ojo de su cámara.

                                                                             
                                                                                                 Muchas gracias Guillermo por tu amabilidad


También encontráis este artículo en la web de LABoral. En #LABlog.

English Version.



miércoles, 5 de febrero de 2014

Capítulo 51. CHRISTENBERRY: FOTOGRAFIAR LAS HUELLAS.

Hay exposiciones inesperadas. Pasabas por allí. Entraste. Alguien te habló de ella e incluso te invitaron. No llevabas una idea hecha, ni expectativas. No sé si eso es mejor o peor. Lo bueno de cuando ocurre algo así es que sientes que has descubierto un tesoro o un secreto: "¿Por qué no sabía de la belleza que iba a encontrar aquí? ¿Cómo puede haber tanta delicadeza concentrada en una sala?". Tienes la sensación de llevar 34 años habiéndote perdido algo. Por suerte, lo encontraste.

Lo que describo me ha ocurrido varias veces ya. Curiosamente, casi todas ellas ha sido con fotografía. En ocasiones no se puede explicar tan nítidamente como quisieras la diferencia entre las fotografías imprescindibles y las buenas. Hay muchos fotógrafos buenos. Los imprescindibles son menos.

Do you believe in Jesus. I Do, 1966

Del 25 de septiembre al 24 de noviembre de 2013, la Fundación Mapfre albergó la exposición del fotógrafo americano William Christenberry. Me habían contado que era una muestra deliciosa. Nunca pensé que tanto. Lamentablemente, vivir lejos de Madrid me impidió asistir a la inauguración. Pero esta vez tuve suerte. El Centro de Arte José Guerrero, traería justo después la exposición a Granada. No hacen faltan excusas para ir allí, pero esta vez, además, mi curiosidad me empujaba.

Christenberry nació en 1936 en Tuscaloosa, Alabama. Para mí, que no conozco los Estados Unidos, este dato acentúa mi interés. Los estados del sur durante el siglo XX han sido dibujados como aquel limbo en el que el americano ve pasar el mundo, receloso de lo que ocurre más arriba. Las raíces marcan. Muchos artistas lo reflejan en su obra. En el caso de Christenberry, ellas son el eje central sobre el que gira su producción. Sobre el que reflexiona. Su mirada, llena de sentimiento y extrañeza, se fija sobre lugares que un día reconoció como suyos, intentando retratar el paso del tiempo. Pero no es un tiempo cualquiera. Es el que solo se puede dar allí. Un tiempo que pesa, que se mueve muy despacio y que deja huellas profundas sin que nadie parezca percatarse.

Lo que realmente estaba haciendo, especialmente con las fotografías -ya que solo tomo fotografías una vez al año, cuando voy a Alabama- era plasmar, si es que me es posible, el paso del tiempo. (...) No quiero decir que pretenda plasmar el paso del tiempo. No sé si eso es posible. Ni siquiera me interesa de una forma definida. Lo que me interesa es la sensación. Si fuera poeta quizá pudiera encontrar la forma de hacerlo.


Casa, a las afueras de Marion, Alabama, 1964
© William Christenberry; cortesía Pace/MacGill Gallery, Nueva York

Estudió arte en la Universidad de Alabama. En aquel momento el expresionismo abstracto dominaba el panorama artístico americano. Sus primeras fotografías pertenecen a los años cincuenta y fueron realizadas con una pequeña cámara Kodak Brownie. En principio no tenían otro objetivo que servir de punto de partida para sus pinturas. Fue un pionero en el uso del color en la fotografía artística, hasta entonces considerado como característica propia de la fotografía amateur.

La clave de esta exposición es la sencillez. Las imágenes seleccionadas por Yolanda Romero, comisaria de la muestra y directora del Centro Guerrero, son más de trescientas, todas de pequeño formato y en las que la persona no aparece si no es fortuitamente. En ellas retrata edificios, construcciones tradicionales, cementerios, paisajes (a los que empieza a prestar atención a partir de los años setenta ya que muchas de las típicas construcciones habían desaparecido), carteles publicitarios (algunos improvisados), etc... y en todas quedan patentes dos tipos huellas: la del paso del tiempo y la que el hombre produce transformando la naturaleza. 

Gasolinera Rebel, Moundville, Alabama, 1964
© William Christenberry; cortesía Pace/MacGill Gallery, Nueva York

Estas imágenes son el resultado de los viajes que Christenberry hacía cada verano a su tierra natal. Desde el 68 se había trasladado a Washington D.C. donde impartía clases de arte en el Corcoran College of Art and Desing. El choque psicológico y emocional que le proporcionaban los recuerdos de su infancia junto con las experiencias vividas (revueltas violentas a causa de la lucha por los derechos civiles), hacen que estas fotografías sean un documento personal, subjetivo pero histórico.

En 1960, tras tropezarse en una librería con Let Us Now Praise Famous Men, escrito por James Agree con fotografías de Walker Evans en 1936, decidió volver a fotografiar los lugares y las personas (solamente le interesan en este momento pues eran personas que él mismo conocía) que ventiséis años antes hiciera Evans.


Let Us Now Praise Famous Men, Agee y Evans, 1936
Me impresionaron mucho los textos de Agree, pero algunas de las fotografías me dejaron sin habla porque conocía a esas personas. Algunas habían trabajado ocasionalmente para mis abuelos Smith. Cuando se lo enseñé a la abuela Smith dijo: "Ah, sí, ese es el señor Tal y Tal", y fue diciendo sus nombres. Me fascinó totalmente ese libro y empecé a seguir los pasos de Agree y Evans, volviendo a fotografiar los temas suyos que pude encontrar. Era fascinante para mí. Lo que ellos habían hecho encajaba perfectamente con lo que yo sentía por aquel paisaje y aquellas personas.

Son muy características las series en las que fotografía el mismo edificio, almacén, casa, una y otra vez durante décadas. Expuestas en forma de cuadrícula provocan una sensación parecida a la de un time-lapse. Es un time-lapse artesanal. Congelado. Quieto.

Casa y coche, cerca de Akron, Alabama, 1978-2005
© William Christenberry; cortesía Pace/MacGill Gallery, Nueva York

Además de las fotografías, la exposición se completa con esculturas y carteles publicitarios metálicos. Las primeras son reproducciones de las construcciones que retrata. Los segundos los recogía con la inquietud del coleccionista. Los seleccionaba entre aquellos que más representaban lo que para él era ese complejo lugar en el que pasó su infancia.

Mi tierra natal siempre me pareció parte de mi ser. Vivir lejos de ella me ha dado una perspectiva que no creo que hubiera tenido si me hubiera quedado allí. No es nostalgia; eso no me interesa. Es verdad que te puedes regodear en la nostalgia, sumergirte en ella y chapotear. Por ahí no se va a ninguna parte. Pero el sentimiento fuerte para mí es otra cosa.(...) Lo interesante es ver cómo el tiempo, los elementos y la gente, cómo todas esas cosas cambian. Hay un verso de Emily Dickinson que expresa lo que yo siento por el cambio y cómo lo recordamos, o no lo recordamos: "La memoria es una campana extraña, que toca a fiesta y toca a muerto".


Dream Building XII, 1990
Hace también una dura crítica al Ku Klux Klan con su obra The Klan Room. Un trabajo que le llevó, desde el año 1962 hasta el 2000, a coleccionar recortes de periódicos, carteles, pósters, fotografías propias, dibujos y muñecos inspirados en los miembros del Klan. Ácido y directo, en esa habitación no queda duda de su total rechazo a la ideología tradicional, racista y religiosa que el Klan propugna.

En 1962, cuando daba clases en Menphis State, empecé a trabajar en una serie de dibujos y pinturas con la intención de expresar la repugnancia que siento por el Ku Klux Klan. En 1963 vestí los primeros muñecos que hice con túnicas y capuchas de satén. Durante los treinta y tres años que han pasado desde entonces, la suma de obras conocida como The Klan Room ha crecido hasta incluir cientos de objetos e imágenes.

Hay quien me ha dicho que un tema así no es algo propio de un artista ni del arte.Por el contrario, yo mantengo que hay momentos en los que el arte debe examinar y dar a conocer esta extraña y secreta brutalidad.


The Klan Room, 1962-2000

El uso de una museografía simple, clara, ordenada, nos orienta perfectamente por la exposición, que está dividida en nudos temáticos. Las piezas pueden observarse con detenimiento y relacionarse entre sí, estableciendo un discurso coherente. Resaltaría de esta exposición, además obviamente de las obras, al narrador. Los textos de pared, o más bien, las cartelas que acompañan los grupos temáticos, son citas del propio autor. Su lenguaje es claro, directo, transparente. Nos deja ver sus sensaciones y sus motivaciones. Me ha parecido un fantástico acierto. El recorrido se hace tan ameno que deseas sentarte en una mesa a tomar un café con él y seguir disfrutando de su charla. Algunas de esas citas acompañan este texto. Era imposible dejar fuera su propia voz.

La exposición estará hasta el 23 de marzo en Granada. Después viajará hasta Gijón, al Instituto Jovellanos, Centro de Cultura Antiguo Instituto. Si tenéis la oportunidad, no os la perdáis, y si os apetece después, pasad por aquí y contadme.





lunes, 20 de enero de 2014

Capítulo 50. EL EVENTO DEL AÑO.

Ya acabó 2013. Un año complicado para los museos e instituciones públicas por la falta de recursos, de personal, de maniobra, todavía más si cabe, que los años anteriores. Aún así, hemos podido ver muestras maravillosas que nos han acercado arte de todos los tiempos y de cualquier lugar del mundo. Algunas de ellas con presupuesto mínimo, otras no tanto. 

Personalmente, admiro los esfuerzos que hacen profesionales e instituciones por mantener su actividad, por seguir aportando soluciones para solventar los obstáculos que ahora, más que nunca, se hacen visibles.

Pero en todo ésto hay algo que me sorprende: ahora que estamos tan necesitados de cultura, una cultura que nos sustente, que nos alivie, que nos mueva y nos haga reflexionar, ¿qué sentido tienen las exposiciones espectáculo? Cuando digo "exposiciones espectáculo" me refiero a todas esas que salen a página completa en los periódicos, a esas a las que se les dedica un par de minutos en los telediarios, a las que se le pone el titular: "la exposición más visitada de los últimos 10 años", "la primera retrospectiva del artista en España", "horas de cola para visitar la exposición del año", etc.

Bien, no seré yo quien esté en contra de que la gente vaya al museo, pero, ¿qué tal si reflexionamos sobre el porqué de las visitas a esas exposiciones? En primer lugar, la cantidad de publicidad sobre ellas es tal que crean la necesidad de ir. Una necesidad, a mi entender, más basada en la moda que en las ganas de aprender y disfrutar: hay que estar. En segundo lugar, son exposiciones que, por lo general, nos acercan artistas, estilos o colectivos ya muy consolidados y conocidos, lo que supone un éxito casi garantizado de ante mano. No arriesgan. En tercer lugar, son exposiciones caras, donde encontrarás obras "dificilísimas de conseguir", que crean la expectativa de contemplar algo "único".

Museo del Louvre
Y os preguntaréis si ésto es criticable. Tal y como yo lo veo, estas exposiciones no se centran en enriquecer sino en "hacer caja". A más visitantes, más venta de entradas, más dinero para la institución que pretende no sólo sufragar gastos sino conseguir fondos. 

Y al final cuando se hacen cuentas ¿mereció la pena? No sólo me refiero al desgaste de la institución, al que llega una cantidad de público muy complicada de gestionar, ampliación de horarios, más asistentes de sala... Y al público mismo ¿le mereció la pena asistir? ¿Se puede disfrutar de una exposición cuando tienes que luchar para poder estar delante de la obra un minuto? ¿cuando es imposible leer los textos de pared porque las cabezas que van y vienen y se ponen delante no te dejan?...

Que conste que yo creo que el museo es un lugar para todos, y por eso mismo, pienso que ir al museo debe responder a un deseo personal, a una necesidad cultural, a una curiosidad artística, y no a una moda. ¿Es positiva la experiencia que el público que no suele visitar museos, o incluso el que sí, tiene después de haber asistido a una exposición de este tipo? ¿Tras haber hecho horas de cola? ¿Después de haber pagado una entrada, en muchos casos, más cara de lo habitual?

¿Y el resto de servicios que acompañan y nos hacen entender mejor una exposición como el pedagógico? Es una labor que necesita de un cuidado, una planificación, unos medios y un personal tan especializado y entregado que en este tipo de exposiciones no suele resultar fácil llevarla a cabo. Es más, normalmente se reduce a visitas guiadas por lo inabarcable del asunto.

En mi humilde opinión, la ganancia más clara es para el/la director/a de turno, y tras él, el/la político/a que la promueve. Es una cuestión de ranking, de estar en la lista de los "más visitados", de los que "más minutos han tenido en tv", "o más reportajes en prensa escrita", los "más nombrados por medios internacionales", etc... Los más, los más, los más... Y en ninguna de estas listas se hace referencia al poso cultural que esta exposición dejó en la comunidad a la que se debe el museo o institución que la llevó a cabo. ¿Era realmente necesaria ahora? ¿La comunidad en la que el museo está inmerso ha crecido, es más sabia con ella? ¿Ha respondido a alguna cuestión social, política, cultural, de las que ahora tanto nos preocupan? No debemos cometer el error de confundir cantidad con calidad. Una exposición muy visitada no es sinónimo de una buena exposición. De hecho, soy muy fan de los museos pequeños. No todos (doy fe) pero la mayoría suplen su falta de presupuesto con grandes ideas, ingenio, muchas horas de estudio para sacar el máximo partido al poco dinero. Estos museos no suelen estar en la lista de "los más" y sin embargo su labor es digna del máximo reconocimiento.

Museo Británico
Habría que aprovechar la crisis para plantearnos estas cuestiones ya que en otros tiempos, cuando se hacían edificios desorbitados para museos que no tenían colección ni proyecto, no se hicieron. Y es que quizá habría que dejar de querer ser "los más citados en medios internacionales", para pasar a ser "los más queridos por los vecinos del barrio, la ciudad, la comunidad". Para mí esa, y no otra, es la razón de ser de un museo: servir a la sociedad que le alberga, ser un lugar de reflexión y crecimiento personal y conjunto.

Muchos museos públicos han optado por producir exposiciones temporales con sus propios fondos o bien, a través de becas o residencias que además reducir costes, promocionan a artistas nacionales emergentes. Ejemplo de ésto que digo son el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo o LABoral. Me parece una idea acertadísima que pone en valor la colección propia, ayuda en la difícil carrera de nuestros artistas, reduce costes y sigue manteniendo vivas nuestras instituciones. Si crisis es oportunidad, en este caso no puede estar más claro.

Creo que el problema es de concepto. No estoy en contra de traer exposiciones únicas de artistas "mito" pero quizá este no es el momento, y desde luego, esa no es la manera. El dinero gastado en una exposición en un centro público debe de servir para algo más que para mejorar reputaciones personales.

Y este artículo, amigos, es solamente una reflexión personal...