lunes, 12 de diciembre de 2011

La Exposición Expandida. Sala 9. La ciudad como espacio de reivindicación a través del arte: la performance.

  Como ha quedado demostrado a través de las diferentes salas de la Exposición Expandida, la ciudad es, desde sus inicios, el lugar donde la persona se relaciona socialmente, comprende la realidad en todos sus aspectos, crea sus códigos de comportamiento, éticos, morales, etc. Por ello, la ciudad será además, donde se discute, se lucha, se critican conceptos que habían sido válidos hasta un determinado momento, para que sea ella misma,  la que avance hacia un nuevo código de comportamiento.


  A finales de los años 60 del siglo XX hubo un despertar de conciencias en la juventud de un mundo cada vez más globalizado. Acontecimientos históricos como la guerra de Vietnam consiguieron que estos jóvenes criticaran y pusieran en tela de juicio conceptos hasta entonces aceptados y que regían el comportamiento común. Es el nacimiento de los movimientos como el estudiantil, hippie, pacifista, el punk y el momento en el que saldrán a la palestra las reivindicaciones de los grupos minoritarios, los cuales, no se sentían representados en el espacio público, como los negros y chicanos en Estados Unidos, o las feministas.


Guerrilla Girls


  La mujer, tratada como minoría, no en número, claro está, pero sí en peso y representación social, alzó sus reivindicaciones contra la opresión machista que estaba sufriendo, no sólo en la escena pública, sino también, en el ámbito privado y familiar. Las feministas querían y quieren, cambiar la realidad desde sus más ancestrales y atrasados conceptos. Gritan que la sociedad patriarcal y los valores dados culturalmente a lo masculino y femenino están obsoletos. Es necesario  reinventar la realidad para que el ser humano, sin que importe el género, pueda desarrollar todo su potencial, sea en el ámbito público como en el privado. No buscan la supremacía femenina, sino la igualdad de géneros. En palabras de Celia Amorós, filósofa y teórica feminista:


  "Las mujeres tenemos todavía mucho que pensar y dar que pensar para salir del lugar de lo no-pensado. Del lugar del no-reconocimiento, de la no-reciprocidad, por tanto, de la violencia. El feminismo (….) es un proyecto de reconstrucción de la realidad social sobre la base de nuevos e insólitos pactos… Pactos donde lo pactado –y, por ende, lo excluido como sujeto activo del pacto– no fueran las propias mujeres como genérico. Una sociedad, en suma, no constituida por pactos patriarcales”.


  Las feministas usaron el arte como medio de transmisión, crítica y revisión de ideas. No es de extrañar la elección de la performance. Un medio de expresión artístico que era vanguardista y experimental en ese momento, y que tenía la virtud de hacer partícipe al público, de impactar, de transgredir, lo que iba en total consonancia con sus intenciones, siendo además, un arte efímero, realizado en un lugar e instante concretos, características que le hacían difícilmente institucionalizable. 


  Esto nos lleva a una paradoja: ¿se puede hacer una exposición de un arte “instantáneo”?. La respuesta es no, así que esta muestra, como las “reales”, usará las fotos y vídeos de esas acciones. La única cosa material que queda de ellas. Su recuerdo.


  Estas artistas abanderaron el lema feminista “lo personal es público”, y denunciaron en sus performances temas como la violación o el maltrato. También, como dueñas de su cuerpo y en total autonomía, lo alejaron del lastre del cuerpo-objeto sexual, para convertirlo en cuerpo-sujeto, transformarlo, e incluso mutilarlo. Mi cuerpo es mío y a través de él me libero de la condición de oprimida. En este sentido, la performance feminista diluye los límites con otras manifestaciones artísticas que, en aquel momento, eran también experimentales como la vídeo-creación o el body art.


  Las acciones tienen lugar en contextos urbanos, bien en la misma calle o en instituciones culturales, como universidades, galerías de arte o museos, siempre que éstos dieran libertad de actuación y significado.


                                           
                                                             Esther Ferrer “Se hace camino al andar” Río de Janeiro 2007




  Una de las máximas preocupaciones de estas creadoras es la interacción con el público, pues es la manera de hacerlos partícipes de sus denuncias, de transmitir sus ideas. Éste en ocasiones participará incluso sin saber que formaba parte de una obra de arte. Otras, el asistente comparte y apoya el discurso expuesto, colaborando activamente.


Emma Villanueva “Pasionaria” Ciudad de México 2002


  Deliberadamente las artistas feministas situaron sus obras en su experiencia social como mujeres y partieron de la aceptación de que la experiencia femenina es diferente a la de los hombres pero igualmente válida, aunque para ello, debían de redefinir la “identidad”. Se debía redefinir la palabra mujer, y no sólo como individualidad, sino como colectividad.


  Numerosas artistas han seguido esta senda. A continuación hablaremos de algunas de ellas. Sus obras van desde las acciones más críticas y radicales, hasta la poética de las imágenes, por ello, si bien podemos dividir estas performances en diferentes tipos, como las que denuncian abusos, las que son una búsqueda y reivindicación del yo individual, las que transforman el cuerpo y experimentan con él o las que realizan metáforas mujer-madre tierra, en muchas ocasiones será difícil de concretarlas en un solo grupo, ya que se pueden dar varios tipos en una sola obra, o bien, saltos de uno a otro en la producción artística de una misma mujer. Conviene señalar que algunas de las siguientes imágenes y vídeos pueden herir la sensibilidad del lector/espectador.




Marina Abramovic (Belgrado 1946): Se ha llamado a sí misma “la abuela de la performance”. Desde sus primeras obras, en los años 70, Marina investiga a través de su propio cuerpo sobre la esencia del “ser” y la conexión entre cuerpo y mente, llegando a automutilarse. Ha reflexionado sobre el hecho artístico, la obra y el artista. En sus performances la interacción con el público es primordial, en algunos casos, dejándose hacer por él a su antojo. Busca un método que a través del arte, haga a la gente más libre.



 “Rhythm 10” 1973 


                                                     “Art must be beautiful, Artist must be beautiful” 1975


“Rhythm 0” 1974
                                                            




Valie Export (Linz 1940): En sus comienzos artísticos colaboró con los accionistas vieneses a los que abandonó por considerar que sus performances perpetuaban la idea machista de inferioridad de la mujer. Sus acciones reclaman la libertad individual, la crítica a la sociedad patriarcal, la reinvención del rol femenino desde la libertad e igualdad con el hombre. Sus obras han sido de las más radicales, haciendo al público partícipe de ellas de forma inconsciente, corroborando e ironizando sobre los roles del macho dominante.


“Genital Panic” Múnich 1969
  En esta obra, Valie vestida de lo más punk, entraba en un cine X de Múnich, cargada con una metralleta en mano (símbolo fálico) y con la zona púbica al descubierto, gritando al público que había unos genitales femeninos disponibles y que podían hacer con ellos lo que quisieran:


  "Pasé de fila en fila, lentamente, mirándoles a la cara. No me movía de modo sensual. Cuando avanzaba de fila, la metralleta que llevaba colgada del hombro apuntaba a la cabeza de las personas sentadas en la fila anterior. Tenía miedo y no tenía ni idea de qué podían hacer. A medida que iba descendiendo por la platea, las personas que ocupaban las filas anteriores se levantaban y salían del cine. Fuera del contexto de la película, les resultaba totalmente distinto establecer una conexión con ese símbolo erótico" . Valie Export, entrevista con Ruth Askey 1981.



                                                                     “Touch cinema” Múnich 1968


  Acompañada por su pareja, Valie sale a la calle con el pecho desnudo metido en una caja con cortinas. Ambos animan a los transeúntes a meter las manos y tocar, pero sin mirar, como ciegos. La mujer es la que decide ser objeto e ironiza con las actitudes de los hombres que colaboran.



“Body configuration” Viena 1972-6


“Body configuration” Viena 1972-6




Suzanne Lacy (California 1945): Comenzó a trabajar en los 70 usando, desde la experimentación, la performance. Sus acciones están íntimamente relacionadas con la antropología, pues reivindica los intereses públicos de los grupos sociales con los que trabaja (mujeres, etnias, etc). Pretende hacer socialmente visibles a estas personas e indaga sobre la mejora de sus condiciones a través del arte de acción, por ello, la colaboración con el público es esencial. La denuncia de abusos machistas, la reflexión sobre el cuerpo femenino y cómo introducirlo en las esferas públicas y privadas, es uno de los temas recurrentes en su obra.



 
                                                     “In Mourning and In Rage” Los Ángles, 1977


 Delante del ayuntamiento de Los Ángeles, se llevó a cabo esta performance denunciando las 10 violaciones de un criminal que seguía suelto y la manipulación informativa de algunos medios.




"Crystal Quilt Project " Minneapolis 1987


"Crystal Quilt Project " Minneapolis 1987


  En este proyecto, Suzanne Lacy en colaboración con varias artistas, realizó un estudio que culminó el día de las madres. En una gran sala, 430 mujeres entorno a los sesenta años, conversaron de sus vivencias colocadas en sillas y mesas que dibujaban los motivos de un gran edredón.




Sigalit Landau (Jerusalén 1969): En esta artista multidisciplinar, su origen israelí deja una importante huella. En sus obras experimenta e investiga sobre las fronteras, no sólo geográficas, sino físicas y de identidad. Algunas de sus creaciones tocan de lleno el arte feminista, el accionismo vienés o el body art. La búsqueda de la concepción propia, de la individualidad, de la relación con el cuerpo (femenino) en lugares donde los conflictos bélicos anulan la personalidad, se convierte en poética y en transgresión a lo largo de su trayectoria.



 “Barbed Hula” Tel Aviv 2000


 “Barbed Hula” Tel Aviv 2000


                                           Ver la vídeo-performance "Barbed Hula" Sigalit Landau 2000


  “El comprometido acto de unir lazos entre vida y arte como un medio de comunicación directa acerca de las relaciones entre la identidad individual y colectiva, así como entre la experiencia personal y la situación sociopolítica de su país”. Katrin Steffen. Catálogo de "La Collection Nouveaux Médias", Pompidou 2006.




Ana Mendieta (La Habana 1948- Nueva York 1985): Exiliada de su país en 1961, Ana vivirá y se formará como artista en Estados Unidos, donde tomó contacto con la performance, la vídeo-creación, la fotografía y el body art. El cuerpo de la mujer, el suyo propio, será la obsesión en sus obras. Sirviéndose de él denuncia el maltrato machista, el abuso, la violación, pero al mismo tiempo, es un templo sagrado, el origen de la vida. En sus creaciones se preocupa más por el proceso y el material (su cuerpo) que por el resultado estético. Sus acciones abarcan cualquier tipología de arte feminista: crítica a la sociedad patriarcal y la exclusión de minorías, experimentación corporal, búsqueda de la identidad, metáfora mujer-madre tierra. Su obra es poesía en imagen. Es la artista feminista total.



 "Untitled (body tracks)" 1982


 "Glass on Body" 1972



 “El árbol de la vida” e “Imagen de Yagul” años 70

“Rapes scenes” 1973


Film stills from "Untitled (Blood Sign #1)" 1974



  Hoy en día la performance, sea de índole feminista o no, parece haber perdido la frescura, la originalidad y la personalidad que tenía en estos primeros ejemplos. El haberse acomodado a un lenguaje ya creado, o quizá, el haber sido totalmente incluido dentro de las instituciones artísticas, ha supuesto que se repitan fórmulas, estéticas, significados y contenidos, dando como resultado un arte frío, que deja en ocasiones, con la sensación de vacío. Como en todo, tenemos ejemplos que demuestran que todavía se puede seguir investigando, innovando, reinventando. El colectivo artístico multidisciplinar LRM performance (página oficial de LRM performance), continúa bebiendo de los grandes del arte de acción, pero al mismo tiempo, abren sus experiencias hacia un lenguaje propio, cuidado, elaborado (ir al canal vimeo de LRM performance).


  Las feministas de los años 60 y 70, querían cambiar la realidad. ¿Lo consiguieron?. Miremos a nuestro alrededor: mujeres asesinadas por sus maridos casi a diario; otras que, aún teniendo trabajo, su jornada laboral no acaba cuando salen de él, sino que llegan a casa y vuelta a empezar, pues las tareas domésticas siguen siendo “una cosa de mujeres”; mujeres que cobramos menos por hacer mismo trabajo que un hombre, etc. ¿Y en el mundo del arte?. Hemos hablado hasta ahora desde el punto de vista de las creadoras, pero ¿y en el de la gestión?, ¿en los museos y galerías?, ¿en la enseñanza artística universitaria?, ¿se nos ha incluido dentro de la historia del arte o de cualquier otra historia?. Sí, es cierto que en plantilla suele haber más mujeres que hombres, pero ¿en los puestos de responsabilidad?. ¿Quiénes son las cabezas visibles de este mundo del arte?.

  Ser feminista es simplemente aplicar la lógica, el sentido común. Y por supuesto, no es una cosa únicamente de mujeres, sino de la sociedad en su conjunto. No hace falta militar, solamente ser conscientes (hombres y mujeres) de lo que valemos, de que tenemos una voz que nadie debe acallar sea cual sea nuestro ámbito.


  En el manifiesto “Riot Grrrl” (bandas punk feministas), se dice:


  “Ser riot es hacer, pensar...como una mujer que quiere hacer valer sus derechos, que demuestra al mundo lo que sabe y, sobre todas las cosas, lucha”.


Bikini Kill “ Rebel girl”



jueves, 8 de diciembre de 2011

Capítulo 6. ¿ARTE DIGITAL O ARTE DIGITALIZADO?

Unos días atrás, @camilayelarte, @AguedaBeatriz y yo, tuvimos una interesante charla motivada por el siguiente artículo de Elena Vozmediano "Una colección en la pantalla". La galería on-line http://www.seditionart.com está poniendo a la venta obras de grandes artistas como Damien Hirst, Tracey Emin o Bill Viola, a un precio que oscila entre los 6 y los 600 euros. Independientemente de los problemas o defectos que ya detecta Elena en su post, sería normal plantearse otros: ¿tiene sentido pagar por una obra real digitalizada?. Las obras que en esta galería están a la venta son obras que "existen" fuera de la red, realizadas en materiales no digitales. De hecho puedes, si tienes dinero, comprar estas obras en una galería "real" para colgarlas en la pared "real" de tu casa. Entonces, estamos pagando, no por una obra, sino por la imagen digital de ésta. ¿Para qué pagar por una imagen si puedes encontrarla en internet, descargarla y usarla incluso con mayor calidad?. Sí, puede ser que aquí entremos en un terreno ilegal pero en cualquier caso, el uso tanto de la imagen que has comprado en esta galería como el de la que te bajas de internet, es principalmente personal y no con fin lucrativo.

Todo esto me lleva a reflexionar sobre lo poco desarrollado del lenguaje digital dentro del mundo del arte, pues, todavía hoy, seguimos trasladando lo real a lo digital. Podemos verlo en las visitas virtuales de los museos, que normalmente son recorridos exactamente iguales a los que haríamos al museo en nuestra visita en persona. Podemos andar por las salas, mirar una obra de cerca, hacer un recorrido, pero aún no se ha creado una solución válida para que estas visitas sean realmente por y para la red. Esto es exactamente lo que ocurre en la galería de la que hablamos.

Debemos tener en consideración que ya existe un arte digital o net.art. Un arte que ha nacido dentro de la red, realizado con sus instrumentos y su lenguaje, y que no tiene sentido (además, no existe) fuera de ella. En este caso, pagar por una obra digital, sí sería lo idóneo, ya que compras la obra, no la imagen de ella. Para saber un poquito más sobre net.art os recomiendo el blog: Net.art: un espacio dedicado a este arte que vuela por la red. En España, desde 1990 se celebra un festival de arte y cultura digital que se ha hecho ya un nombre a nivel mundial y que se preocupa por difundir, reflexionar y mostrar este lenguaje digital. Se llama Artfutura y aunque comenzó en Barcelona, ya se ha extendido por ciudades de España y el extranjero.

Por lo tanto, ¿qué opináis?: ¿es lícito vender imágenes digitales de obras reales, o es un timo?, ¿debemos apoyar y considerar como válido el arte digital?, ¿es por él por el que deberíamos pagar y no por el arte digitalizado?.

Sobre el papel de los museos, el arte contemporáneo y las nuevas tecnologías ha investigado Nuria Rodríguez Ortega, Directora del Departamento de Historia del Arte en la Universidad de Málaga, Doctora en Historia del Arte y Especialista en Humanidades Digitales. Su ponencia en el I Simposio Internacional de Museología Crítica realizado en Málaga en junio, al que asistí, trataba estos temas. Está publicado en revistas especializadas de la Universidad de Zaragoza y Málaga, aunque yo aún espero que me faciliten la referencia. Cuando la tenga os hago saber.

Yo, como no tengo dinero para comprar ni obra digital ni real, de momento me estoy haciendo mi colección de imágenes "piratas" bajadas de internet con los artistas que más me gustan. Os animo a que hagáis lo mismo, pues al menos, es una forma de coleccionismo gratuita e interesante.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Capítulo 5. CADA VEZ QUE UN MAL PROYECTO MUSEOLÓGICO SE LLEVA A CABO, DIOS CASTIGA A UN GATITO (O A UN PROFESIONAL EN PARO).

  Durante varios años se ha realizado en Málaga un esfuerzo titánico por poner en valor el casco histórico de la ciudad, por dotarla de infraestructuras e instituciones que le dieran relevancia a nivel cultural e histórico, dada su candidatura como "Ciudad Europea de la Cultura 2016".

  Esto no es en sí mala cosa, pero como siempre, podemos caer en contradicciones o falta de sentido en algunos de los proyectos. La apertura masiva de museos que ha tenido lugar en Málaga llega incluso a hacernos pensar en la falta de viabilidad de estas iniciativas o en su falta de legitimidad, de necesidad... De hecho, algunos de ellos, que llegaron a abrir sus bolsas de trabajo, al final quedaron en el aire a la espera de no se sabe qué, como el museo especializado en gemas. También se abrió el museo "Revello de Toro", dedicado a un artista malagueño vivo, que para muchos, no hace sino marcar un carácter localista y responde a simpatías personales del equipo de gobierno del Ayuntamiento, más que a un verdadero interés por parte de la sociedad malagueña en la figura de este pintor. Os facilito las páginas web y noticias al respecto:



  Uno de los grandes esfuerzos y de las grandes satisfacciones para el equipo de gobierno malagueño, ha sido la apertura del Museo Carmen Thyssen Málaga  (Web Museo Carmen Thyssen Málaga). Situado en pleno centro de la ciudad, a pocos metros de la plaza de la Constitución y la calle Larios, en el palacio de Villalón del s. XVI, pretende ser uno de los mayores atractivos culturales y turísticos de la ciudad, al nivel del Museo Picasso Málaga. La institución nace del préstamo por 10 años de 230 obras de la colección personal de Tita Cervera al Ayuntamiento de Málaga. El museo está gestionado por la Fundación "Palacio Villalón" de la que forman parte la baronesa y su hijo, Borja, y el Ayuntamiento de la ciudad. 


  Ya desde su inauguración el 23 de marzo de 2011, y sobre todo con la dimisión de su directora María López Fernández y del asesor de la fundación gestora del museo, Tomás Llorens, la institución ha estado envuelta en la polémica. En primer lugar, dicen las malas lenguas, que la fecha de la inauguración fue adelantada de forma repentina a razón de las inminentes elecciones locales. En segundo, estas dos significativas dimisiones, airearon la excesiva intrusión política en el quehacer del museo. De hecho, la causa de ambas dimisiones vino provocada por la transformación del equipo directivo del museo, pasando la hasta entonces directora a "directora artística", y nombrando como "director gerente" a Javier Ferrer, jefe del gabinete del alcalde, Francisco de la Torre, y que según palabras de Llorens: "Carece de experiencia en la gestión de museos o instituciones artísticas (...). Un síntoma claro de la voluntad del Patronato del museo de relegar en su gestión las cuestiones histórico-artísticas a un nivel secundario".



  Con todo ésto, sólo pretendía dibujar la trayectoria del museo en lo que va desde su apertura, de la que no hace aún ni un año. Creo que es significativo y que, de alguna manera, estas circunstancias tendrán repercusión en lo que verdaderamente quiero analizar en este post: la exposición permanente del museo.

  Sería estúpido dudar de la calidad de la colección de Carmen Thyssen, la cual es completísima y llena de obras maestras de la pintura española del s. XIX. Pero, en mi opinión, no sólo son necesarias obras maestras para realizar una buena exposición, es más, pienso fírmemente que el poder contar con ellas es solamente un añadido, pues con obras menores se pueden realizar magníficas exposiciones. La calidad de la exposición depende, en mucho, de un elaborado y estudiado proyecto expositivo, que nos quiera dar un mensaje claro y directo, quizá reflexivo, y que, para ello, utilice sabiamente los recursos museológicos y museográficos existentes.

  Fui a visitar el museo a principios de junio. Debo decir que la restauración del edificio es, sin duda, inmejorable. Además de respetuosa con la historia del edificio, pone en valor restos arqueológicos romanos hallados en el subsuelo. La adecuación a la función actual de museo no deja lugar a la crítica, teniendo, además, detalles de un gusto exquisito, como el hecho de que, a través de las ventanas abiertas en la salas y tamizando la luz, han dejado que los alrededores del edificio, de gran belleza, entren en el museo y formen parte de la colección.

  El problema viene ahora. No es que yo esperara una museología y museografía rompedora como, por ejemplo, en el Museo de Orsay, pero sí al menos, un criterio lógico y ordenado. Una selección de obras que ilustraran un discurso cuidado.

  Museológicamente, aunque la colección está ordenada por estílos (costumbrismo, paisajismo, etc) y de manera más o menos cronológica, resulta que cuando nos adentramos en las salas no entendemos ni podemos disfrutar de las obras. La cantidad ingente de pinturas expuestas (la mitad de los fondos de la colección), hace que éstas estén amontonadas, con muy poco espacio para que podamos apreciarlas y disfrutar de la singularidad de cada una de ellas. La colocación de obras de gran calidad al lado de otras mucho menores, y donde se repiten los temas hasta la saciedad, hace del discurso algo difuso. ¿Qué se pretende con ello?. No necesitamos ver 20 gitanillas, 30 marinas, etc, para entender lo que esas pinturas significaban y querían transmitir. Es más, la excesiva información aportada por las obras hace que lo genial se diluya ante el TODO. No encuentro un significado en este proyecto expositivo. A mi parecer, el único mensaje es: "Mirad todo lo que tengo". Parece el "gran bazar chino del arte español del XIX". 

  En museografía los fallos son gigantescos. Las obras no tienen espacio suficiente, están colocadas sin seguir una línea de horizonte que nos permita hacer un recorrido sin que la mirada vaya saltando de unas a otras. Las cartelas están colocadas sin orden ni concierto, ahora a la derecha, más tarde a la izquierda, a alturas diferentes y con una letra diminuta, lo que hace imposible a una persona con problemas de visión leer lo que en ellas está escrito. Sí, se ha pensado en las personas de movilidad reducida, pues en un museo de nueva apertura es imposible no tenerlo en cuenta, y el edificio aún siendo del siglo XVI, ha conseguido adaptarse sin problemas a éstas necesidades, pero, ¿y los problemas de visión?. Es una cuestión de solución muy sencilla, y sin embargo, las cartelas no se adaptan.

  Por último, hasta pasados varios meses de la inauguración, no se abrieron las salas de exposiciones temporales. Cuando yo fui estaban cerradas. ¿Cómo es posible que no se contemplara ésto en el proyecto museológico?. Se me hace difícil entender cómo un museo con una partida presupuestaria considerable, ha presentado un proyecto museológico y museográfico tan deficiente. No sé exactamente a cuánto asciende, pero en vista de como otros muchos museos llevan a cabo su actividad con un presupuesto ínfimo, me resulta de interés resaltarlo. Y me sorprende más aún, ya que la exdirectora es una reputada profesional con una enorme trayectoria a sus espaldas. Sí, si decides entrar aquí debes seguir los mandatos de la Fundación, pero, ¿no se pudo hacer de manera más científica, estudiada?. Quizá esto adquiera sentido en esta frase : "La baronesa, que ha participado activamente en la preparación y colocación de las obras, ha cuidado el componente familiar" (Artículo de "El País" del 24 de marzo de 2011). ¿Por qué no se deja a los profesionales actuar con libertad?. ¿Habrá sido ese el problema?. En un proyecto museológico se establece una temporalidad, unos plazos para la correcta realización y puesta en marcha de cada uno de los puntos. ¿Será la inauguración anticipada la responsable de estos fallos?.

  Pues, ésta es mi crítica, espero constructiva. Me he basado en datos objetivos y en criterios propios de la ciencia museológica.

  Por último, decir que yo envié mi CV para diferentes puestos en este museo. No me seleccionaron, y ya no creo que lo hagan. Quizá tuvieron razón con su decisión.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Capítulo 4. LA VIDA ES DOMINGO

  Hace un par de semanas tuve la suerte de asistir, en Granada, al espectáculo "Rooom" del grupo barcelonés "Standstill".

                                  
                               
                            


  La banda, nacida en 1998 con Enric Montefusco al frente, ha ido creando un sonido propio, lleno de matices y de personalidad. Con sus 7 trabajos (entre LP's y EP's) han evolucionado desde el hardcore punk hasta un estilo de difícil clasificación, pues en su úlitmo disco (suma de 3 EP's) "Adelante Bonaparte" podemos encontrar desde sonidos electrónicos hasta música de cámara, todo con un lenguaje original y personal. Una sencillez elaborada llena belleza. Se hace casi imposible, por ello, decir qué es lo que hacen ahora. Lo mejor es simplemente, escucharlo.

  Su contacto con las artes escénicas comenzó ya en 2004 cuando estrenaron el espectáculo "Desencuentros: Con miedo pero con hambre", quedando así inaugurada su colaboración con el mundo del arte y el teatro alternativo. También han sido protagonistas de cortos y largos en los que se refleja su día a día como banda, sus conciertos y sus procesos creativos, como en "10 años y una zanahoria", documental de 2007.

  Pero centrémonos en "Rooom". Este espectáculo está basado en su último disco "Adelante Bonaparte" pero van más allá de un simple concierto, pues además de la música acompañan con una cuidada puesta en escena  y creaciones videoartísticas que van desde una estética del vídeo casero, hasta la más cuidada obra audiovisual. "Rooom" es una habitación, la de los Standstill, o quizá la de Bonaparte, protagonista del disco. 

  Bonaparte es cualquiera de nosotros, un héroe cotidiano y en los 3 EP's que forman el disco, nos cuenta su historia. Una historia como la de cualquier persona de aquí y de ahora, que va desde los recuerdos de la niñez, la construcción de la personalidad propia, hasta la madurez, la creación de una familia, "la vida normal".


                                   


  El primer capítulo (y EP) se titula "Algunos recuerdos significativos de B."  Para adentrarnos en el mundo de Bonaparte, Standstill comienzan con la canción "Todos de pie (prefacio)" en la que nuestro protagonista reflexiona, el día de la muerte de su padre, sobre lo absurdo e hipócrita del funeral, y que dará como fruto un recorrido, en las siguientes canciones, por los recuerdos de su infacia y su familia. Las vídeocreaciones en esta primera parte, con un tinte de reportaje casero,  nos transportan por unas escenas familiares e íntimas.


                                   


  En el capítulo II "B. pasa de querer comerse el mundo a esconderse en un pequeña parcela". Ya después de haber sido presentado, Bonaparte nos cuenta su juventud, que oscila entre la búsqueda de la personalidad propia, una huida hacia delante, y la depresión, la sensación de no pertenecer a un lugar concreto, los desengaños (amorosos y no). En palabras del protagonista "¡Otro desengaño más y me voy a lanzar al new age, y tomar por culo!!!" (de la canción "El resplandor").

                                     



                                     

  En esta parte del show las imágenes han pasado a ser verdaderas creaciones, llenas de simbolismo, que nos meten de lleno en la historia, que nos la dibujan.

  El capítulo final, titulado "El corazón de B. despierta", es un verdadero florecimiento, lleno de canciones tiernas y cariñosas. Bonaparte ha encontrado el amor, es suficientemente maduro para valorar el cariño de sus seres más allegados "Yo vivo en una ciudad que está enferma, y Barcelona sobrevivirá gracias a ELLA" (de la canción "Cuando ella toca el piano"). Es capaz de encontrar belleza y sentido a su existencia en la vida diaria, en el placer de sentirse querido y querer. Con este episodio, nuestro ya amigo, que ha formado una familia propia, nos abandona dejando la puerta abierta a la esperanza, haciéndonos ver que la vida de cualquiera es extraordinaria a pesar de sus bajadas y subidas. Nos hace sentir empatía con su persona y nos lleva a reflexionar sobre nuestra propia existencia.

                                       


  Si aún no he dicho que el "Rooom" me parece una auténtica obra de arte, lo diré ahora. No hace falta que conozcas los antecedentes de esta increíble banda. Incluso en el concierto, encontré madres que asistieron invitadas por sus hijos, y disfrutaron, se emocionaron como cualquiera de los que hemos seguido su trayectoria y tenemos todos sus discos.

  "Rooom" ha cosechado el éxito desde el principio y más de 12.000 personas ya lo han visto. Ha estado en cartel en lugares tan emblemáticos como El Círculo de Bellas Artes de Madrid. Es una experiencia para los sentidos. Las imágenes y la música forman un todo compacto, que emociona, que conmueve. Podría decir que tiene hasta sabor y tacto. No puede dejar indiferente pues la calidad del todo que es "Rooom" sobrepasa cualquier expectativa que tengas antes de entrar al espectáculo. Las críticas especializadas lo corroboran:

"Todo resulta emocionante e intenso. A eso se le llama transmitir" (Lino Portela, EL PAÍS)

"Pocas veces, muy pocas, un grupo de casa y posiblemente de fuera tampoco, ha tenido nunca la capacidad de hacernos temblar a la vez dos sentidos tan básicos como el de la oída y la vista" (Albert Puig, TIME OUT)

  Además, la banda propone una acción o proyecto colectivo desde su página oficial. Nos facilitan unos teléfonos para que cuando estemos en situaciones que nos hagan sentir la carencia de CARIÑO, RESPETO O ATENCIÓN, llamemos y dejemos nuestra experiencia, "como si pidieras ayuda a un super-héroe".

  Pues, creo que está más que justificada mi admiración por esta banda y por los proyectos que llevan a cabo. Son verdaderos artistas multidisciplinares que nos invitan a participar en sus trabajos de forma activa, sensitiva, emocional.

  Mi vida está aún en el lunes, quizá como mucho, en el martes, pero llegará mi domingo. ¿El tuyo ha llegado ya?


                                       

  

lunes, 21 de noviembre de 2011

Disculpas

Queridos seguidores y amigos. Llevo unos días muy ocupada, pero prometo escribir una nueva entrada en esta semana. Os espero por aquí :)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Capítulo 3. UNA RESPUESTA Y MEDIA

  Hoy pretendo darle respuesta a una de las preguntas que me (os) planteé en mi entrada anterior. Puede ser que, contestando una, consiga al menos media respuesta a otra de ellas.

  Pues bien, ¿quién decide qué es arte y qué no actualmente?. Allá voy...

  A lo largo de la Historia del arte, las manifestaciones artísticas han estado vinculadas a los entes de poder de la sociedad: religión y estado. Ya incluso en la prehistoria, el arte (o lo que los historiadores del arte hemos venido a llamar como tal) estaba directamente relacionado con lo religioso o mágico, siendo sus ejecutores los chamanes o gurús de esas comunidades. Más tarde, en la época clásica, fue un instrumento al servicio de la política y como no, también de la religión. Podemos observar que esto mismo ha estado ocurriendo en periodos posteriores.

  Con la apertura de los primeros museos, después de la revolución francesa, los grandes coleccionistas, los reyes, abrieron sus colecciones al pueblo y de ahí que la masa social, pudo comenzar a tener contacto con las grandes obras que ya no sólo eran religiosas o propandísticas, sino simplemente bellas.

  El nacimiento de un poder social verdaderamente fuerte como para poseer este preciado artículo, la burguesía, y la entrada en escena del capitalismo, supuso que el arte entrara a formar parte del mercado.

  Los objetos artísticos se han convertido desde entonces, en objetos de mercado y esto lo cambia todo, aunque no cambia nada. El cambio principal, a mi parecer, es que el círculo elitista en el que se movía hasta entonces, se abrió. Ahora esta élite de la sociedad que puede poseer arte es mayor, en número sí.

  El arte pues, es un MERCADO, y se rige por las reglas que a éste le son propias (oferta y demanda, etc, etc). ¿Esta afirmación supone que saquemos las obras artísticas de ese mundo supremo en el que se movían?. No, para nada, pues sigue siendo un producto de lujo que solamente unos pocos pueden adquirir, y es más, no ha perdido su carácter mágico, pues poseer arte te da estatus, te incluye en el círculo de aquellos que, a falta de títulos nobiliarios, consiguieron distinguirse del resto de la humanidad gracias a las grandes colecciones que crearon. Véase por ejemplo Salomon Guggenheim o el barón Thyssen, que consiguieron fortuna gracias a sus grandes negocios y que, gracias a sus colecciones pasarán a la posteridad y serán recordados (¿no era a caso eso lo que pretendían los grandes emperadores romanos con sus programas escultóricos y arquitectónicos?).

  Si el arte es un mercado ¿quienes eligen qué es arte o que no en la actualidad?. Respuesta: aquellos que pueden pagar por él, es decir, LOS COLECCIONISTAS. Aquí tenemos entonces, la respuesta, y enseguida, la media respuesta. El arte contemporáneo debe tener como característica el ser comprable, debe ser atractivo para aquellos que pueden pagar por él. Esto no nos debe hacer rasgarnos las vestiduras, pues, en principio, no quita el valor artístico a la obra. Eso sí, como cualquier producto, su mayor o menor auge en el mercado responderá a cuestiones de moda o gusto, y es de suponer, que a cuestiones de valor artístico.

  Queda, de este modo, enmarcado el mundo del arte actual. Hagamos un retrato de la situación. En lo alto de la pirámide encontramos al coleccionista, que normalmente, se encuentra apoyado en expertos que le aconsejan sobre sus compras. No debemos olvidar a los museos y las grandes instituciones, pues también ellas serán grandes coleccionista (para ser museo, según el ICOM, debes poseer una colección). Por debajo de ellos, se encuentran los lugares donde se realizan las transacciones comerciales artísticas, es decir, galerías y casa de subastas, que crearán tendencias según su stock. Y ¿en todo este entramado dónde queda el artista?. En mi opinión, viene justo ahora. Tras la creación del concepto de genio en el s. XIX, el artista entra en este círculo con personalidad propia y su mayor o menor éxito dependerá, en mucho, de el éxito de la venta de sus obras. Los artistas necesitan que los galeristas y las casas de subastas vendan sus obras y que el coleccionista apueste por ellos. Un creador pasará del más absoluto anonimato a la aclamación pública cuando uno de los grandes decida incluirlo en su colección. Después de eso, o al mismo tiempo, los museos e instituciones se lo sortearán para inaugurar exposiciones sobre ellos, aunque, como no, se puedan dar casos en los que el recorrido no sea exactamente el aquí dibujado.Por último, el crítico, que será el encargado de dar sustento teórico a todo lo demás. sea a priori como a posteriori.

  Es por todo esto que cuando vamos a una inauguración importante, y haciendo una parodia del mundo del arte, nos encontremos a los siguientes tipos:

-El Artistas: como un Bisbal del arte, aclamado, abrumado por la prensa.
-El Director del Museo o Galerista: el productor del espectáculo.
-El Crítico: a favor o en contra de todos los demás. Dispuesto a hundir en la miseria la representación o bien, alabarla y aplaudirla.
-El Coleccionista: presume de poseer ya un ejemplar del genio, o mueve sus hilos para poseerlo cuanto antes.
-El Comisario: el encargado de hilar el argumento de todo, el que ha creado el guión.

  Pues, estando así las cosas, las diferentes personas que trabajan o queremos trabajar dentro instituciones de difusión del arte contemporáneo y museos (conservadores, comisarios (no freelance), responsables del departamento pedagógico, etc) tenemos la labor de ser los que presentemos este mundo a la sociedad en general, haciéndosela comprensible, creando un discurso crítico a su alrededor, consiguiendo que sea accesible. Esto no es tarea fácil, ya que el arte contemporáneo, por estar gestándose en el mismo momento en que se quiere consumir, y encontrándonos en un mundo postmoderno, donde los límites anteriormente trazados se diluyen, nos supone un reto, un misterio a descifrar incluso a aquellos a los que se supone "entendemos de arte".

  Es el reto, el desafío lo más apasionante para mí cuando hablamos de arte contemporáneo, pues entender la realidad en la que nos vemos inmersos no es sino un ejercicio de crítica y autocrítica al mismo tiempo.

  Como decía Camila (y el arte) "me gustaría saber qué obras y artistas pasarán a la historia". A mi también me gustaría, pero creo que debemos esperar para eso. Debemos tener paciencia para que el presente se convierta en historia, aunque yo, ya tengo mis apuestas.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Capítulo 2. ¿Y AHORA QUÉ?

  Llevo bastantes días dándole vueltas a la cabeza para intentar darle forma a este escrito, y bien, no sé si finalmente lo conseguiré.

  Debo admitir que siempre me ha fascinado la filosofía y la estética, pero no soy ni mucho menos una entendida, así que intentaré decir lo que quiero decir sin cometer errores imperdonables por no citar (o por citar sin ser consciente) a un pensador u otro.

  Cuando comienzas a estudiar historia del arte, uno (o al menos yo) cree que el arte es algo definido y que, una obra de arte es un objeto con características bien delimitadas, por lo que es indiscutible que una obra de arte no sea considerada como tal.

  Más tarde estudias que ya los dadaistas y futuristas a principios del siglo XX, pregonaron la muerte del arte y celebraron su renacer. En este renacer la obra ya no era algo encasillado, donde las posibilidades, por infinitas, se hacían dificilmente encuadrables.

  Según José Fernández Arenas, en su libro Teoría y Metodología de la Historia del Arte: "Una obra de arte, sería, por tanto, un producto original elaborado por el hombre artificialmente con la intención de comunicar algo", y, "Las obras de arte no sólo son un hecho histórico y cultural sino además un objeto material donde interviene la técnica, la materia, la forma, el lenguaje colectivo e individual y el testimonio social. Existen motivaciones históricas, estéticas, lingüísticas, y sociales en el origen de la obra de arte".

  Si seguimos esta definición, ¿dónde englobamos al arte conceptual?. Como sabemos, esta corriente artística desobjetualizó el arte, es decir, la obra no era más un objeto, sino una idea. Dicho sea de paso, leí en algún lugar que en los años ochenta las galerías más renombradas dijeron a los artistas conceptuales: "¡Chicos, volver ha hacer objetos, que no tenemos nada que vender!". Por supuesto que las ideas son valiosas, pero el mercado quiere objetos.

  Otra de las características propias de lo que tradicionalmente se ha considerado arte, era la pericia técnica (pintura, escultura, arquitectura). Pero claro, llegó nuestro amigo Marcel Duchamp y colocó un urinario al revés, una rueda de bicicleta sobre un tabure de madera...y ahora, ¿qué hacemos con la pericia técnica?. Si el artista ya no elabora materialmente la obra (no quiere decir que no domine las técnicas sino que simplemente, decide obviarlas), ¿cómo podemos valorar la pericia técnica?. O un ejemplo más cercano. Damien Hirst. En sus series de "Historia Natural", donde animales muertos son preservados en formol, y expuesto en vitrinas acristaladas. Saco a Hirst a colación para recordar que su tiburón tigre se descompuso y debió ser reemplazado por otro. A parte de otras críticas posibles...¿pericia técnica?.

  Siguiente característica: una obra debe ser única, es decir, no ser un plagio de una obra ya existente. Bien, hoy por hoy, la fotografía, el grabado, el vídeo, son artes con mayúsculas, pero por supuesto, son obras múltiples. Nos hemos cargado otra de las premisas de la obra de arte.

  Vayamos ahora a la originalidad. Una obra de arte ha de ser original. Citando de nuevo a Fernández Arenas: "Lo que sí debe ser distintivo de una obra de arte es la autenticidad como opuesto a copia, imitación o plagio. Esta autenticidad debe darse no sólo en la concepción, diseño o proyecto que se puede definir como originalidad creativa, sino también en el plano de la realización técnica de la obra". Bien, pues ahí tenemos a Tracey Emin, que siendo una de las artistas más cotizadas actualmente, presenta en sus exposiciones su diu muy bien enmarcado, o la obra "My Bed", en la que Emin nos muestra su cama, deshecha, con sábanas sucias, pañuelos de papel, condones, compresas, etc donde estuvo una semana metida sin salir pensando en suicidarse. Esta obra fue finalista del premio Turner en 1999 y que definitivamente la catapultó a la fama. ¿No es esto sino una copia de lo que, en su momento hizo Duchamp?. Es decir, un ready-made, u objeto encontrado que se convierte en arte por el simple hecho de que el artista lo ha considerado así y lo ha puesto en una galería sobre un pedestal.

  Por último, hablaremos de artisticidad. Fernández Arenas nos comenta: "La artisticidad está definida por la comunicabilidad del objeto artificializado. Ello supone que esta comunicabilidad depende de unos condicionamientos productivos y otros perceptivos y que, cuanto mayor o menor sea el nivel de comprensión, mayor o menor es la cualidad artística del objeto". Y con esto último acabamos de destrozar la mayor parte de la producción artística contemporánea, pues como dije en la anterior entrada, la mayor parte de la sociedad no comprende ni legitima el arte contemporáneo.

  Quiero señalar que creo que hoy en día se hacen cosas muy buenas, que conmueven, transmiten, te hacen reflexionar, comunican. Quizá no es problema de la obra contemporánea en sí, sino de la teoría sobre ella, que ciertamente, habría que reformular. Muchos filósofos y teóricos actuales ya están puestos manos a la obra.


  Analizado todo esto, y sin echar mano de Hegel o Arthur Danto (te tiene que gustar la filosofía pero son, indudablemente lecturas muy recomendables), ¿Qué es una obra de arte contemporáneo?, ¿qué características le son propias?, ¿quién decide qué es arte y qué no actualmente?.


  En mi opinión, al menos una de esas preguntas tiene una respuesta clara y evidente, pero dejaré el tema para mi próxima entrada.